Contactos con EE. UU. fracturan al 'clan Úsuga'

Contactos con EE. UU. fracturan al 'clan Úsuga'

Acusan a 'Otoniel' de entregar a alias 'Guagua. Tenían roces por contactos con justicia de EE. UU.

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02 de abril 2016 , 07:16 p.m.

Un vuelo chárter llevó el cadáver de Jairo de Jesús Durango Restrepo, alias ‘Guagua’, desde Quibdó (Chocó), donde fue dado de baja por la Policía, hasta el aeropuerto de Apartadó (Antioquia).

De allí partió un multitudinario cortejo fúnebre, del que hacían parte buses con gente que habían contratado en las poblaciones de Urabá para que lloraran al tercero al mando ‘los Úsuga’. La romería pasó por Necoclí y luego tomó la vía hacía San Pedro. Finalmente, el sepelio se realizó en San José de Mulatos, la tarde del Viernes Santo. Según fuentes de inteligencia, el funeral del capo costó más de 500 millones de pesos.

‘Guagua’ fue ubicado la noche del martes 22 de marzo, gracias a un aviso que le llegó al Bloque de Búsqueda. Las autoridades tienen información de que las coordenadas del predio donde se escondía –en Medio Baudó (Chocó)– fueron entregadas por el propio jefe de la banda criminal, Dairo Antonio Úsuga, alias Otoniel.

Delación

“Solo con una delación pudieron dar con él. Los hombres de su anillo de seguridad, más de 60, cargaban fusiles M-4 y una ballesta de 70 millones de pesos”, explicó un investigador.

De hecho, ‘Guagua’ fue el segundo cabecilla del ‘Clan Úsuga’ en caer en menos de 20 días. El primero fue Rubén Darío Ávila, alias Lorenzo, abatido el 4 de marzo en zona rural de Arboletes (Antioquia).

‘Lorenzo’ era el contacto con los narcos del sur del país que surten de cocaína a la banda criminal y los carteles mexicanos, que le compran los cargamentos de la droga.

Y, entre el miércoles y jueves santos, Roberto Vargas Gutiérrez, ‘Gavilán’, el segundo en la cúpula de la banda, también estuvo a punto de caer en un operativo cerca de Ungía (Chocó).

¿Por qué ‘Otoniel’ estaría entregando a sus hombres?

Desde que empezó a buscar un posible sometimiento a la justicia colombiana, a través de abogados como el cubanoamericano José Ramón Puig y el colombiano Ignacio Mira, revelados por EL TIEMPO, la relación de ‘Otoniel’ con sus hombres de confianza se volvió tensa y suscitó una cumbre mafiosa a finales de octubre de 2015.

El llamado estado mayor de la banda criminal –compuesto por ‘Otoniel’, ‘Guagua’ y ‘Gavilán’– se reunió en la zona selvática del Urabá para tomar decisiones sobre el tema del sometimiento.

Mientras que ‘Otoniel’ insistió en que había que buscar la forma de presionar una negociación y ‘Gavilán’ se mantuvo neutral frente al tema, ‘Guagua’ se opuso radicalmente, bajo el argumento de que la banda tiene el poder militar y financiero para hacerle frente al Estado.

‘Guagua’ respaldaba su posición en el hecho de que había logrado desalojar a la guerrilla del Eln del Medio Baudó, a donde lo envió ‘Otoniel’ en el 2014: “Este es el frente del narcotráfico”, advertía.

La zona es clave para cerrar el círculo del narcotráfico que controla ‘el Clan Úsuga’´. Allí comienza el negocio con los cultivos ilícitos y los laboratorios. Luego, los cargamentos de droga llegan a la región de Urabá, donde los embarcan hacía Estados Unidos o Europa, completando el ciclo.

“Ya manejan todo el circuito del narcotráfico, y los mercados en Europa y Estados Unidos”, le dijo a EL TIEMPO una fuente federal.

De hecho, así lograron mover el cargamento de 4 toneladas de cocaína, que el pasado 9 de marzo fue incautado en el puerto de Amberes (Bélgica).

La droga había sido embalada en un envío de banano, que fue embarcado en Nueva Colonia, cerca de Turbo (Antioquia).

“Ese cargamento le habría reportado 150 millones de euros (medio billón de pesos) a ‘los Úsuga’, dinero suficiente para sostener la guerra seis meses”, aseguró la misma fuente.

Ante la división por una eventual negociación en Colombia, corrió el rumor de que al menos uno de los cabecillas del clan empezó a enviar mensajes a Estados Unidos para sondear un sometimiento.

Todo indica que ‘Otoniel’ contactó a agentes federales para buscar beneficios para su familia a cambio de entregar rutas, bienes y hombres. De hecho, se habla de que una excongresista colombiana estaría intermediando para ese sometimiento.

Esas mismas fuentes señalan que el punto de quiebre del jefe de ‘los Úsuga’ fue la captura de al menos 20 miembros de su familia, entre ellas su esposa, Blanca Zenobia Madrid Benjumea, hermanos, primos y cuñados.

Además, el clan ha ido perdiendo el apoyo de las comunidades gracias a los programas de intervención de la Policía y de otros entes estatales. Este fenómeno ha bajado los niveles de seguridad de ‘Otoniel’, quien se esconde en la serranía de Abibe, entre Antioquia y Córdoba.

La división interna de la banda criminal es tan evidente que ninguno de los mandos medios de la organización ha querido asumir el rol de alias ‘Guagua’, por temor a que también termine en manos de las autoridades colombianas e incluso de Estados Unidos por cuenta de una delación.

UNIDAD INVESTIGATIVA
u.investigativa@eltiempo.com

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