Con 1.700 hombres se persigue a la cúpula de la banda de 'los Úsuga'

Con 1.700 hombres se persigue a la cúpula de la banda de 'los Úsuga'

Policía, Ejército, Fuerza Aérea y Armada los persiguen. En 72 horas capturaron a 59 de sus miembros.

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03 de abril 2016 , 11:15 p.m.

Con la misma contundencia y el mismo contingente de hombres que acabaron con los principales jefes de las Farc, ahora la Fuerza Pública busca aniquilar a la más peligrosa banda delincuencial: el ‘clan Úsuga’.

A los 1.200 hombres que conforman la Fuerza Conjunta que venía siguiéndole el rastro al máximo jefe de esa estructura criminal, Dairo Antonio Úsuga, alias Otoniel, y a sus lugartenientes, se sumarán ahora 500 más. Todos ellos ya están en el Urabá antioqueño, la zona de mayor influencia de la banda mafiosa que en menos de 20 días paralizó 40 municipios en 6 departamentos, asesinó a 9 uniformados y secuestró, por 12 horas, a 33 personas en el Bajo Cauca.

La estrategia contra ‘los Úsuga’ contempla además la intensificación de las labores de inteligencia, que permitirá la infiltración de la estructura armada a través de fuentes humanas y rastreo electrónico. (Lea: 'Los Úsuga', la nueva amenaza mafiosa que enfrenta el Estado)

Para ejecutar esos operativos, se crearán bloques de búsqueda similares a los usados en los 90 para desarticular los carteles mafiosos de Medellín y de Cali.

El reforzamiento de la Fuerza Conjunta –integrada por Dijín, Policía Antinarcóticos, Ejército, Fuerza Aérea y la Armada– se suma al ofrecimiento que hace el Gobierno de 1.500 millones de pesos por información que conduzca al paradero de alias Otoniel y otros 500 millones por alias Gavilán y 150 millones más por alias el Negro Perea.

La idea es aprovechar la división interna de los líderes de la banda, ante un posible sometimiento a la justicia de Estados Unidos, que ofrece 5 millones de dólares por ‘Otoniel’, a quien consideran un criminal de alta peligrosidad para la región. (Además: Contactos con EE. UU. fracturan al 'clan Úsuga')

“Estamos seguros de que la estrategia dará resultados en pocas semanas porque, además, el apoyo que la banda tenía en las comunidades se ha disminuido gracias a la intervención de estamentos oficiales”, explicó una fuente de la Policía.

En efecto, tras la desmovilización de los grupos paramilitares, el ‘clan Úsuga’ copó sus espacios y extendió su poder, que ha aumentado en zonas de influencia de la guerrilla de las Farc, hoy en diálogos de paz con el gobierno Santos.

La ofensiva

A pesar del poder acumulado, el presidente Juan Manuel Santos dio a conocer este domingo los primeros resultados de la ofensiva contra esta banda mafiosa, que controla el narcotráfico, la minería ilegal y la extorsión en varias zonas del país. (Lea: El 'Indio' y 'Chiquito Malo', los cerebros del paro del 'clan Úsuga')

“En las últimas 72 horas, la Policía ha capturado a 59 delincuentes de esta organización criminal, con el apoyo de la Fiscalía. Dentro de los capturados están sujetos de alta peligrosidad, como alias Aventura, alias Julio Gota a Gota, o alias Borja. Estos criminales ya no seguirán atemorizando a nuestros compatriotas”, aseguró Santos.

También hizo un llamado a los habitantes de las zonas afectadas por el paro armado para que, de la mano de las autoridades, retomen sus actividades y no se dejen amedrentar.

“Colombia no se ha doblegado nunca ante los violentos, ante los criminales. Seguiremos golpeando sus estructuras hasta que entiendan que no tienen más camino que someterse a la justicia colombiana”, puntualizó el mandatario.

