El libro blanco / Voy y vuelvo

El libro blanco / Voy y vuelvo

Aún falta pasar la página para que la ciudadanía vea la prometida 'Bogotá mejor para todos'.

02 de abril 2016 , 07:12 p.m.

Esta semana se cumplen los primeros cien días de gobierno del alcalde Enrique Peñalosa y su equipo. Que han sido vertiginosos no solo por la cascada de anuncios, el ritmo que se ha impuesto, el restablecimiento de relaciones con el Concejo, la Policía y el Gobierno Nacional, sino por las controversias que ha desatado en su afán por poner desde ya el sello particular de la nueva administración.

En contraste, sectores de oposición recibieron al nuevo gobierno con convocatorias a protestas, marchas que en no pocas ocasiones han derivado en vandalismo, críticas a los primeros anuncios relacionados con el metro elevado, la reserva forestal del norte, la prórroga de contratos de TransMilenio, el nuevo esquema de salud, el cierre de algunos programas, el aplazamiento de otros, etc.

Todos hechos que ponen en evidencia el estilo totalmente opuesto de dos gobiernos con una visión distinta sobre el modelo de ciudad que debe imperar y dos formas de gobernar que gustan a unos e irritan a otros. Y seguramente esa tónica se mantendrá: Peñalosa, dispuesto a dejar las bases de una ciudad que, a su juicio, quedó rezagada en doce años de gobiernos de izquierda y una oposición que aún resiente el golpe de la derrota y que no quiere asistir a un entierro de tercera de lo que fue su gestión.

El próximo round, que promete avivar las diferencias, es la presentación por parte de la Alcaldía Mayor del llamado libro blanco, un informe en el que se detallan presuntos manejos irregulares de los recursos y mala gestión del gobierno del exalcalde Gustavo Petro en varias dependencias: la disparada del 94 por ciento en contratos de prestación de servicios, equipos que se pagaron y resultaron obsoletos, recursos de obras públicas que se habrían destinado a la compra de chaquetas y refrigerios; un déficit superior a los 300.000 millones de pesos en la valorización y de 700.000 millones adicionales por culpa de la reducción de tarifas en TransMilenio, para citar solo algunos.

El libro blanco ha sido una definición que en el país ha cobrado visibilidad en tiempos recientes. Se apela a esa figura cuando se quieren plantear políticas novedosas de gobierno o se consignan informes sobre algo. El exgobernador Sergio Fajardo publicó el suyo hace cuatro años para denunciar la serie de irregularidades de su antecesor, Luis Alfredo Ramos, hoy preso por presuntos vínculos con paramilitares. En Santander se cuestionó a Horacio Serpa por no haber apelado a él para denunciar las actuaciones también de su antecesor Hugo Aguilar. En otras ocasiones se ha apelado al libro blanco para análisis puntuales sobre temas críticos, como la calidad del agua en Manizales.

Nada tiene de malo que se publiquen este tipo de documentos si nada hay para ocultar. Como decía el mismo Fajardo, los ciudadanos tienen derecho a conocer la verdad de un gobierno que pasó, “llegar, recibir, mirar y contar”, era su máxima. Esto es una cosa, la otra es la interpretación que se le quiera dar, bien para aclarar, desmentir o desviar las investigaciones que puedan venir.

Con el libro blanco el gobierno Peñalosa quiere demostrar que tanto en la pasada administración y quizás las que la antecedieron en la última década, el control del gasto público brilló por su ausencia; la politización, la burocracia excesiva, el desconocimiento, el despilfarro se tomaron las dependencias públicas y algunos funcionarios habrían terminado beneficiando con contratos a empresas que luego financiaron sus campañas políticas.

Como quien dice, el balance de las primeras ejecutorias en cien días de gobierno estará también mediado por un libro blanco que dará que hablar y los señalados tendrán que dar las explicaciones del caso. Lo deseable es que, después de su revelación y presentación ante los organismos de control, la Alcaldía continúe su marcha sin estar apelando más al espejo retrovisor, que pase la página a ver si los ciudadanos comenzamos a ver los esbozos de la ‘Bogotá mejor para todos’ y dejamos atrás tanta confrontación.

ERNESTO CORTÉS FIERRO
Editor jefe EL TIEMPO
erncor@eltiempo.com
En Twitter @ernestocortes28

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