Un país mamado de la guerra

Un país mamado de la guerra

Uribe es un tóxico para la democracia; hace oposición con la misma estrategia con que gobernó.

notitle
05 de abril 2016 , 11:34 p.m.

En su afán de boicotear el proceso de paz con las Farc, Álvaro Uribe no se ha detenido ante nada y se ha valido de todas las herramientas que encuentra a su paso para minar la credibilidad de Juan Manuel Santos y sembrar el pesimismo alrededor de los diálogos, objetivo que en buena medida ha cumplido.

Cada vez que puede, Uribe viaja al exterior a denunciar que Colombia es una dictadura, que el Gobierno se sometió al terrorismo y que el país está al borde del abismo. La semana pasada, en su gira por España, se pavoneó por todos los medios de la península, dando sartas de declaraciones que no resisten el menor análisis. Eso sí, olvida que cuando era presidente y algún político de oposición lo criticaba fuera del país, él entraba en cólera y lo acusaba, si bien le iba, de “traición a la patria”.

En otro de sus excesos llegó a decir que el gobierno de Santos soborna periodistas, pero no fue capaz de citar ningún nombre; y en el culmen de su mitomanía acusó de pertenecer al Eln a Yohir Akerman –columnista de El Espectador–, señalamiento que Akerman ya desvirtuó en contundente respuesta publicada el domingo en ese periódico.

Uribe es un tóxico para la democracia; hace oposición con la misma estrategia con que gobernó: a punta de infundios y de medias verdades, de señalamientos y de campañas de odio. Es un populista de derecha que prefiere dividir en vez de sumar, pues la confrontación le da más réditos que la cooperación. Él todavía cree que el gran enemigo es la izquierda –a la cual equipara con el terrorismo– y piensa que el único que puede salvar al país es un caudillo como él. O quizás como Trump, quien es otro dado a elaborar teorías basadas en verdades a medias o mentiras flagrantes, que sin embargo son muy convincentes para sus miles de simpatizantes incautos.

Pero las batallas de Uribe contra Santos no se limitan a las redes sociales ni a las entrevistas por televisión. Como lo hemos visto, ahora las traslada a las calles, con manifestaciones como la del sábado pasado, convocada dizque para protestar contra la ‘tiranía’ instaurada por Santos y como rechazo al mal gobierno, a la corrupción y a la impunidad del proceso de paz.

En principio, estas razones podrían parecer legítimas, pero en el caso de Uribe la cosa es más compleja. Es ridículo decir que en Colombia hay un régimen comparable con una dictadura. No tenemos similitudes con Venezuela ni con Ecuador, países donde los periodistas y los medios están asfixiados por las medidas de sus respectivos sátrapas.

Por otra parte, cuando habla contra la impunidad del proceso de paz Uribe tampoco dice nada de la negociación que en su mandato llevó a cabo con los grupos, estrechamente ligados al negocio de la droga y que han cometido incontables masacres y asesinatos de políticos, periodistas y líderes sindicales, entre otros.

También olvida que esos paramilitares que él no desmovilizó sino que rebautizó como ‘bandas criminales’ son los mismos que con su nueva etiqueta se hallan dispersos por medio país, traficando con droga, repartiendo amenazas, cometiendo asesinatos y realizando paros armados, ante la inoperancia del Estado y sin que el senador alce la voz ni publique en sus redes sociales fotos de policías asesinados, vehículos incinerados ni poblaciones desiertas, bajo un estado de sitio no declarado. ¡Ay de que se tratara de acciones guerrilleras!

Ojalá que ahora, antes de enfilar toda su artillería contra el incipiente proceso con el Eln, Uribe aprenda la lección que le dejó su lánguida marcha del 2 de abril, en la cual participó apenas el 1 por ciento de los ocho millones que sus alfiles prometieron sacar a la calle. El mensaje fue claro: a pesar del descontento generalizado contra Santos, este país está mamado de la guerra.

VLADDO
@vladdo

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.