Cómo detectar un orgasmo fingido / Sexo con Esther

Cómo detectar un orgasmo fingido / Sexo con Esther

El cuerpo aporta pistas que indican si una reacción es real o libreteada.

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09 de abril 2016 , 09:08 p.m.

Si una mujer quiere fingir un orgasmo, lo hace con la certeza de que hasta el más audaz de los investigadores sexuales puede quedar confundido ante la dificultad de discernir si los gemidos, apretones, rasguños y blanqueadas de ojos que se dan en el acto son reales o libreteados.

Si se toman como válidas las estadísticas que pregonan que cuatro de cada diez mujeres han fingido o fingen los finales del aquello, no sobra echar mano de algunas señales para aclarar la veracidad de algunas histriónicas reacciones.

Lo primero que hay que saber es que el orgasmo es producto del sistema simpático, que se encarga de organizar las cosas en el cuerpo para la pelea y la defensa, lo que hace que las reacciones involucren a todo el organismo y no a unas partes por separado.

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En ese sentido, en un orgasmo real las contracciones involucran no solo a los músculos del departamento inferior, sino que se aprietan todos, incluidos los de los brazos, las piernas, el cuello, el abdomen y los de la cara. Desconfíe si el movimiento se produce en los aledaños del área íntima y no se acompaña de ninguna mueca.

Con el primer gemido una mirada a los pezones mostrará que ya no están tan rígidos y turgentes; es más, un orgasmo intenso los disminuye de tamaño y en alguno casos hasta los aplana. En otras palabras, si desde que se inicia la faena hasta que termina ellos sufren cambios bruscos de forma y tamaño, no lo dude, el asunto estuvo bueno.

La palidez y el clímax no se llevan para nada. Una cara enrojecida, al igual que el cuello y la parte alta del tórax, al punto que contrasta con las demás partes del cuerpo, indican goce pleno, a lo que hay que sumarle puntos si la respiración es agitada y desordenada.

Déjenme decirles que las palabras y sonidos que un orgasmo real deja escapar no son, para nada, estructurados y de contenido filosófico o propositivo. Qué va.

Insisto: como todo el cuerpo se contrae, los músculos laríngeos, respiratorios y abdominales comprimen, de manera involuntaria, el cuerpo y la mera respiración puede transformarse en gemido, quejidos, frases sin sentido, malas palabras y hasta gritos. La duda cabe si en la cama aparecen discursos, análisis, conceptos y más de una frase coherente.

(También: Los mitos sexuales que sobreviven al tiempo / Sexo con Esther)

Les cuento más. Bono extra si hay emisión de un fluido transparente proveniente de la uretra, eso que algunos se atreven a llamar eyaculación femenina, solo ocurre cuando el polvo es de sueño. Claro, no quiere decir que la sequía del mismo indique que se perdió el tiempo, porque no todas ellas pueden expulsarlo.

Ahora: si el interés sobre la veracidad orgásmica bordea lo investigativo, pues tomen la presión arterial y descubrirán que se eleva, lo mismo que la frecuencia cardiaca; si la pareja abre los ojos hallarán las pupilas dilatadas y también que la garganta está reseca.

Ahí les dejo todas las señas, pero eso sí les advierto: algunas mujeres también han evolucionado y en algunos polvos malos, para no herirlos, son capaces de engañarse hasta ellas mismas. Hasta luego.

ESTHER BALAC
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