Alias Antonio García pone condiciones a la liberación de secuestrados

Alias Antonio García pone condiciones a la liberación de secuestrados

En entrevista para EL TIEMPO en Caracas, uno de los jefes del Eln habla sobre los diálogos de paz.

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31 de marzo 2016 , 10:05 p.m.

'Antonio García', uno de los jefes de la guerrilla del Eln que inició formalmente con el Gobierno colombiano conversaciones de paz, aseguró a EL TIEMPO que en no más de dos meses debería tocarse el primer tema de la agenda como parte del siguiente ciclo en Ecuador y que si hay voluntad, la idea es que haya un cese del fuego bilateral.

¿En cuanto tiempo es previsible la instalación formal del diálogo?

Mañana y pasado mañana vamos a conversar con el Gobierno para terminar algunos temas operativos y en esa reunión pensamos definir con más precisión la fecha del siguiente ciclo en Ecuador. La idea que se maneja es que sea en no más de dos meses para iniciar la fase pública y tocar el primer tema de la agenda. (Ver también: Anuncio de los diálogos del Eln se produjo sin espectacularidad).

Llama la atención que las conversaciones se realizarán en varios países, ¿por qué esa metodología? ¿Fue su iniciativa?

Sí y no, porque cada acuerdo tiene su historia. Nosotros éramos más de la idea de estar en un país determinado, el Gobierno no estaba de acuerdo con eso, luego nos propuso otro, nosotros le propusimos otro y al final no nos podíamos poner de acuerdo. El Gobierno colombiano apuntaba más a sus aliados y nosotros a países que estuvieran más en la lógica de las soluciones políticas. Convinimos en buscar que fuera en dos, tres, cuatro países.

La propuesta salió más como un desatranque. Eso por seguridad tiene sus ventajas. También no es mucho recargo para un solo Gobierno hacer una logística y mantener un grupo de personas permanentemente en el sitio. Entiendo que parece más complejo, pero resulta más práctico políticamente, hay mucho más respaldo, tiene más peso político, hay más interés en la región.

Ustedes han sido reiterativos con que sea la sociedad la que haga aportes al proceso de paz. Como enunciado suena bien, pero concretamente ¿cómo tienen pensado que esa participación se realice?

Hay que hablarlo con sinceridad. No puede ser una idea nuestra, lo que nosotros tenemos en la cabeza, hay que ir a la realidad. Ir a la sociedad colombiana, sus organizaciones sociales, sus organizaciones políticas, a los pueblos aborígenes, a las comunidades negras, con las mujeres, la academia, los intelectuales, medios de comunicación, empresarios, campesinos. (Lea: Proceso de paz con Eln, lo que faltaba para una Colombia sin guerrilla).

Esa es la sociedad concreta y ganar el corazón de la sociedad para examinar nuestra democracia. Una cosa es cuando la sociedad le reclama a un gobierno por un pliego de peticiones, otra cosa es resolver un conflicto armado, que es en síntesis la dificultad en una sociedad de tramitar y resolver de manera creadora los conflictos.

No es malo que en una sociedad existan conflictos, lo negativo es que evolucione en una confrontación armada, que para ejercer la política se requiera de la violencia. Queremos examinar el interés de la sociedad, examinar la democracia, para mirar qué transformaciones hay que hacer. Es una oportunidad para que el Estado reflexione, aprenda a escuchar y eso no puede ser solo entre el Eln y el Gobierno, sino con toda la sociedad.

El Eln forma parte de la sociedad, somos una parte de la sociedad que está alzada en armas, así seamos muy poquitos, pero somos parte de la sociedad. Si se resuelve por esa vía es muy posible que los acuerdos que se firmen nos lleven a un diálogo nacional para restablecer un nuevo consenso social, que fortalezca el futuro de Colombia llevándola a una democracia más incluyente.

¿Se sienten preparados para entrar a la vida política sin las armas?

Pues sí y no, porque política hemos estado haciendo. Incluso nos iniciamos en la política sin las armas, muchos de los compañeros del Eln estuvimos vinculados a la lucha de las comunidades y nos tocó ir a las armas porque quedamos en peligro, en riesgo de ser perseguidos y encarcelados, muchos murieron. Nos fuimos a las armas porque no fue viable continuar haciendo política.

Ahora, volver a la política legal, a la política sin armas, implica ver hasta qué punto la realidad colombiana, el Gobierno está en condiciones de modificar las circunstancias a las que nos ha enviado. Entonces, el proceso de solución política tiene que atacar eso, cómo modificamos la circunstancias que hagan viable hacer política de manera legal sin acudir a las armas. (Vea: Las cifras que deja la guerra con el Eln)

¿Es previsible un pronto cese del fuego por parte del Eln?

