Lo difícil que es ser un trabajador independiente

Lo difícil que es ser un trabajador independiente

Fotocopias, sellos y alargues en los pagos, algunos 'padecimientos' de estos empleados.

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06 de abril 2016 , 09:40 p.m.

Sacando fotocopias, consiguiendo papeles, poniendo sellos, sufriendo los alargues de los pagos, cumpliendo horarios de oficina y pidiendo la plata prestada para pagar salud y pensión. Así se les ve a los llamados trabajadores independientes, un padecimiento en todos los estratos sociales.

Rodrigo* trabaja con el Estado, y aunque en un principio le dijeron que su contrato comenzaría en febrero, terminó recibiendo su primer pago en abril. El papeleo y decisiones internas dilataron el proceso.

Hay mucha arbitrariedad por parte de quienes contratan. Los empleadores demoran los pagos cambiando los formatos que hay que entregar para el pago, señalando que solo hay un día a la semana para recibir documentos o cualquier procedimiento que les parezca. Solo recibimos diez pagos al año, ya que la formalización del contrato, aun cuando sea una simple renovación, se lleva como mínimo los dos primeros meses del año. ¿A dónde nos quejamos si no tenemos derechos sindicales?”, dijo Rodrigo. A todo esto, súmele que los independientes no saben a dónde acudir si sienten que sus derechos son vulnerados. (Lea también: Asalariados dependientes también padecen informalidad y desprotección)

Otros, que fueron contratados por prestación de servicios, terminan subordinados por sus jefes. “Yo trabajo por prestación, pero me toca estar todos los días de 7 de la mañana a 6 de la tarde en la oficina y estar disponible si me llaman o me piden cosas a través del chat; incluso, los fines de semana”, dijo Juliana*, quien trabaja con el Distrito.

Los profesionales jóvenes no se salvan, sufren los abusos de sus empleadores. Diego, un publicista recién graduado, contó que en el primer trabajo que le dieron le pagaban 400.000 pesos. “Nos tocaba trabajar desde temprano y hasta la medianoche. De vez en cuando nos compraban un pollo asado. Hasta ese punto llegaba la humillación”.

Los independientes también sufren la falta de atención en salud; durante meses del año, puede que no estén cobijados por un contrato. “Si yo he dejado de trabajar tres meses y me ganó un contratico, me toca conseguirme lo de los meses que debo en salud para que me den el trabajo, o sea que se me va casi toda la plata”, dijo Hernando, un diseñador gráfico. (Además: Sin cotizar a pensión, trabajadores independientes accederán a salud)

Mientras el Ministerio de Trabajo dice que, según el Dane, en Bogotá podría haber 1’312.000 ocupados independientes y la Secretaria de Desarrollos Económico habla de 1’510.736, los expertos piensan que la cifra podría alcanzar los 3’000.000 o más.

Según Iván Daniel Jaramillo, investigador del Observatorio Laboral de la Universidad El Rosario, esta cifra es incierta. “Estas obedecen a mediciones distintas, muchos no están con un contrato de trabajo que permita contabilizarlos. Otros no están en la formalidad, lo que dificulta su identificación”.

Pero ¿qué es un trabajador independiente? Según Mintrabajo, es aquel que presta servicios en forma autónoma, es decir, no está sujeto a la subordinación de una relación de trabajo. Es decir, son personas naturales que contratan la ejecución de una o varias obras o la prestación de servicios en beneficio de terceros por un precio determinado, asumiendo todos los riesgos y con libertad y autonomía técnica y directiva.

En la vida real, muchos están subordinados a sus jefes, cumplen horarios, es decir, lo único que los diferencia de cualquier empleado con contratos a término indefinido es que no gozan de todos los beneficios laborales, como primas y vacaciones.
* Nombres cambiados

Dudas

¿Qué normas debe cumplir un independiente?

La Ley 100 establece la cotización del independiente con capacidad de pago.

¿Por qué una persona que no ha recibido dinero debe endeudarse para pagar salud y pensión?

Por el artículo 35 del decreto 1406 de 1999. Mientras el trabajador no reporte el retiro del sistema este lo mantiene como afiliado activo y, en consecuencia, genera para él obligaciones. El sistema exige el pago anticipado.

¿Qué debe pagar?

En salud, el 12,5 % del 40 % y de pensión, el 16% del 40 % de sus ingresos mensuales. En riesgos laborales es afiliado voluntario, pero el contratista debe pagar el valor del riesgo que establezca la A.R.L., en razón de la actividad de la persona. Estos descuentos inquietan a los independientes porque los comparan con los de un dependiente, que son del 4 % para pensión y salud, respectivamente.

