Los embalses necesitan que llueva más en Bogotá

Los embalses necesitan que llueva más en Bogotá

Niveles de Chuza y San Rafael están al 56 y 49 por ciento. Existe riesgo de desabastecimiento.

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04 de abril 2016 , 10:32 p.m.

A pesar de los torrenciales aguaceros de los últimos días en la urbe, el agua que consumimos en la ciudad podría escasear a corto plazo, pues las lluvias son tímidas sobre los embalses que abastecen de agua a la capital. Así Bogotá haya bajado el consumo de este líquido vital el último año –pasó de consumir 15,7 millones de metros cúbicos (Mm3) del líquido en el primer bimestre del 2015 a 15,4 Mm3 en ese mismo periodo en 2016– la suma de varios fenómenos alertan a entidades y expertos.

El primero es que los niveles de los embalses de Chuza y San Rafael están, respectivamente, al 56 y 49 por ciento de su capacidad; lo segundo es que para que estos recuperen el nivel adecuado es necesario que llueva más de lo habitual tras pasar el fenómeno de El Niño; para terminar, el ecosistema está ‘sediento’ y la tierra y plantas están absorbiendo gran parte del agua lluvia que requieren los ríos que abastecen los embalses. (Lea también: Arrancó con emergencias primera temporada lluviosa del año en Colombia)

Estos motivos, al confluir, pueden poner en riesgo el suministro del recurso hídrico para Bogotá y revivir el ‘fantasma’ de un racionamiento que ya rondó la capital en 1997, cuando un derrumbe dentro del tubo que envía agua del embalse de Chuza al de San Rafael (encargados de suministrar el 80 por ciento del agua de Bogotá) y un fuerte fenómeno de El Niño pusieron en jaque a la ciudad.

Según el jefe de Pronósticos y Alertas de Ideam, Cristian Uscátegui, si el volumen de lluvias que se espera para abril y mayo sobre el sistema Chingaza no cae, “muy seguramente tendríamos problemas de desabastecimiento; claro, quien toma ese tipo de decisiones es la Empresa de Acueducto. Sin embargo, desde el Ideam siempre hemos advertido que esa posibilidad está latente con motivo del actual fenómeno de El Niño”.

Del páramo al grifo

La sed de la capital de Colombia se calma gracias a cuatro sistemas que captan, almacenan y distribuyen el agua a toda la ciudad. Estos son el Chingaza, Tibitoc, Sumapaz y Cerros Orientales. El más importante es el Chingaza, que representa el 80 por ciento del agua que bebe la capital y cuya operación depende de los embalses de Chuza y San Rafael. El Chuza, ubicado en el Parque Nacional Natural Chingaza, puede almacenar 220 millones de metros cúbicos (Mm3) de agua que capta de ríos como el Teusacá, Guatiquía, Chuza y las quebradas Leticia, El Mangón, Blanca, Siberia I, Coloradas I y II. (Lea también: Ya se registran 20 emergencias por temporada de lluvias)

El segundo embalse, el de San Rafael –ubicado en el municipio de La Calera– puede almacenar 67,7 Mm3 de agua que recibe del embalse de Chuza a través de un tubo de 37 kilómetros de longitud. De allí, y tras pasar por un proceso de purificación, el agua se distribuye a la ciudad.

Niveles de los embalses

Camilo Lara*, un hombre que lleva 20 años trabajando en la zona del Chuza, manifestó su preocupación por los niveles del embalse y de los ríos y quebradas que lo alimentan. “El embalse está bajito. Aquí en este momento debe estar al 55 por ciento de almacenamiento. Esto se alimenta de varios ríos y quebradas que están secas, como el río Chuza. Eso es porque hace como dos meses que por acá no llueve gran cosa, ya empezó a llover en otras partes, pero por aquí no ha empezado en forma”, explicó Lara.

“La Empresa de Acueducto de Bogotá (EAB), de manera conjunta con las entidades que integran el Comité Hidrológico, mantiene un nivel adecuado de embalses que garantiza el suministro de agua a la ciudad y municipios en el presente fenómeno de El Niño, según las proyecciones de duración e intensidad previstas para este fenómeno”, dicen en la entidad.

Según estos reportes, el embalse de Chuza, que tiene una capacidad de almacenamiento de 220 Mm3, en noviembre del 2015 tenía 185,7 Mm3; y en marzo de 2016, 124 Mm3, una disminución que también ha afectado al embalse de San Rafael. Este último, que tiene una capacidad de 67,7 Mm3, al primero de marzo de este año, solo almacenaba 33,3 Mm3.

La EAB también compartió el seguimiento de volúmenes de los embalses en millones de metros cúbicos de enero del 2014 a marzo del 2016, en este se puede observar que el nivel del embalse de Chuza disminuye cuando el de San Rafael aumenta debido a la interacción que existe entre ellos; el primero, Chuza, baja su nivel enviando agua a San Rafael que, por consiguiente, aumenta su volumen. Sin embargo, hoy, los dos permanecen con niveles bajos.

Fenómeno de El Niño

Del comportamiento de este fenómeno depende en gran medida las maniobras que debe realizar el Acueducto para impedir un racionamiento.

