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'Tengo 50 y la menopausia está brava': Andrea Echeverri

'Tengo 50 y la menopausia está brava': Andrea Echeverri

La voz de Aterciopelados regresa fuerte y vital con 'Reluciente y Rechinante', su nuevo DVD en vivo.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
04 de abril 2016 , 11:27 a. m.

En la hora y media que duró la entrevista, Andrea Echeverri no soltó la taza de café con leche que sostenía en la mano izquierda. Ni cuando Pecas, su perra springer spaniel, saltó sobre el sofá para que ella la consintiera, y desperdigó toda una constelación de gotas marrones sobre ella, el sofá y el periodista, a Andrea le importó que su bebida, con seguridad, ya estuviera al clima de esa lluviosa tarde bogotana.

Durante esos noventa minutos Andrea no miraba su café con leche porque estaba concentrada en contestar las preguntas. Y era raro, porque mientras respondía era más como si estuviera lanzando preguntas telepáticamente, analizando a su interlocutor. Su larga espalda encorvada sobre su taza verde.

Andrea solamente dejaba el recipiente entre sus piernas y liberaba sus manos grandes de dedos largos y delgados para llevarlos a la cara en señal de preocupación cuando hablaba de todo lo que la agobia: de la sexualidad desatada en la sociedad, de la violencia contra las mujeres, de la forma como se comercia con el cuerpo femenino, de la falacia de la farándula, del estado del medioambiente, de la llegada a la menopausia.

Es que a los 50 años (los cumplió el pasado septiembre), Andrea es consciente de que atrás quedó la rubia teñida, de pelo corto, que se convirtió en el ícono femenino del rock colombiano de los noventa –quizá no sea exagerado decir de la historia musical del país–, como la cara visible de una de las agrupaciones más importantes en Colombia, esa que maravilló a los disc jockeys locales con tan solo un minuto y medio de música, que era lo que duraba el demo de Mujer gala, grabado en casetes formato DAT (Digital Audio Tape) y que llegó a posicionarse en el primer lugar de las listas del país. A partir de ese momento, la banda, liderada por ella y por Héctor Buitrago, su novio de entonces, dejó de llamarse Delia y los Aminoácidos para conformar Aterciopelados.

A lo largo de sus 23 años de vida, ‘Atercios’ ha publicado ocho discos de estudio, ganado dos Grammy Latinos, dos premios MTV, un MTV Latinoamérica y obtenido otros tantos reconocimientos nacionales e internacionales que reafirman el rol privilegiado que la agrupación juega en la escena musical colombiana.

El nuevo album de Aterciopelados cuenta con la colaboración de artistas como el español Macaco y las colombianas Goyo, de Chocquibtown, y Catalina García, de Monsieur Periné. Foto: Pablo Salgado

Pero cualquier recuento histórico de lo que representa Aterciopelados es redundante. Lo interesante es hablar de su presente, de Reluciente, Rechinante y Aterciopelado, su nuevo trabajo musical, que será lanzado oficialmente el próximo 22 de abril: un DVD en vivo en el que, en colaboración con varios artistas, retoman ocho de sus clásicos, de esos que llegaron a los primeros lugares, fueron sencillos o tuvieron videos, e incluyen temas de sus proyectos como solistas, Ruiseñora (de Andrea) y ConEctor (de Héctor), además de Re, una canción nueva homenaje al segundo disco de la banda de rock mexicana Café Tacuba, que en 2014 cumplió 20 años de su lanzamiento.

“La idea del proyecto surgió luego de nuestra reunión para Rock al Parque de 2014. Héctor y yo llevábamos tres años distanciados por algunas diferencias que tuvimos, y estábamos enfocados en nuestros proyectos como solistas cuando Sony nos propuso que hiciéramos este DVD, que fue todo un reto para nosotros, porque era mezclar toda la energía de un concierto con la perfección de un disco de estudio”, cuenta Andrea, y agrega que aunque al principio le daba “tedio retomar viejos temas, al final fue lindo recordar aquellos momentos”, que también están plasmados en el primer libro de la banda, Con el corazón en la mano, que toma el nombre de su primer disco.

Reluciente y Rechinante es el primer disco de la banda desde el 2008, y de este ya fueron liberados dos sencillos, Luz azul, en colaboración con el español Macaco, y la icónica Florecita rockera, en la que participaron Goyo, de Chocquibtown, y Catalina García, de Monsieur Periné, en lo que significó la reedición de una canción que para muchos es el retrato perenne de aquella Andrea noventera, rebelde y ‘punketa’. Para ella, en cambio, la canción es como su retrato de Dorian Gray, ese que se mantiene jovial, mientras a ella le es imposible ocultar el paso del tiempo.