¿Aportan a la economía?

Según el Ministerio de Trabajo, cuantificar el aporte de los independientes a la economía de Bogotá es complejo, pero se puede hacer una aproximación, de acuerdo con la participación de la población ocupada en calidad de independiente, en las ramas de la actividad económica. Durante el tercer trimestre del 2015, el crecimiento del PIB de Bogotá fue de 3,5 %, respecto al mismo trimestre del año anterior.

Las cuatro ramas que más crecieron en valor agregado, agrupan el 68,6 % de la ocupación total en Bogotá y, particularmente, el 68,4 % de los ocupados independientes. Por ramas, establecimientos financieros y actividades inmobiliarias, rama que presentó el mayor crecimiento del valor agregado en Bogotá, tiene un 27,7% de independientes. En el sector servicios, 31 de cada 100 ocupados son independientes, y en el sector comercio, 45 de cada 100. Para el sector construcción, que presentó un crecimiento del valor agregado de 0,1 %, 47 de cada 100 ocupados son independientes, siendo el sector que presenta la mayor participación de los mismos.

La ilegalidad

Según Iván Jaramillo, muchos empleadores públicos y privados acuden a la figura de prestación de servicios para reducir costos administrativos, “aun cuando su necesidad sea la de un servicio dependiente. Una persona que cumple un horario, que siga instrucciones, que esté sujeto a determinadas indicaciones, jurídicamente debería estar calificado como trabajador dependiente”.

Explicó que si a un trabajador se le desconoce o se le atrasa el pago mensual de sus honorarios, como se llama la remuneración para los independientes, se le afecta su ingreso para suplir su necesidad vital y tendría todo el derecho de exponer su caso ante un juez laboral; en todo caso, un trámite engorroso que muy pocos estarían dispuestos a hacer por miedo a perder su contrato. (Además: ¿Qué hacer ante el acoso laboral y cómo denunciarlo?)

El viceministro de empleo y pensiones, Luis Ernesto Gómez Londoño, explicó que en estos casos “se puede iniciar un proceso judicial conforme con las reglas que disponen el Código Procesal del Trabajo y de la Seguridad Social”. Más grave es la situación si lo que se comprueba es que se está encubriendo una relación laboral y se están violando los derechos que de allí se emanan. “Lo más triste es que esta situación se está presentando, sobre todo, en contratos con el Distrito y con el Estado. Hay limitada vigilancia al respecto”, dijo Óscar Eduardo Moreno, profesor de Derecho Laboral de la Universidad Javeriana.

Según el Libro Blanco, en el cual el alcalde Enrique Peñalosa le hace corte de cuentas al gobierno de Gustavo Petro, el 2015 fue el año en que más aumentaron los contratos: en total 9.000. Las secretarías que más aumentaron los contratos de prestación de servicios fueron las de Gobierno (649 a 1.394), Integración Social (7.864 a 12.038) y Secretaría de Salud (17.401 a 22.114).

Pero, según cifras de la Contraloría de Bogotá, solo en el año 2015 el Distrito realizó 91.523 contratos bajo la modalidad de prestación de servicios por un valor de 1,5 billones de pesos. Para Moreno, es muy grave que unos 11 millones de personas, que serían independientes o contratistas a nivel nacional, no tengan una vinculación laboral con todos los derechos laborales. “No hay que satanizar los contratos por prestación de servicios, sino a las empresas y entidades que burlan la ley laboral con contratos que esconden relaciones de trabajo de subordinación”.

Según varios expertos, la Constitución ordenó que se expidiera un nuevo estatuto que regulara todas las modalidades de trabajo, pero esa tarea, después de 25 años, no se ha hecho. “Hay un déficit en atención, vigilancia y control por parte del Ministerio de Trabajo, para controlar que no se utilice esta figura para encubrir verdaderas relaciones laborales”, explicó Jaramillo.

No obstante, Gómez Londoño explicó que dentro de la agenda nacional “se han venido considerando alternativas para facilitar la afiliación a la seguridad social para los independientes”. De resto, no hay ningún otro avance. Para Jaramillo, la rotación de las prestaciones en materia de seguridad social está pensada para las personas que trabajan de manera continua. Por su parte Moreno concluye que al Estado le ha faltado inclusión. “Lo grave es que ante un descuento de casi el 30 por ciento de sus ingresos los trabajadores comenzaron a evadir estos pagos, en detrimento de su estabilidad futura”.

CAROL MALAVER
Redacción BOGOTÁ
Escríbanos a carmal@eltiempo.com
*Nombre cambiado

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