Cuando iniciamos los diálogos con este gobierno una de las condiciones que colocó el presidente Santos fue que se iban a hacer en medio del conflicto, en medio de la confrontación armada. Hoy (ayer) lo volvió a ratificar. Nosotros siempre hemos dicho que no es un mensaje atinado, que lo correcto es cómo desde la mesa de diálogo se incide en la realidad para irla transformando.

No somos del criterio de que un proceso de solución política sea un ejercicio académico, aquí se necesita incidir sobre la realidad para modificarla. Planteábamos la necesidad de hacer un acuerdo de cese al fuego bilateral de las hostilidades.

Pero cese unilateral del fuego no...

No, porque son ambas partes. Aquí no hay una parte buena y otra mala. Si hay voluntad hagámoslo ambas partes.
Usted dice que hay que tomar acciones para incidir en la realidad.

¿Está dispuesto el Eln a liberar a los secuestrados para coadyuvar el desarrollo del diálogo haciendo ese aporte?

Lo hemos hecho. Por ejemplo, los prisioneros de guerra se han liberado. Si un prisionero de guerra tiene implicaciones en cosas graves con la sociedad, hechos de inteligencia militar, ha desencadenado operaciones militares no se va a poder. Pero un militar que en cumplimiento de su tarea o responsabilidad llega a ser prisionero pues se considera y se libera, ya ha pasado. Ya otro tipo de hecho por motivos políticos, económicos, muchas veces sociales, pues no lo hemos considerado. Puede ser cuestionable, pero es una política normal. Todos los gobiernos del mundo hacen privación de libertad y hacen cárceles...

Pero son gobiernos, tienen el uso legal de la fuerza...

El hecho de que sean legales no quiere decir... En Colombia, por ejemplo, un altísimo porcentaje está sin proceso judicial. ¿Eso qué es? Es una prisión arbitraria, la impunidad que hay, mira que es cuestionable el tema de la privación de libertad, por eso no nos queremos meter en ese tema. Todos los gobiernos lo hacen, todos los gobiernos piden tributación, en Colombia se pide fianza.

Es una comparación muy interesante la que usted está haciendo... El gobierno ha sido elegido por el pueblo, ustedes no...

Pero uno puede cuestionar esa legimidad y bueno ¿si yo no estoy de acuerdo con el Gobierno? No estoy obligado a cumplir.

¿La Constitución no le obliga a ejercer su disenso como una minoría?

Al Gobierno sí le exige, pero yo no me siento representado por el Gobierno, ni por su legalidad. Yo me alcé en armas contra eso, yo no tengo por qué acoger eso. Ah, que más adelante podamos acordar, que más adelante podamos pactar, de acuerdo. Acudimos al legítimo derecho, consagrado en el Derecho Internacional, a la rebelión. Que el gobierno colombiano ha querido constreñir el derecho a la rebelión es otra cosa.

Se ha dicho que no todo el Eln está de acuerdo con el inicio de este diálogo. Ustedes han dicho que no es cierto, pero que se asuma el compromiso con la paz y con el diálogo es un tema sobre el que todavía hay dudas ¿cómo las disiparía?

Eso es carreta. Cómo cree que yo, que llevo en el comando central desde que se creó el comando central... Hemos dicho que lo que ha pasado en los últimos congresos, tanto en el cuarto congreso del 2006 como el quinto congreso que se hizo hace un año el Eln salió mucho más fortalecido y hemos dicho que es una paradoja porque toda la gente pensaba que el Eln se iba a dividir por la paz, pero en torno a la construcción de una lógica del paz nunca antes el Eln había estado tan unido.

No hay una sola voz en el Eln que no esté de acuerdo con lo que estamos haciendo. Ni uno solo. Hace tres meses hicimos un pleno de toda la comandancia y todo el mundo estuvo de acuerdo con esta agenda que estamos discutiendo.

¿Se puede decir entonces que el ELN está comprometido con la paz?

Está comprometido con la paz.

¿Cómo ha sido el ánimo en estos años en cuanto al acercamiento con el Gobierno?

Hay que mirar primero que el Gobierno tiene una visión de paz. Segundo, el Gobierno tiene un marco conceptual, el Eln tiene un marco conceptual. Tercero, el Gobierno tiene su metodología y el Eln también. Entonces hay maneras de hacer las cosas. Llegar a identificar temáticas tiene dificultad.

Si el Gobierno habla de democracia, de qué tipo de democracia quiere hablar. Si habla de transformaciones ¿qué tipo de transformaciones? Estábamos obligados a un debate conceptual y de visión porque el Gobierno tenía una lógica de sometimiento que requirió un ejercicio de negociación política. Fuimos siendo capaces de estructurar cada tema.

VALENTINA LARES MARTIZ
Corresponsal de EL TIEMPO
Caracas

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