De hecho, el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, aseguró que el paro armado es una reacción a la presión de las autoridades contra esta estructura criminal. (Además: En un año el 'clan Úsuga' ha perdido 813 hombres)

Rastreo por internet

Y si bien las autoridades admiten que la banda tiene en sus filas a más de 3.000 hombres en armas que hacen presencia en 15 departamentos, la Policía asegura que la ola de terror que se desató el fin de semana para promover el paro armado fue producto de una manipulación de las redes sociales.

El director de la Policía, general Jorge Hernando Nieto, aseguró que esa fue el ‘arma’ usada para generar pánico en algunas regiones.

“En Montería colocaron mensajes y fotos por WhatsApp de hechos criminales que sucedieron años atrás en otros países como Brasil”, manifestó el general Nieto.

El alto oficial agregó que en desarrollo del trabajo que se viene haciendo en todo el país, para contrarrestar el accionar de estas estructuras ilegales, fueron capturadas varias personas. Entre ellas está la de un sujeto que venía incitando, a través de una cuenta de Facebook, a atacar sistemáticamente a miembros de la Fuerza Pública por medio del llamado ‘plan pistola’, la misma estrategia utilizada por el cartel de Medellín.

Se trata de Héctor Enrique Wirtz, detenido en Santa Marta por unidades de la Policía Antinarcóticos.

A Wirtz se le hallaron panfletos alusivos al ‘clan Úsuga’ y una granada de fragmentación. En su judicialización, la Fiscalía le imputó los delitos de concierto para delinquir, porte ilegal de armas y municiones.

Además, según indicó el general Nieto, Luis Carlos Padilla Tordesilla, alias Aventura, capturado en Cereté (Córdoba), es el jefe de sicarios en Tierra Alta de la banda de ‘los Úsuga’ y uno de los más cercanos a ‘Otoniel’.

Estos golpes podrían desencadenar la entrega de otros cabecillas y el sometimiento de ‘Otoniel’, quien está aislado tras la captura de 30 miembros de su familia. Tal como lo reveló EL TIEMPO, sus abogados buscan contactos tanto en Colombia como en Estados Unidos para su entrega.

Un clan con poder económico y militar

Analistas consideran que los ataques del 'clan Úsuga' durante el paro armado, anunciado desde el pasado jueves, son una respuesta al accionar y los bombardeos de la Policía y que pretenden presionar una negociación con el Gobierno.
Además señalan que las bandas criminales siguen vigentes gracias a la corrupción y a las actividades ilegales como el tráfico de drogas y de armas.

Hasta el momento se ha reportado la muerte de cinco personas, entre estos un civil. Las acciones violentas se han concentrado en Antioquia, Chocó, Córdoba, y Sucre, según informe del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac).

Juan Carlos Ruiz, politólogo y profesor de la Universidad Rosario, señaló que pese a la ofensiva de la Fuerza Pública “las bandas criminales tienen gran influencia y poder para aterrorizar a la población y poner contra la pared a las autoridades locales y a la Policía. Sin embargo, el accionar de la Policía los llevaron a intentar como podrían salir del problema presionando una negociación con el Gobierno”.

“Los grupos paramilitares nunca decayeron y de una manera eufemística el Gobierno y la administración de Álvaro Uribe empezó a llamarlos bacrim para señalar que se habían desmovilizado de los grupos paramilitares. Pero siguen siendo en esencia un grupo criminalizado”, indicó.

Ruiz considera que “se están intentando utilizar tácticas como paros armados, la operación pistola que utilizó Pablo Escobar y otro tipo de estrategias que utiliza bandas en el hemisferio como el Comando Primero de Capital o el Comando Rojo, en Brasil, para atemorizar a la Fuerza Pública y a la ciudadanía”.

Agrega que el debate de sí se podrá negociar con estas bandas seguirá. “Es muy difícil, pero se ha intentado varias veces”.

Ruiz señala que pese a las acciones y golpes contra el 'clan Úsuga', “las autoridades locales no han podido contra este grupo”. “El clan Úsuga se ha movido por todo el país por una ineficacia del estado de haberlos combatido de raíz desde cuando estaban comenzando”.

