Un cese que falta

Un cese que falta

No es nada nuevo que las Farc extorsionen, pero es un riesgo enorme para la salud del proceso.

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06 de abril 2016 , 10:22 p.m.

Eduardo Pizarro escribió una columna en Semana en que denuncia que las Farc, pese a haber declarado un cese unilateral primero y luego pactado un cese bilateral, continúan extorsionando de manera masiva en lugares como Meta y Caquetá. Pizarro tan solo hizo público lo que varios periodistas e investigadores sociales comentaban cuando regresaban de hacer su trabajo en regiones donde las Farc tienen presencia histórica.

No es nada nuevo que las Farc extorsionen, pero es un riesgo enorme para la salud del proceso de paz en las actuales circunstancias. Hasta ahora los medios y los generadores de opinión han sido bastante condescendientes con las Farc por mantener esta práctica. Las reducciones en otro tipo de violencias sirven para justificar los acuerdos parciales alcanzados sobre cese del fuego. Pero en cualquier momento las extorsiones pueden llevar a un incidente que ponga el proceso en crisis.

Es muy difícil mantener la confianza de la sociedad en un proceso que las Farc insisten en extender en el tiempo cuando, además, persisten en una victimización solapada de los civiles. Para quienes pagan una extorsión en Caquetá, Meta y demás lugares distantes a los medios de comunicación, el cese del fuego es una verdad a medias. Para ellos la violencia es real, si se rehúsan a pagar pueden perder su propiedad y sus vidas.

¿Qué pasaría si algo así ocurre? Supongamos, por ejemplo, que las Farc comiencen a asesinar en algún municipio apartado del país a unos comerciantes y finqueros que decidan en un momento dado negarse a pagar las vacunas. La Fuerza Pública se verá entonces enfrentada a la disyuntiva de actuar y romper el cese bilateral o dejar desprotegida a la población civil para garantizar la continuidad del proceso.

Y la situación puede ser peor. ¿Qué pasaría si los civiles deciden armarse y comenzar también a asesinar a los milicianos y simpatizantes de las Farc en el municipio? ¿Podrán la prensa y los formadores de opinión seguir defendiendo el proceso ante una pequeña nueva ola de violencia que haga imposible seguir pasando por alto lo que ocurre en los municipios apartados? No es política ficción. Son hechos que ya antes han ocurrido.

Si las Farc van a dilatar nuevamente las negociaciones y a exigir un tránsito lento hacia la dejación de armas, el Gobierno debe exigirles entonces que en el cese del fuego esté incluido el fin de la extorsión. 

GUSTAVO DUNCAN

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