Meluk le cuenta... (Omar Pérez, el jefe)

Meluk le cuenta... (Omar Pérez, el jefe)

El ídolo de la gloriosa resurrección de Santa Fe en el último lustro, midió su poder y ganó.

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20 de marzo 2016 , 10:17 p. m.

Cuando Omar Pérez renunció a Santa Fe dejó en la sin salida a Gerardo Pelusso, el técnico con el que estaba enfrentado desde hace meses. Su anunció, el sábado pasado por Instagram, dejó al DT entre la espada y la pared y el entrenador no tuvo otra que irse. Pérez lo sacó.

Al no ser llamado para la formación santafereña que este domingo perdió otra vez el clásico con Millos (2-0), Omar, el ídolo de la gloriosa resurrección del equipo en el último lustro, midió su poder y ganó como ya lo ha hecho antes: armó una hoguera, le echó gasolina de pasión, la prendió con los fósforos de los barrabravas y en ella quemó sin compasión a Pelusso.

Más allá de las simpatías tribuneras y los significados inmensos del capitán e ídolo de esta nueva generación triunfal de Santa Fe, se cobró el ‘bancazo’ que sufría por una serie de lesiones.

Cuando Pelusso llegó a Santa Fe, Pérez era titular y por la cabeza de ninguno de los dos estaba ese ‘bancazo’.

Pero Omar se lesionó y a Pelusso no le quedó otra que suplir su ausencia con táctica y estrategia, pues no tenía otro jugador ni medianamente parecido. Con su variante en la forma de jugar, con un equipo mucho más cerrado, con un grupo más físico y de presión, de más sacrificio y lucha, logró el título más importante de la historia de Santa Fe: la Copa Suramericana. Así fue.

El lío fue que cuando Omar se recuperó, Pelusso no quiso cambiar lo que le dio buen resultado. Así, Omar este año solo fue titular una vez y jugó a ratos otras tres veces. Luego volvió a sufrir otra lesión (esta, muscular). El sábado parecía que iba a ser convocado para estar en el clásico de este domingo, pero Pelusso lo sacó de la convocatoria, lo que originó la ira del capitán.

Y enfurecido, entonces, le echó en contra a un buen sector de los hinchas buenos y a otros barrabravas. ¡Imagínense a 400 de estos violentos amenazando e insultando al DT en la concentración!

Pérez con su renuncia dejó sin salida al DT: o exigía la salida de Omar o agachaba la cabeza o se iba... No tenía otra. Pérez lo achicharró, y apenas a horas de jugar el clásico. ¡Madre mía!

Y entonces, el presidente y dueño mayoritario del equipo, César Pastrana, que se presentó ante la afición como el amigable componedor resignado que no pudo convencer a Pelusso, lo dijo todo: “Omar hace parte del inventario, es ídolo y va a estar hasta cuando quiera. Si me dice que se quiere quedar, no dude que así será”. Ya lo sabe el técnico que llegue: si Pérez sigue, es el jefe. ¡Cuidadito con disgustarlo! ¡Ojo con no ponerlo! El presidente ya lo autorizó públicamente.

Pero entiendo a Pastrana: él sabe (además porque ya lo ha vivido) que si los jugadores se paran, si el jefe del camerino da la orden de una ‘operación de guayos caídos’, todo se irá al retrete: ni Libertadores ni Liga ni nada...

Pastrana sabe que si los futbolistas se le voltean, pues hasta ahí llegó. Hoy es más fácil conseguir un DT (cualquiera que sea) que cambiar el grueso de la nómina: es imposible. Si los jugadores están tranquilos y se comprometen, hay más posibilidades de éxito que dejando a un DT, así en apariencia tuviera algo más de razón. Pero el jefe es el jefe. Y Pérez lo es.

Meluk le cuenta…

GABRIEL MELUK
Editor de Deportes
@MelukLeCuenta

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