Está claro que a Andrea no le interesa esconder la vida que ha vivido, por eso ni se maquilla ni se pinta las canas, lo único que delata su llegada al quinto piso. No lo necesita. Físicamente parece unos diez años menor. Pero su mente, esa sí que ha cambiado. Ahora dice ser mucho más crítica, más reflexiva y más consciente.

Aunque suene a lugar común, Andrea, quien estudió artes en la Universidad de los Andes y viajó a Inglaterra a especializarse en cerámica, reconoce que su mayor aprendizaje lo obtuvo en la universidad de la vida; que gracias a esta, y pese a ser una hija de papi y mami del barrio Chicó, descubrió lo kitsch, el mal gusto, el arte popular que tanto caracteriza a la estética visual y sonora de Aterciopelados y que es el sello que, como ella misma lo dice, dos artistas le dieron a la música sin ser músicos de academia.

Durante esa hora y media, Andrea le contó a CARRUSEL sobre su nuevo álbum, sobre lo que piensa del rock y la música actual, de su defensa de los derechos y la sexualidad de las mujeres. También habló de su nueva faceta como aprendiz de música. Sí, porque a los 50, Andrea está tomando sus primeras clases de técnica vocal, “porque cuando uno se va volviendo viejito le toca cuidarse más”.

Reluciente, Rechinante y Aterciopelado será lanzado el próximo 22 de abril. Foto: Pablo Salgado.

¿Qué es lo reluciente y rechinante del nuevo álbum?

El nombre empezó con un juego de palabras por una canción que se llama Re, que es la única nueva de todo el álbum y que está grabada en esa nota. Este también es el nombre del segundo disco de Café Tacuba, que salió antesitos de que nosotros grabáramos El Dorado. En el 2014, Cosme (integrante de Café Tacuba) me puso un correo diciéndome que venían a tocar a Bogotá y que si yo quería cantar con ellos, pero no pude. Entonces me preguntó que yo cómo iba a sumarme a la celebración, y decidí escribir Re. Muchas de las palabras de la canción empiezan con esta sílaba, como reluciente. Estábamos contentos con la canción, pero nosotros no somos solo relucientes, somos rechinantes, somos cultura popular, somos raros, somos rebeldes, diferentes, ¿no? Entonces rechinante pegó.

Pero usted le tenía jartera a volver a hacer 'Florecita rockera'; ¿por qué?

Como por esa presión, porque la gente quiere que sumercé siga en ese momento exitoso, porque no es que sea el mejor momento, sino que simplemente hubo varias cosas que coincidieron y de pronto es lo que la gente más recuerda, y quieren que usted siga con el pelo cortico, mona, gritona. Pero eso cambió con Rock al Parque del 2014, donde había 140.000 personas cantando nuestras canciones, algunas hasta llorando. Sumercé se siente bonito con eso, porque son cosas valiosas, un rato que debíamos disfrutar. Entonces decidimos de una que queríamos hacer el disco y nos embarcamos en ese proyecto que ha sido tenaz, difícil, pero a la vez muy chévere.

En el DVD se ve una fuerte apuesta por el reciclaje. ¿Cuál es su intención?

Por un lado, como toda la propuesta que tiene Héctor desde hace rato y que ya habíamos mostrado en Caribe atómico, que es pensando en el medio ambiente. A ese trabajo le da el nombre una canción, que es como una historia de ciencia ficción, que no es tan ficción ya, porque es como llegar a un Caribe todo poluto y vuelto nada. Es como esa angustia que le da a uno cuando se va de paseo a un lugar todo bonito y empieza a ver botellas por todas partes, ¡ay, las botellas esas! Es muy angustioso. Volvimos a coger el mismo juego de usar basuritas, no solo con la intención de reciclar, sino también de hacer cosas bien bonitas, un juego de colores, algo divertido, chistoso. En un centro de acopio compramos un viajado de esos frascos coloridos, y con bombillitos hicimos esa lámpara enorme, que es como lo que más llama la atención en el escenario.

¿En qué se diferencia el Aterciopelados actual del de sus comienzos?

