En Colombia, los teloneros no importan

En Colombia, los teloneros no importan

La banda local que abrió para los Rolling Stones tuvo menos atención que la oblea de Mick Jagger.

notitle
21 de marzo 2016 , 08:00 p. m.

No fui a ver a los Stones. Por un lado, tuve la oportunidad de verlos en Brasil junto a Bob Dylan; por el otro, aunque sé de primera mano que la contratación de los grandes artistas está por las nubes, aún me cuesta aceptar que una boleta en un país como Colombia cueste lo mismo que dos salarios mínimos.

Al otro día del ‘show’, en todo caso, madrugué a leer comentarios de lo sucedido en Bogotá: de los Rolling, como era de esperarse, había de todo; de la banda nacional que abrió la noche no había prácticamente nada. Incluso mojó menos prensa que la famosa oblea que se comió Mick Jagger, y eso que estamos hablando de Diamante Eléctrico: independientemente de si su música le gusta a uno o no, un grupo con los pergaminos suficientes para estar ahí, incluido un Latin Grammy a mejor álbum de rock.

Lancé la pregunta en Twitter, entonces, y fue como regresarme a la época en que las redes sociales no existían y los comentarios sobre lo que pasaba en los conciertos se llevaban a cabo en las cafeterías de las universidades, los pasillos de las oficinas o los bares: que la banda telonera era muy mala; que igual no importaba porque el plato fuerte era otro; que para qué poner un telonero si en todo caso la gente los va a chiflar. Chiflar, una manifestación de desagrado, repudio o inconformidad, viniendo de un público que uno supone es más receptivo y liberal.

Nadie está obligado a aprobar los grupos nacionales. Esos patrioterismos gratuitos les calzan mejor a los partidos políticos. ¿Pero que una banda colombiana abra para una internacional es una blasfemia de tal grado que merece una rechifla o el desinterés del público y de los medios que cubren el concierto, incluso los acreditados?

Pensando en esto, y si es un caso que solo se ve en Colombia, les pasé la inquietud a tres profesionales de la industria ubicados en distintos puntos de Latinoamérica, y comenzando por uno de aquí tomé nota de sus impresiones. Julio Correal, quien durante la época más dorada de Aterciopelados era su mánager, cuenta que lo sufrió en carne propia cuando la banda abrió para Soda Stéreo en Argentina y Héroes de Silencio en España; y que, además de ser una extensión más de nuestra intolerancia, también tiene que ver con una ausencia de bombo. En su opinión, “los organizadores deben meterles más promoción a los teloneros; si la gente va a verlos y no es mucho lo que sabe de ellos, pues es más complicado que los escuchen”.

Agustín López, argentino, radicado en Santiago y representante de Charco (empresa de artistas que estableció una red entre Argentina, Colombia, Chile, México y España, principalmente), lo primero que me dice es que si aquí en Colombia el telonero, más que un invitado, parece un colado; “en Argentina ya ni te digo. Es un público más caliente, para lo bueno y para lo malo; se sufre mucho, quizás en España no son tan duros con los teloneros, pero esa es también la diferencia que hay con Latinoamérica: allá hay más respeto, pero los públicos son más fríos y es mucho más difícil que lleguen al éxtasis. En Latinoamérica pasa lo contrario, pero entonces cuando algo no les cabe o están con ansiedad por ver al artista de afuera, la banda telonera lo paga duro”.

¿Y los medios de comunicación qué?, le pregunté a López y agregó: “Tal vez el medio de comunicación no hable tanto del telonero, pero si hace una reseña del concierto, por lo menos unas líneas sobre el que abrió vas a encontrar. Eso en España”. En México, por su parte, “cada vez hay más cubrimiento de medios”, me cuenta Salvador Toache, un ‘manito’ que está casado con una colombiana, pero sobretodo con las bandas del país: su sello, Intolerancia Discos, es el sello de América Latina que más artistas colombianos independientes ha prensado, desde Andrea Echeverri, Doctor Krápula y Monsieur Periné hasta Ondatrópica, Velandia y la Tigra y una veintena más.

Salvador me dice que también cada vez el público promedio pone más atención, pero que igual se dan casos en que la gente no los tolera. “En otros, los teloneros tocan tan temprano que no los ve casi nadie, o los comentarios en pro y en contra son tantos que terminan formando un escándalo. Justo en días pasados hubo uno por el grupo que abría para The Rolling Stones, Little Jesus; finalmente no sé qué pasó en el concierto, pero de lo que sí estoy seguro es de que nunca se había hablado tanto de la banda. Muchísima gente que no sabía de ellos ahora sabe perfectamente quiénes son”.

¿Gracias al concierto de los Rolling Stones en Colombia, Diamante Eléctrico es más conocido o incluso tuvo menos réplicas que, ya no digamos la oblea sino el comentario de que Mick Jagger era el hijo perdido de la fallecida actriz Teresa Gutiérrez? Un músico nacional que ha batallado con su banda por más de quince años y tiene más de 600 presentaciones encima me dijo que “telonear” ya no es “tocar antes” sino “ponerse en tela de juicio” y “capotear el matoneo”. Como irse a la guerra por no perder el privilegio, y encima tener que ponerse la diana en el pecho para que le disparen desde los enemigos hasta los aliados.

CHUCKY GARCÍA
@chuckygarcia

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.