Habitantes de la calle, en rehabilitación, ahora ayudan a limpiar

Habitantes de la calle, en rehabilitación, ahora ayudan a limpiar

Siete puentes han sido priorizados en el programa 'Adopta un puente'.

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11 de abril 2016 , 11:25 p.m.

No fueron pocas las veces que Óscar León se despertó bajo un arrume de cartón y plástico. Acostado sobre un andén, donde lo cogía el sueño de la ‘traba’, improvisaba su cama. Este lunes, abrigado por un proceso de rehabilitación, ayudó a remover cambuches, excrementos y basuras bajo el puente de la avenida Américas con carrera 50.

Piensa que la vida le brinda una oportunidad de reivindicarse. Lleva un mes y medio en el centro de autocuidado Óscar Javier Molina, de la Secretaría de Integración Social. Allí le brindan hospedaje, alimento y apoyo profesional para dejar una adicción que le arrebató, según confiesa, su familia, su dignidad y su amor propio.

“El proceso para limpiarme es lento. Pero, como le digo, tengo la intención, la fuerza de voluntad y quiero cambiar. Aunque uno siente mucha ansiedad”, expone Óscar, de 34 años; hace siete que cayó en la droga y hace uno que acabó en la calle. Compartía vivienda con su madre en Bosa El Recreo y es padre de una niña de nueve años, Laura Nicole. Recuperar la confianza de estas dos mujeres es lo que más lo impulsa.

Se siente afortunado de participar en el programa ‘Adopta un puente’, creado por el Distrito con el ánimo de vincular a los habitantes de la calle (que adelantan procesos en los siete centros de autocuidado de la ciudad) para rescatar estos espacios públicos, muchos de ellos invadidos por el hampa, la basura y el abandono. Un centenar de exindigentes participan en la iniciativa.

Así luce el puente de las Américas con 50, tras la intervención. / Archivo particular.


“En las acciones se han encontrado excrementos, muebles y escombros; además se retira publicidad ilegal. La labor también consiste en embellecer con siembras, pintura y murales el espacio alrededor de los puentes”, informó la Secretaría de Integración, que realizará las jornadas de limpieza dos veces por semana en cada puente (hay siete priorizados), para garantizar su sostenibilidad. Con el ejemplo de estas personas “se busca que la población se pregunte qué hace por Bogotá”.

Oportunidad

Antes de sumergirse en la adicción, Óscar trabajaba como ayudante en una fábrica de piezas modulares, en la carrera 68 con avenida las Américas. Pero el vicio le tomó ventaja y lo dejó sin trabajo, sin dinero y con las puertas cerradas. Se fue a la calle.

El barrio Restrepo y elcentro se convirtieron en sus zonas de movimiento. Entre calles y carreras destapaba bolsas de basura en busca de elementos reciclables o algo para echarle al estómago. “Se comía a deshoras y de lo que fuera: pan, gaseosas, lo que la gente le diera a uno”, apunta el hombre, que luce overol, botas, guantes y tapabocas.

Colabora en la limpieza del puente y suda gotas de esfuerzo que le bajan por la frente. Se carga al hombro varias cajas despedazadas y sonríe.

Sergio, quien prefiere mantener en privado su apellido, también recuerda que en sus peores tiempos como vagabundo rompía las bolsas de desechos en busca de algo que lo llenara o le sirviera para vender. Escarbaba hasta vaciar paquetes que debían ser recogidos por los operarios del aseo. No le importaba dejar el lugar “hecho un flequero”.

Pero, en esta oportunidad, Sergio llegó al puente con otra intención: “Uno se acuerda de lo que hizo antes y ve que ahora puede ser mejor”, expresa. En compañía de 19 compañeros (incluidas mujeres) ayuda a dejar “como nuevo” el puente de las Américas.

A pocos metros, Óscar persiste en la tarea. Antes del mediodía luce extenuado. Piensa en sus peores días: “Uno en la calle consumía de todo: alcohol, cigarrillo, pegante, perico, pepas, bazuco...”.

Después guarda silencio, sacude los demonios del pasado y sentencia con una sonrisa: “Esta oportunidad ha sido excelente; he empezado a cambiar mi vida y mis comportamientos. Porque mire que antes hacía regueros, orinaba y defecaba por ahí. En cambio, ahora soy útil y me siento como devolviéndole algo bueno a la sociedad”.

 FELIPE MOTOA FRANCO

Redactor de EL TIEMPO

En Twitter @felipemotoa

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