Pues uno está más viejo, con más achaques, pero a la vez, y aunque suene trillado, uno sabe más cosas. No es que sea el sabio, pero sumercé sabe cosas, y sumercé como que ha pasado por muchas y ha estado superfamoso y ha estado que nadie le para bolas, y también ha estado en la mitad… ha estado en todas partes. A través de todo ese proceso sumercé va construyendo una relación con la música. En todo este tiempo, ‘Atercios’ ha construido un lugar que ayudó a posicionar el nombre musical del país. Aunque la gente siga creyendo que uno es igual, sí hemos cambiado. El asunto de la cultura popular se ha ido arraigando más. A mí me gusta de todos los colores, pero en mi vida yo soy más depresiva, crítica, como que percibo y sufro por muchas cosas.

¿Por qué sufre?

Por la posición de la mujer en la sociedad, porque aunque se hayan conquistado espacios, todavía hay maltrato y violaciones. Esas cosas me agreden; esa sexualización de la cultura en todo que a mí me pega, me molesta y me parece que nos afecta mucho a las chicas, y a los chicos también. Yo creo que el que el cuerpo de la mujer sea el protagonista de toda una industria sexual engendra violencia y genera una concepción de lo femenino muy extraña, tanto para nosotras como para la sociedad entera. No sé si eso tiene que ver con mi edad, que está uno ahí como en la crisis de la edad media que llaman. Todos los días como que uno medio oye ese radio y se jala las mechas.

¿Cómo es Andrea a los 50 años?

Tengo 50, y entonces la menopausia está brava; además, tengo una hija adolescente, que es duro, es fuerte. Y creo que también hay una crisis en el planeta, porque hay unas vainas muy raras pasando. Muy raras. Entonces soy una Andrea crítica. De pronto por allá en los noventa uno era más ingenuo y creía más en muchas cosas. Creo que ahora uno es más escéptico.

¿Qué opina, entonces, del reguetón?

Debo confesar que yo no lo he oído mucho, pero mi hija Milagros siempre se pone brava porque critican el reguetón. Lo poquito que he oído no me ha gustado, así como no me gustan tantísimas otras cosas. Mi hija dice que es que los hombres tienden a ser más sexuales que las chicas, pero los reguetoneros son francos, dicen lo que todos los hombres piensan. A mí todo eso del sexo en todas partes y como tan fácil y superficial me parece jarto. Debe ser porque soy de otra época, pero a mí me parece más lindo que eso sea privado y esté envuelto de misterio y romanticismo.

Reluciente y Rechinante incluye ocho canciones clásicas, dos de los proyectos solistas de Andrea y Héctor Buitrago y un tema nuevo. Foto: Pablo Salgado.

 Sus bases están en el rock; ¿cree que este está en extinción o vale la pena seguir apostándole al género?

Yo no creo que esté en extinción. Tampoco es que yo sea muy de géneros, porque en realidad no es que nosotros seamos así el rock, pues. Tenemos ahí nuestro perrenque, pero tenemos también cultura popular. Yo creo que hay que apostarle a ser uno mismo, y a hacer lo que sumercé tiene ganas de hacer, porque o si no, esa es otra cosa.

¿Qué tal ha sido la experiencia de aprender otra vez a cantar?

Ahí estoy como encontrando cositas chéveres. Lo que pasa es que yo siempre he cantado de manera intuitiva y sin técnica, y a cierta edad usted empieza a darse cuenta de que necesita técnica para poder seguir cantando, porque cuando sumercé es pelado sale corriendo y no le pasa nada, pero cuando ya está más viejito como que toca empezar a hacer las cosas para no lastimarse. Mi profesora dice que ser cantante es como ser futbolista: usted tiene que entrenar y calentar. Ahora puedo hacer cosas que antes no hacía y a veces las meto por ahí, y es más como para cuidarse, pa’ no lastimarse, pues. Las clases son difíciles y algunas veces desesperantes y otras gratificantes, como cualquier aprendizaje.

¿Cuál ha sido el momento más importante de su vida?

Yo creo que todos los momentos vienen a ser importantes, porque cuando sumercé está aburrido y sin hacer nada eso también es valioso, ya que cuando llega lo bueno usted está feliz. Uno vive es ahorita, y en lo que está haciendo ahorita es donde usted tiene que poner toda su ilusión, fuerza e intención. Yo siento que está chévere ahora, que se están dando las cosas no solo para recordar canciones, sino también para crear unas bonitas. Como que uno se siente con el reto de crear otros clásicos... Eso es chévere. El momento más importante es hoy, ahora, hablando con sumercé.

NICOLÁS BUSTAMANTE HERNÁNDEZ
nicbus@eltiempo.com@nicolasb23

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