En busqueda de los vestigios astronómicos de los antepasados

En busqueda de los vestigios astronómicos de los antepasados

Esto es lo que permite la arqueoastronomía: rescatar el conocimiento de los que nos antecedieron.

06 de abril 2016 , 08:18 p.m.

En nuestra historia precolombina, rica en culturas y tradiciones, se destaca la de los muiscas, pertenecientes a la familia lingüística de los chibchas, habitantes de la zona central de Colombia y sus altiplanicies.

El desarrollo agrícola fue uno de sus sellos. Tenían como uno de sus pilares fundamentales el uso de calendarios y una fuerte conexión con Sua, dios del Sol. Una de sus fechas más importantes correspondía al día más largo del año, el solsticio de verano, cuando el pueblo se daba cita en el Templo del Sol en Suamox (hoy Sogamoso).

Parece que la observación astronómica era parte esencial del quehacer de una sociedad en la que la Luna (Chía) y las estrellas representaban importantes deidades, protagonistas de sus cosmogonías.

Pese a que no hay muchos vestigios de construcciones que pudieran dar datos sobre elementos astronómicos de culturas ancestrales en territorio colombiano, existe un lugar cerca de Villa de Leyva (Boyacá), llamado Saquenzipa, que podría ser un emplazamiento astronómico para el registro de eventos celestes.

Estudios arqueológicos establecen en más de 2.000 años la antigüedad de este complejo, lo que indica que su construcción sería anterior a la llegada de los muiscas a la zona (siglo VI a. C.).

En este lugar se erigen tres decenas de columnas de piedra, de cerca de 2 metros de altura, y varias columnas pequeñas distribuidas en un terreno de 450 metros cuadrados. Se cree que las sombras generadas por las columnas a lo largo del año están relacionadas con los períodos estacionales regidos por el Sol, pero también hay indicios de que algunas alineaciones tienen vínculo con el registro de eventos cíclicos, como los eclipses.

Se sabe que los muiscas tenían un sistema de medición del tiempo: un año de 354 días, con períodos de invierno y verano, y que usaban también los ciclos de lluvias. Dividían el año solar en cuatro épocas, delimitadas por los períodos de invierno y verano, que a su vez se subdividían de acuerdo con los cambios en la Luna.

De esta forma tuvieron un contacto con la astronomía y la meteorología. Esto es lo que permite la arqueoastronomía: rescatar el conocimiento astronómico de nuestros antepasados. 

SANTIAGO VARGAS
Ph. D. en Astrofísica, profesor investigador del Observatorio Astronómico, U. Nacional.

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