"En la calle está la inspiración" / Una y quince

"En la calle está la inspiración" / Una y quince

Conversación de Fernando Quiroz con el fotógrafo caleño Juan Cristóbal Cobo.

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22 de marzo 2016 , 10:06 a.m.

Se levanta temprano y prepara un café negro. Consulta el periódico. Se pierde en los blogs de fotografía. Se va para la calle sin agenda. En Bogotá o en Nueva York, que son las ciudades entre las cuales reparte su vida. Dispara. Busca lugares para comer muy bien por precios razonables. Dispara. Toma más café.

Se da una vuelta por las galerías que se le han convertido en imprescindibles y por los mercados en los que compra ingredientes que despiertan su curiosidad. Vuelve a disparar. Dispara con su cámara de fotografía: el objeto por el cual dejó en el baúl la cámara de cine. El objeto por el cual dejó el oficio al que se dedicaba –la dirección de comerciales y la dirección de fotografía de largometrajes– para hacer algo de lo que es muy difícil vivir. Es disciplinado como pocos.

Sabe que en este momento debe dedicarle todo su tiempo a la fotografía fija. Todos los días. Sabe que el camino es largo, aunque los frutos han empezado a darse con generosidad: aquella serie que lo tuvo confinado durante seis meses en no más que cinco calles en el centro de Bogotá despertó los mejores comentarios en Nueva York, esa ciudad que tanto le gusta por el acceso al mundo entero desde un solo lugar… y por los bagels. Se llama Juan Cristóbal Cobo, nació en Cali hace poco más de 50 años y es uno de los fotógrafos más talentosos de Colombia. No hay duda de que se oirá hablar bastante de él en los próximos años.

Su debut en The New York Times se dio con una serie fotográfica sobre la carrera Séptima de Bogotá. ¿Qué lo atrajo de este lugar?

La Séptima me genera una especie de tensión, me obliga a estar alerta. Es un escenario un poco absurdo, y creo que eso me gusta.

¿Qué fue lo primero que pensó cuando vio sus fotos publicadas en el periódico más famoso del mundo?

Yo sabía con un mes de antelación que iban a ser publicadas, pero todo el tiempo pensaba que algo podía pasar y que de pronto no saldrían. Lo que sentí cuando finalmente las vi fue descanso, y después afán por salir a buscar un nuevo proyecto.

¿Qué significa que su portafolio haya sido escogido por The New York Times?

Significa que las fotos despertaron interés en un grupo de editores que ve mucho material a diario y tiene que escoger entre muchos buenos fotógrafos. También me lleva a pensar que se conectaron de alguna forma con mis imágenes, y que Bogotá les despertó curiosidad.

Usted también ha fotografiado las calles de Nueva York. ¿Qué es lo que más le ha llamado la atención de su trabajo allá?

Me parece que el ejercicio de fotografiar es el mismo en cualquier parte. Cambia la luz, la actitud de la gente cuando le haces una foto, o algunas de las “reglas” de la foto de calle. De Nueva York me llama la atención la cantidad de personajes que se pasean por todas partes. También hay mucho absurdo, y eso siempre me atrae. No me gusta la normalidad.

¿En qué momento la fotografía se convierte en arte?

Solo podría decir que en mi caso valoro una imagen cuando me basta con verla una vez y se queda en mi memoria y me afecta emocionalmente de alguna manera. Por lo general ocurre cuando la imagen está cargada con algo de poesía.

¿En dónde encuentra la inspiración para su trabajo?

En otros fotógrafos, en las cientos de imágenes que consumo a diario. También me inspira salir a la calle sin una agenda precisa a ver qué me depara un día cualquiera.

En últimas, ¿qué es lo que pretende captar con sus fotografías?

No sabría responderlo... Creo que más bien las fotografías me captan a mí.

Usted está casado con Sofía Oggioni, otra gran fotógrafa. ¿Qué ha aprendido de ella?

A mirar una vez, después otra y después otra más.

¿Qué condiciones requiere un buen fotógrafo?

Persistencia.

¿Cuáles son los fotógrafos que más lo han influenciado?

Me inspiran varios fotógrafos… cientos tal vez. Pero puedo acordarme con frecuencia de Robert Frank, Henri Cartier-Bresson, Irving Penn, Alex Webb, Todd Hido, Matt Black, Alec Soth, Daido Moriyama, Graciela Iturbide, Manuel Álvarez Bravo, Fernell Franco… la lista completa sería muy larga.

De sus experiencias en cine, ¿cuál recuerda de manera especial?

Cuando filmé en el año 89 el 'making of' de Do The Right Thing, de Spike Lee. Yo era muy joven, y era un documental en medio de un gran set de rodaje donde se podía oler que algo grande se estaba produciendo.

Dicen que su principal afición es ser padre. ¿Qué es lo más valioso que ha aprendido de Lorenzo, su hijo?

He aprendido que ser padre te confronta a diario contigo mismo. Mi hijo es capaz de hacerme revaluar aspectos propios que necesitan ser revaluados.

Hace poco estuvo alimentando la cuenta de Instagram de The New Yorker Photo Department desde Colombia. ¿Cuáles son los temas colombianos que más lo seducen?

Colombia es un país muy complejo; me gustaría poder sintetizar esa complejidad en una imagen.

¿Qué es lo más significativo que ha aprendido de la vida por cuenta de la fotografía?

Me ha permitido comenzar a reconocerme.

¿En qué lugar le gustaría tomar unas fotografías para ilustrar la última cena?

En un diner de carretera gringo.

FERNANDO QUIROZ

@quirozfquiroz

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