Argentina: la nueva 'pareja' de baile de EE. UU.

Argentina: la nueva 'pareja' de baile de EE. UU.

Macri hace que su país convierta en uno de los principales aliados de Washington en la región.

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02 de abril 2016 , 07:14 p.m.

La imagen de Barack Obama moviéndose al suave compás del tango con la bailarina Mora Godoy marcó un antes y un después en las relaciones entre Estados Unidos y Argentina, que hasta el 10 de diciembre del 2015 bailaban muy separados y a ritmos muy diferentes.

Ese día se levantó la aguja de un tormentoso disco y comenzó una melodía más suave, armónica y dulce, que contrastaba con la estridencia que imperó durante doce años.

Pero no a todos les gustó el nuevo sonido. Diego Brancatelli, periodista muy reconocido en Argentina por defender a capa y espada el legado de los gobiernos de Néstor Kirchner (2003-2007) y Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015), aseguró que le parecía que había “un exceso de chupamedismo total”.

Tal vez lo que más molestó a Brancatelli y a muchos seguidores del kirchnerismo es que Obama y Godoy deslizaban sus pies en el marco de una cena de gala en el Centro Cultural Néstor Kirchner, la gigante mole que otrora fue sede de los servicios de correos, uno de los tantos tributos que se han hecho en memoria del fallecido expresidente.

Pero aparte de simbolismos, la estadía del mandatario estadounidense responde a un renovado interés en Argentina, producto de una apertura económica marcada por hechos dicientes, que rompen con los preceptos que dominaron en el país por más de una década.

“El levantamiento del cepo (restricción al comercio de dólares) nos acercó al mundo, era la condición necesaria para conversar con los inversores, pero no es la única suficiente. Necesitamos mostrar una estructura tributaria racional para que lluevan inversiones”, le aseguró a EL TIEMPO el analista económico argentino Salvador di Stefano.

Pero más que el cepo cambiario, había una cuestión que definitivamente alejaba a los inversionistas estadounidenses de Argentina y esta era la pelea que el anterior gobierno venía sosteniendo con los holdouts tenedores de bonos soberanos argentinos, a los que se les denominó ‘fondos buitre’. El pasado miércoles, el Senado argentino aprobó, con 54 votos a favor y 16 en contra, el pago a los fondos, lo que envió un signo positivo a los mercados tanto en Buenos Aires como en Wall Street.

Algunos analistas prevén que cerca de unos 4.000 millones de dólares en inversiones llegarán casi que de inmediato a Argentina tras hacerse efectivo el pago de los bonos, que podría ser el próximo 18 de abril.

El presidente de la Cámara de Comercio Argentinoestadounidense, Juan Vaquer, precisó que las empresas estadounidenses, en un plan a cuatro años, invertirán cerca de 16.000 millones de dólares y crearán 18.300 puestos de trabajo.

“La salida de la cesación de pagos es una condición necesaria para que Argentina pueda retornar al mercado financiero internacional y atraer inversiones del exterior. Pero no va a ser lo único que los empresarios van a evaluar. También importa la presencia de reglas claras, la estabilidad macroeconómica y la capacidad del Gobierno de mantener su cooperación con el Congreso, los sindicatos y con los gobernadores provinciales”, le dijo a este periódico Michael Shifter, presidente de Diálogo Interamericano, con sede en Washington.

Un informe de la Cámara Argentina de Comercio (CAC) indicó que, si bien durante los primeros tres años de la era kirchnerista hubo un superávit en el intercambio comercial Estados Unidos-Argentina, la balanza terminó muy desequilibrada en contra del país suramericano. Para finales del 2015, Argentina apenas exportaba a Estados Unidos 3.382 millones de dólares, mientras que las importaciones superaban los 7.655 millones. Las restricciones al dólar y las retenciones a la exportación de ciertos productos agrícolas, según la CAC, fueron las grandes culpables de este resultado.

Las luchas que sostuvo el kirchnerismo en contra de varios gremios económicos degeneraron en que gran parte del aparato industrial del país se viniera al suelo. El aporte de los capitales estadounidenses podría hacer que este rubro vuelva a crecer.

“Se requieren inversiones muy cuantiosas, simplemente para poder poner a Argentina nuevamente en condiciones de operar con normalidad. Eso puede venir también atado de proyectos con organismos multilaterales”, le afirmó a EL TIEMPO Ernesto Talvi, director de la Iniciativa Brookings Global-CERES para América Latina.

La visita de Obama también desató otro nivel de la confrontación política en Argentina. Mientras connotados defensores del kirchnerismo aseguraron que todo lo que trae solo perjudicará al país, otros aseguran que la llegada de capitales los sacará del aislamiento.

“Habernos salido del ámbito financiero internacional nos costó una generación de argentinos que perdieron calidad de vida, con un país más inseguro, más pobre, con deficiencias energéticas, de infraestructura y cerrado al mundo”, afirmó Di Stefano.

LUIS ALEJANDRO AMAYA E.
Subeditor Internacional
En Twitter: @luisamaya2

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