Además puntualiza que seguirá la violencia mientras exista un negocio constante que sirva para su financiación.

Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac), señaló que el ‘clan Usuga’ recurre a dos estrategias: usar un “ropaje político” para reducir la presión de la Fuerza Pública y la reputación de miedo en las regiones para ejercer las actividades delincuenciales de las que viven.

Restrepo considera que frente a estas acciones el Gobierno, en primer lugar, debería acercarse a la población ofreciéndoles garantías de seguridad y protección. “Debe desnudar las verdaderas intenciones de estos grupos y en ningún caso generar o aceptar el componente político que el clan Úsuga le quiere dar a estas amenazas que son de corte terrorista”.

“El clan Úsuga sigue siendo fuerte, ha logrado expandirse, pero le ha resultado costosa por las acciones y golpes que ha recibido de la fuerza pública”.

Sin embargo considera que no puede realizarse una negociación. “El clan Úsuga tiene que ser combatido a través de la justicia y acciones de la Policía. Ni la fuerza militar ni la negociación sirve para afrontar esta amenaza a la seguridad”

Restrepo afirma que las bandas criminales son las principales generadoras de violencia y de conflicto en el país. “El desescalamiento bilateral ha sido muy exitoso. Pero sin lugar a dudas estamos viendo que las organizaciones criminales están creciendo. Hay que entender que no es un problema militar o que se resuelva con una negociación, es un problema de judicialización y de Policía. Lo más conveniente es proteger y lograr esa confianza en la Fuerza Pública y en las autoridades”.

Por su parte, Jeremy McDermott, investigador y director de InSight crimen (centro de investigación de crimen organizado en Colombia), indicó que las bandas criminales están usando la misma táctica de la guerrilla. “Tienen un poder socioeconómico y militar de afectar a un gran porcentaje del país no solamente su fortín de Urabá. La pregunta ahora es cómo se va a enfrentar esto en un postacuerdo con las Farc y el Eln y por qué y cómo el crimen organizado podría usar las tácticas de los grupos guerrilleros y si después de un acuerdo se va a enfrentar este tipo de acciones o grupos insurgentes. Hoy en día son jefes del narcotráfico, pero en unos años quienes serán los jefes del narcotráfico”.

Para Ariel Ávila, politólogo y subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación, el paro armado de los Úsuga responde a tres razones. La primera, dice, los paramilitares y sobretodo estos mandos medios que reincidieron se sienten traicionados por el Gobierno después del Pacto de Ralito. Sienten que el Gobierno les incumplió y dicen que la negociación no salió bien.

La segunda, están pidiendo pista para una negociación de paz que es inviable, pero piensan que puede ser posible. Y por último, es una demostración de poder y manifestar que las operaciones de la Fuerza Pública son un fracaso.

“La reacción del Gobierno fue muy parca, el ministro de defensa no tuvo la capacidad de reacción. Se necesita contundencia y de llegar a quiénes le lavan dinero, los políticos y empresarios. Se están capturando a los pequeños bandidos y no se está afectando a la estructura criminal”, señaló.

“El Gobierno tiene que plantear un programa de sometimiento a la justicia. Si se llega a una pequeña negociación deben entregar las rutas del narcotráfico y los vínculos con políticos”

Ávila indicó que el principal reto del Gobierno en el posconflicto será que las bandas criminales no retomen los territorios que dejen las Farc y el Eln. “Ellos tratarán de apoderarse del negocio del narcotráfico y de la minería ilegal”

“Las bandas criminales ya no hacen tanta violencia. Esta gente mata selectivamente y corrompe y domina a la población. Hoy en día está comprobado que estas bandas actúan bajo corrupción y generan homicidios ejemplarizantes. Estos grupos no son los mismos que los paramilitares, es un fenómeno de crimen organizado”, puntualizó.

JUSTICIA
justicia@eltiempo.com

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