'Las Farc inventan excusas para dilatar el proceso': Villegas

'Las Farc inventan excusas para dilatar el proceso': Villegas

Mindefensa dice que aunque hay puntos por mejorar en lucha contra bandas, el paramilitarismo murió.

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02 de abril 2016 , 07:16 p.m.

El ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, dice que los paramilitares fueron combatidos hasta su extinción y que las Farc usan su fantasma como excusa para dilatar la firma de la paz. Considera que para agilizar el proceso de negociación con el Eln se deberían homologar algunos puntos ya pactados con las Farc.

En su ‘paro armado’, el ‘clan Úsuga’ se hace llamar Autodefensas Gaitanistas. ¿Hay paramilitarismo?

Es irresponsable calificar a estas bandas de paramilitarismo. Eso quisieran ellos para tener un reconocimiento político que no puede dárseles, dado que su único fin es el lucro a través de las empresas criminales y el amedrentamiento. En el país no hay paramilitarismo ni permitiremos que vuelva a aparecer.

Pero las Farc afirman que no hay garantías para su desmovilización por la presencia de paramilitares…

Las Farc están usando el fantasma del paramilitarismo para dilatar su decisión final de firmar el acuerdo de paz, y eso es inaceptable. El Estado ha hecho el esfuerzo más grande en su historia contra el crimen organizado, y por eso, este es distinto al de hace seis años: entonces tenía la posibilidad de poner en peligro la estabilidad del Estado de derecho, hoy no. Tiene presencia regional, y por eso vamos a seguir persiguiéndolo en los territorios.

¿Cómo están las redes de crimen organizado?

Cuando empezó el gobierno del presidente Santos existían 33 bandas criminales. Hoy hay dos y media. Las Farc deben entender que ese esfuerzo se ha hecho no por darles gusto a ellas, sino porque eran una grave amenaza contra el Estado. Aún hay mucho por hacer contra el narcotráfico y la extorsión, pero el corazón del crimen organizado ha sido afectado.

¿Quién va a garantizar la seguridad de las Farc?

Les vamos a dar seguridad una vez se focalicen en los territorios. No van a ser 10.000 noruegos o daneses quienes lo hagan, van a ser nuestros soldados y policías entrenados para el proceso de desmovilización. Y después, como partido político desarmado, las Farc estarán en el ambiente de seguridad de los demás colombianos. Donde haya amenazas especiales se les dará protección, como se hace con todos los ciudadanos, pero que no nos vengan con el cuento de que no se ha hecho suficiente contra el paramilitarismo.

¿Qué va a pasar con los que no se desmovilicen?

Que no crean las Farc que vamos a dejar disidencias dedicadas al narcotráfico. Vamos a perseguirlas como crimen organizado una vez se firme la paz.

¿En qué va el acuerdo sobre las zonas de concentración?

Eso está en plena negociación y la voz de la ONU será muy importante.

¿Cómo ve al Eln ahora?

Es completamente repudiable el episodio de Ramón Cabrales, por quien se había acordado un proceso con intervención del Comité Internacional de la Cruz Roja para su liberación. Que el Eln haya recibido un rescate habla mal de su capacidad para mantener los compromisos. El Eln tiene secuestradas a ocho personas. Aspiramos a que recuperen la libertad a la mayor brevedad, porque es un delito inaceptable en medio de la negociación. Este año, la Fuerza Pública ha dejado fuera de combate a 231 miembros del Eln. De ese total, 22 han muerto, 151 han sido capturados (50 % más que en el 2015) y 58 se han desmovilizado. Esta guerrilla ha cometido este año 26 acciones terroristas, 6 de ellas contra torres de energía y 12 contra oleoductos.

¿Cómo recibe el anuncio del inicio de negociaciones?

Con los antecedentes del Eln, un movimiento sin una jerarquía tan clara y con una manera soberbia y dogmática de ver la política, soy consciente de que la negociación va a tener inmensas dificultades. Pero lo recibo como los demás colombianos: como una buena noticia, porque se abre la oportunidad de que el Eln deje las armas para hacer política, en competencia democrática con los demás movimientos. Pero, por supuesto, en la medida en que sigan delinquiendo se encontrarán con la Fuerza Pública.

¿Cómo ve un eventual alto al fuego de las Farc y el Eln?

Espero que el alto al fuego bilateral que se negocie con las Farc, con detalle y sin afán, sea también una oportunidad para el Eln. Por supuesto, habrá condiciones muy especiales para que pueda estar debajo de ese mismo paraguas de alto al fuego, sobre todo dejar las armas y concentrarse en sitios donde se pueda garantizar su seguridad.

¿Con el Eln se debería homologar el proceso que se lleva con las Farc?

Creo que es necesario que se incorporen a esos logros ya hechos con las Farc, especialmente en temas tan densos como las víctimas, la justicia y la refrendación. El tema de alto al fuego, desarme, desmovilización y reinserción debe tener una plataforma común, porque no es dable tener un proceso terminado con las Farc y uno incierto con el Eln. Esto debe tener una mayor velocidad con el Eln, entre otras cosas para garantizar que la seguridad en los territorios donde se empiece a aplicar la política del posconflicto sea aceptable para los ciudadanos y no empecemos a tener confusiones de que estos no son de las Farc sino del Eln, y viceversa.

Ha pasado un mes desde la salida del general Palomino. ¿Se calmó la tormenta en la Policía?

A pesar de ese cambio de cúpula tan notorio, y de la decisión del general Palomino de dar un paso a un lado, nuestra Policía ha seguido funcionando sin ninguna crisis de gobernabilidad. El general Jorge Hernando Nieto está dando los resultados a los que nos tiene acostumbrados la Policía: la muerte de alias ‘Guagua’, la disminución en los homicidios y en la extorsión, la posibilidad de ejercer la protesta social con seguridad. Es una Policía que se esfuerza por depurarse.

¿Cómo va la investigación sobre seguimientos a periodistas?

Ese tema ya no está en manos de la Inspección de la Policía porque lo tomaron la Procuraduría y la Fiscalía. Es necesario que empiece a haber resultados en las investigaciones contra el general Palomino y otros oficiales, y sobre los seguimientos a periodistas. Les pido a esas dos instituciones que le den tranquilidad a la sociedad.

ALICIA LILIANA MÉNDEZ
Redactora de EL TIEMPO

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