Así estalló el escándalo de los papeles de Panamá

Así estalló el escándalo de los papeles de Panamá

Para ese país se trata de un problema de Estado y para la Dian, la evasión es de $ 65 billones.

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09 de abril 2016 , 06:23 p.m.

Hasta hace 8 días, el millonario abogado Ramón Fonseca se daba el lujo de hablarle al oído al presidente de Panamá, Juan Carlos Varela. Con el rango de consejero presidencial y su experiencia como funcionario de la ONU, había logrado incluso ubicar a su hijo como cónsul en Dubái, adonde llegaba con frecuencia en su avión privado.

En ese emirato queda una de las 35 sedes de Mossack Fonseca, su bufete internacional al que acuden, hace 39 años, poderosos políticos y empresarios del mundo para abrir compañías offshore y mover sus fortunas con la discreción y ventajas tributarias de Panamá y de varios paraísos fiscales.

Pero la privilegiada posición de Fonseca, de 64 años, no le alcanzó para detectar que desde hacía meses era blanco de una cacería de información dirigida a demostrar la participación de varios de sus clientes en una red corrupta en Brasil que involucra a la estatal Petrobras, a políticos y a la multinacional Odebrecht, operadora en Colombia.

Incluso le restó importancia a que el fiscal brasileño Carlos dos Santos Lima aseguró a finales de enero que “Mossack Fonseca es un enorme lavadero de dinero”.

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Por eso quedó sorprendido cuando un informante filtró 11,5 millones de documentos de las bases de datos y correos electrónicos del bufete panameño, dejando en entredicho la legalidad de sus actuaciones y de cientos de sus clientes que han tenido que salir a explicar por qué movieron miles de millones de dólares por fuera del control fiscal de sus países.

Allí figuran desde el padre del primer ministro británico, David Cameron, y el presidente argentino, Mauricio Macri, hasta el presidente chino, Xi Jinping, pasando por el futbolista Lionel Messi y el dirigente del fútbol mundial Michel Platini. También aparecen el presidente ucraniano, Petro Poroshenko, y el de Emiratos Árabes, jeque Jalifa ben Zayed al Nahyan.

Durante varias semanas, el paquete con la explosiva información estuvo en manos del reportero Bastian Obermayer, del periódico alemán Süddeutsche Zeitung, pero, según ha reconocido el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), que procesó y publicó la información, esta ya estaba en poder del Gobierno alemán y les había sido ofrecida en venta al de Estados Unidos y al del Reino Unido.

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Según el ICIJ, la persona que filtró la información dijo que la entregó por la gravedad de su contenido y advirtió que corría peligro. De hecho, se cree que no se trata de un hacker sino de un allegado al bufete que tenía acceso a archivos, cintas magnéticas y dispositivos de sus oficinas. Esa teoría la confirmaría el hecho de que los datos de los clientes no son recientes.

Pero Fonseca está seguro de que el sistema de información de su bufete y de su socio Jürgen Mossack –inmigrante alemán de 70 años, hijo de un exintegrante de las SS de Hitler– sí fue ‘hackeado’, aunque uno de los atractivos para captar clientes era la tecnología en seguridad.

¿Cacería de brujas?

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, a quien han intentado involucrar en el escándalo a través de varios de sus allegados que son clientes del bufete panameño, culpa al Gobierno Obama de fabricar los papeles de Panamá para desestabilizar a su país.

“Dieron un repaso a esas empresas opacas. Nuestro humilde servidor no aparece allí. No hay nada de qué hablar. ¿Y qué hicieron? Fabricaron un producto informativo. Encontraron a mis conocidos y amigos, es decir, escarbaron y le dieron forma”, dijo Putin el jueves.

Pero si bien hay quienes han calificado los papeles de Panamá como una muestra de la decadencia del periodismo de Occidente, al condenar a todo el que tenga una empresa en un paraíso fiscal, sin verificar si son evasores o no, lavadores o no, lo cierto es que, en menos de ocho días, ya han puesto a tambalear a poderosos.

El primer ministro de Islandia, David Gunnlaugson, tuvo que hacerse a un lado luego de que su nombre y el de su esposa aparecieron en las filtraciones y desataron movilizaciones ciudadanas para exigir su dimisión. Y lo mismo empezó a ocurrir ayer en el Reino Unido tras la mención de Cameron.

(Lea aquí: Silvio Berlusconi, el otro salpicado en los 'Papeles de Panamá')

La crisis también golpeó al propio Ramón Fonseca. Este tuvo que dejar su cargo de consejero presidencial, y Panamá tomó distancia tanto de él como del escándalo: “Hay que separar las acciones de una firma de las de la República de Panamá”, dijo a mitad de semana la vicepresidenta y canciller de ese país, Isabel de Saint Malo, luego de que Francia reingresó a esa nación en la lista de paraísos fiscales.

Y no es para menos. Además de los mandatarios y empresarios, en los correos interceptados queda en evidencia que estuvieron al servicio de iraníes que figuran en la lista negra de Estados Unidos como aliados del terrorismo.

“Esto es peligroso”, se lee en un correo revelado por ICIJ que le atribuyen a Mossack y en el que culpan a su filial en Londres de no haber investigado quiénes eran esos clientes.

Y en el caso del presidente argentino, lo mediático se le volvió judicial. Con menos de 4 meses en el cargo, Macri tendrá que comparecer ante un juez para explicar su rol en las compañías Fleg Trading Ltd., inscrita en Bahamas, y Kagemusha S. A., con sede en Panamá.

Filial en Bogotá

En Colombia, el impacto de la filtración no ha sido tan fuerte como en otros países. Sin embargo, tan solo se han conocido 12 de los 850 nombres de nacionales vinculados con Mossack Fonseca, que abrió su sucursal en 2009.

Tal como lo reveló EL TIEMPO y lo retomaron otros medios, el excomisionado de paz Camilo Gómez fue el encargado de abrir la oficina y fungió como su gerente suplente hasta hace un mes.

Aunque importante, la cifra de mencionados resulta menor si se tiene en cuenta que expertos como el exdirector de la Dian Juan Ricardo Ortega estiman que de las 600.000 sociedades que hay en Panamá, al menos 50.000 están vinculadas con colombianos que las han abierto a través de Mossack Fonseca y de otras firmas.

Aunque algunos de ellos reportan sus ingresos y tributan ante la Dian, el gran grueso evade impuestos.

Se calcula que, a través de Panamá, el país deja de recibir cerca de 65 billones de pesos en tributos, diez veces el valor de la venta de Isagén.

De hecho, las autoridades colombianas les seguían la pista a esta y a otra oficina de mayor tamaño que están moviendo dinero de concesiones viales, juegos de suerte y azar y lavado de dinero a través de importación de confecciones, un escándalo que está próximo a estallar.

Además, recientes escándalos financieros y de corrupción pasaron por Panamá, entre estos el Fondo Premium y el ‘carrusel’ de la contratación en Bogotá.

Sin embargo, las autoridades son poco optimistas frente al hecho de que Panamá finalmente dé acceso a la información financiera, un tema que se volverá a abordar el próximo 13 de abril, en medio de los coletazos de los papeles de Panamá, que se le convirtieron en un problema de Estado a ese país.

Al respecto, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) no duda en calificar a Panamá del “último gran reducto” para ocultar fortunas, y las autoridades de al menos una decena de países europeos ya anunciaron investigaciones e intercambio de información para cazar a los infractores.

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u.investigativa@eltiempo.com

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