La Libertadores opacó la Champions

La Libertadores opacó la Champions

Pese a sus estrecheces presupuestarias mantiene la mística, la tradición, el ardor, la ilusión.

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09 de abril 2016 , 02:40 p.m.

La Champions tuvo una semana desangelada. El poco mediático Wolfsburgo tumbó a un Real Madrid apático, del que se esperaban brillo y guirnaldas luego de su impactante triunfo sobre el Barcelona. El Bayern, como local, apenas pudo ganar por la mínima a un Benfica que está creciendo. El PSG, que intenta llegar a la cima de Europa a base de petrodólares, arañó un empate en París 2-2 con el City de Pellegrino, que antes de irse de Manchester quiere dejar un recuerdo grande. Y finalmente el Barcelona le dio vuelta el partido a un protestón Atlético de Madrid.

El Atleti es un club querible, por su hinchada, su tesón, su volver a ser después de años en que se lo había tragado la tierra. Y ha arrastrado muchas simpatías estos años. Fernando Torres recibió tarjeta roja y dejó a su equipo con 10 ya a los 35 minutos. Después de marcar un gol que los ponía en ventaja en el mismo Camp Nou, en lugar de estar sereno y feliz lució nervioso, irascible, gruñón. Y dio leña como para pasar el invierno. Lo expulsaron con absoluta justicia. Se sacó solo del partido. Pero el Atlético sigue llorando y reclamando (¿o preparando el terreno para la revancha en el Calderón…?). Que lo robaron, que así no se puede seguir más… A propósito de esto, el difunto Omar Pastoriza tenía una frase de cabecera: “No se puede ser policía y ladrón al mismo tiempo, o uno u otro”. Este Atleti de Simeone ha hecho de la queja una industria; del golpe, la demora y la simulación un comercio próspero. No puede ir a reclamar a tribunales.

En Wolfsburgo, James Rodríguez confirmó su nueva condición de suplente. “Aquí la tiene difícil”, cuenta un alto mando de la Casa Blanca. Bale, Cristiano y Benzemá tienen que jugar obligatoriamente. No es una orden del técnico, baja de la presidencia. “Para que pueda jugar la BBC hay que poner tres centrocampistas netos y James no cumple con los movimientos defensivos que se necesitan en recuperación de balón. No los siente. Su talento no está en discusión, es un problema de funciones”, dice la fuente (muy confiable). Sin deslumbrar, Casemiro aprovechó los minutos que le dieron y en consecuencia los tres medios son él, Modric y Kroos, quien se mueve más como un funcionario ministerial que como un atleta: no corre la cancha, la camina. Y si falta alguno de la BBC, Zidane ha demostrado que confía en Jesé, en Isco o en el juvenil Lucas Vázquez. Moraleja: de acá a junio no va a jugar mucho, James. Y después…

A la opacidad de la Champions, la semana opuso el fulgor de la Libertadores. Que pese a todas sus estrecheces presupuestarias mantiene la mística, la tradición, el ardor, la ilusión. Entre martes y jueves se disputaron 13 partidos y se anotaron 57 goles, a una media de 4,38 por juego. Muy alto. Con errores o aciertos, con mejores o peores planteles hay una tendencia unificada para pobres y ricos: todos van para adelante, no existe más la especulación de épocas pasadas. Es una discusión difícil esta: el pasado tiene mejor prensa que el presente; siempre, porque está unido a la nostalgia. La Copa de antes era más difícil porque todas las figuras sudamericanas permanecían en el continente, es verdad. Y la de ahora es más limpia y ofensiva.

Parece que comenzó ayer, pero ya pasaron 83 de los 138 partidos de Copa. Más del 60%. No se vislumbran muchos favoritos. Atlético Nacional, por juego y contundencia se recibió de candidato en cuatro partidos. Y aún sin estar clasificado, nos animamos a agregar otro: Racing. Cuando un equipo tiene tanto gol es aspirante a todo. Ataca, pero también marca. Y rezuma ilusión. Posee cuatro delanteros potentes y ambiciosos: Bou, artillero de la Copa anterior; el veterano pero pensante Milito; Lisandro López, que volvió entero de Europa y está afiladísimo, y un Roger Martínez en ebullición. A la pujanza, al deseo irrefrenable, Roger le agrega una enorme clase para definir. Y su documento aún canta 21 años. De amplísimo futuro, jugador de selección sin dudas. Detrás de los cuatro, abasteciéndolos, el paraguayito Óscar Romero, con una zurda que teje, borda y cose. Promete, Racing. Veremos si cumple.

Luego están, como siempre, Boca y River, que si evolucionan en juego habitualmente se hacen fuertes. Y ver para qué están los brasileños, que son cinco incógnitas.

Por una semana, al menos, la Copa nuestra fue más atractiva que la Champions. Es para brindar.

Último tango…

JORGE BARRAZA
Para EL TIEMPO
@JorgeBarrazaOK

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