“El llenado del embalse corresponderá a las lluvias y afluencias que se presenten y que, según las predicciones, serán similares a las condiciones hidrológicas históricas”, manifestó el Acueducto.

Sin embargo, el Ideam advirtió que la conducta de las lluvias en las zonas de los embalses de San Rafael y Chuza es inestable. “Las últimas semanas se incrementó un poco la lluvia, sin embargo, han sido muy localizadas. En algunos sectores ha habido un número importante de precipitaciones, sin embargo, las lluvias en áreas aledañas a zonas de aporte para los embalses, ha sido poca”, explicó Uscátegui.

“En San Rafael normalmente debería llover en promedio 75 milímetros y ha llovido el 97 por ciento de eso. No obstante, aunque esté lloviendo lo normal –con la dinámica de sequía de los últimos meses– tiene que llover mucho más para que se recuperen los niveles de los embalses –dijo Uscátegui, quien agregó–, en el embalse de Chuza ha llovido un 50 por ciento de lo que debería llover, por lo que se espera que abril podría estar deficitario”, manifestó el funcionario. (Además: ¿Bogotá está lista para la temporada de lluvias?)

La falta de precipitaciones en esta zona fue corroborada por el ingeniero Giovanny Urrego, de Corpoguavio, una corporación que ejerce vigilancia ambiental en las áreas de amortiguación del parque Chingaza.

“El tema de El Niño sí ha impactado y aunque aquí ha sido menor, ha habido una disminución de lluvias tangible que genera un problema en la capacidad de distribución de agua en las partes altas”, contó Urrego.

Como estrategia preventiva “la CAR Cundinamarca creó el Comité Hidrológico de la Cuenca del río Bogotá que se reúne para tratar casos como el actual fenómeno El Niño”, manifestaron en el Acueducto.

Ante esta instancia, la EAB presentó un plan de acción por si las consecuencias de este evento climático se salen de los pronósticos normales.

“La EAB analiza tres posibles escenarios de abastecimiento considerando los volúmenes (Mm3) de los embalses y las maniobras operativas del sistema de acueducto: 1) afluencias ‘cero’ en los embalses, 2) con el 50 por ciento de las afluencias medias en el sistema Chingaza y 3) con el nivel del año más bajo de afluencias y precipitación del que se tiene registro (1995) en el sistema Chingaza, que se vio afectado al 90 por ciento”, explicaron en el Acueducto.

Si se presenta alguna emergencia en el Comité Hidrológico se ha establecido la posibilidad de que la CAR permita traer agua del embalse de Tominé (que al primero de marzo estaba al 38,43 por ciento de su capacidad) de acuerdo con las condiciones operativas y climáticas que se presenten.

El estado del ecosistema

Pese al parte de tranquilidad del Acueducto, debido al intenso calor de los meses pasados, el suelo en el parque Chingaza está seco y agrietado y las quebradas y ríos, encargados de alimentar el embalse de Chuza, están en las piedras.

“El clima ha estado tan seco que las precipitaciones que han caído, en una buena parte, las han captado la vegetación y los suelos, lo que queda de agua no es suficiente para correr hacia los afluentes hídricos. Es diferente cuando se tiene suelos con buena cantidad de agua y también vegetación con una buena cantidad de almacenamiento para permitir que el líquido fluya”, explicó Uscátegui.

A esta situación se suma que, pese a que el Parque Natural Chingaza blinda de la invasión de minería y agricultura las zonas de reserva donde se encuentra el embalse de Chuza, la siembra de papa y la ganadería en zonas de amortiguación generan daños al ecosistema.

“El tema pecuario y agrícola asociado a la papa genera afectación al componente de páramos aunque la mayor parte del terreno de abastecimiento de Bogotá está relacionado al sistema Chingaza y no permite que haya ese tipo de actividades. Sin embargo, cuando se baja a las zonas de amortiguación, se encuentran zonas con fuerte actividad de ganadería y agrícola y eso afecta la administración del recurso hídrico además de generar problemas de contaminación”, advirtió Urrego, de Corpoguavio.

Esta persona también denunció otra situación que pone en riesgo la estabilidad ambiental de la zona de Chingaza. “La situación que más complica la conservación de los servicios ambientales que se asocian a ecosistemas como los páramos, y de las que se surte de agua a Bogotá, es que no hay un criterio de inversión que retribuya al campesino de las partes altas por el ejercicio de protección ambiental que realizan y que permite a los ecosistemas subsistir”, contó Urrego.

También añadió, “se ha solicitado al Distrito que se genere una línea de inversión que le dé una retribución al campesino más allá de compra de predios. Hoy, el 60 por ciento de Fómeque (uno de los 11 municipios que hospedan el parque Chingaza) ha sido adquirido por el Acueducto de Bogotá, que ha generado un desplazamiento más allá de una apropiación del terreno que permita pagos ambientales”, lamentó.

Aunque el Acueducto garantiza el suministro de agua para la capital del país, dadas las actuales condiciones climáticas, no solo es importante ahorrar energía. Para evitar inconvenientes mayores, es mejor empezar a ahorrar agua.

ÓSCAR MURILLO MOJICA
Redacción EL TIEMPO ZONA

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