Editorial: Corte de cuentas en Bogotá

Editorial: Corte de cuentas en Bogotá

Los cien días de gobierno de Peñalosa muestran un ritmo acorde con el talante del mandatario.

06 de abril 2016 , 10:12 p.m.

Esta semana se cumplen los primeros cien días del nuevo gobierno de Bogotá, una ciudad con desafíos que parecieran desbordarla constantemente, con expectativas ambiciosas y heridas que se niegan a cicatrizar. Todo un reto para el repitente Enrique Peñalosa, quien presentó ayer su primer corte de cuentas.

Como ya es costumbre, la opinión pública, los analistas y encuestadores intentan medir en este lapso el arranque de una administración. Cabe reiterar que se trata de un margen estrecho que, si acaso, solo permite vislumbrar el horizonte de lo que se anhela, perfilar la estrategia para conseguirlo e imponer un estilo para ejecutarlo. Y estos tres primeros meses de Peñalosa confluyen en esa dirección: ha sido un gobierno pragmático, que rompió paradigmas, que luce apurado por mostrar resultados y desafiante en asuntos que, según el mandatario, están enfocados hacia la construcción de una ciudad que vaya más allá del gobierno de turno.

La era de la ‘Bogotá mejor para todos’ comenzó con un anuncio trascendental: medidas de choque para afrontar problemas de seguridad y movilidad. Así, se dio paso a la creación de la Secretaría de Seguridad en tiempo récord, se focalizaron más de 700 puntos críticos, cayó el hurto de celulares en 48 por ciento; el de personas, en 20; el de residencias, en 14, y el homicidio, en 15.

La cuestión ahora es que tales indicadores vayan acompañados de un clima de confianza y tranquilidad ciudadanas, pues cualquier logro estadístico se borra con la misma facilidad con que se produce un fleteo o se asalta un bus, e infortunadamente eso es lo que queda en la retina del ciudadano.

Igual sucede con la movilidad. Si bien el balance refleja aciertos como el ritmo impuesto al metro –ya cuenta con hoja de ruta, un proyecto de acuerdo que crea la empresa metro y un convenio de cooperación técnica con Medellín– o la definición de nuevas troncales, la Avenida Longitudinal, el arreglo de estaciones de TransMilenio y la reducción del 30 por ciento de los colados, la intervención del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) sigue en veremos. Ha habido tímidos avances, síntoma de lo complejo que resulta un tema que desangra las arcas oficiales.

Y se podrían seguir enumerando ejecutorias menos visibles, que evidencian eso que a Peñalosa lo obsesiona: el orden. Limpiar fachadas, recuperar andenes, sancionar infractores hacen parte de ese estilo de un burgomaestre que llegó, incluso, a decretar la emergencia sanitaria por la situación de urgencias hospitalarias.

Como decíamos, cien días es un tiempo exiguo para balances. Donde verdaderamente se miden la gestión, el liderazgo y la tenacidad de una administración es en las grandes reformas que demanda la ciudad. Ya han empezado a asomar vehementes discursos alrededor de algunas, como la franja Van der Hammen, que ha generado más de una controversia y ha puesto a la defensiva al gobierno.

Comunicación, diálogo permanente, explicaciones precisas, consensos y resultados es lo que espera la gente. La misma que debería entender que un proyecto de ciudad se construye con el concurso de todos; no es posible hacerlo de forma distinta.

EDITORIAL
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