'Dosis mínima de droga es la que la persona necesite': Corte Suprema

'Dosis mínima de droga es la que la persona necesite': Corte Suprema

Señaló que no se debe castigar el superar la dosis mínima si es para consumo personal por adicción.

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14 de marzo 2016 , 10:31 a.m.

La Corte Suprema de Justicia absolvió a un soldado que fue sorprendido en el 2011 portando el doble de marihuana permitida como dosis mínima en Colombia. El soldado tenía 50,2 gramos de marihuana, mientras que lo permitido es 20 gramos. 

El alto tribunal recordó que la jurisprudencia y normativas del Gobierno han avanzado hasta el punto en que si bien está prohibido el porte y consumo de sustancias psicoactivas, el consumidor dependiente o adicto y su entorno familiar deben estar en el eje "de una filosofía preventiva y rehabilitadora", y no punitiva.

En tal sentido, la Corte estableció que no es un delito superar la dosis mínima cuado se trata de consumo individual. La Corte dice que, si bien las leyes y decisiones constitucionales no han cuantificado cuál puede ser esa dosis de consumo personal despenalizada, es claro que no puede ser ilimitada.

Una de las novedades del fallo es que el alto tribunal asegura que "un criterio razonable, a fin de establecer la dosis autorizada, es el de la necesidad de la persona, monto que resulta compatible con la política criminal de carácter preventivo y rehabilitador, acorde con la protección de la salud de la persona".

Estas posiciones de la Corte han sido polémicas, pues sectores aseguran que podría abrir una puerta para el microtráfico.

La Corte dice que en los casos de consumidores que superen la dosis mínima, se debe analizar el comportamiento del sujeto en el consumo de la sustancia y verificar que "esta sea únicamente en la modalidad de uso personal, sin que se convierta en un almacenamiento indiscriminado de cantidades o de momentos para uso repetitivo, connotaciones en las cuales la conducta ha de ser penalizada".

También se tuvo en cuenta la Ley 1566 del 2012 que establece que el abuso y la adicción "deben ser tratados como una enfermedad que requiere atención integral por parte del Estado". Así, quien consume drogas de manera habitual o esporádica "no puede considerarse como un delincuente" si su porte es para consumo personal, sino que su situación es de competencia de las autoridades administrativas de salud.

El fallo de la Corte reitera que "la farmacodependencia no puede tratarse como delincuencia, por eso, se deben distinguir los comportamientos de porte para consumo, uso personal o consumo en ese contexto, de los relativos al narcotráfico, pues son estos los últimos los que merecen punición".

Se comprobó que soldado era adicto

La decisión de la Corte se dio al fallar un recurso de casación que interpuso la abogada del soldado Yesid Alexander Arias Pinto contra el fallo del 15 de mayo del 2013, del Tribunal Superior de San Gil (Santander), que lo condenó por los delitos de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes.

El caso de Arias comenzó el 27 de octubre del 2011, cuando en el sitio conocido como La Tienda del Soldado fue sorprendido portando en sus bolsillos 50,2 gramos de marihuana, más del doble de la dosis mínima permitida para esta sustancia, que según la Ley 30 de 1986 es de 20 gramos.

Un día después el soldado fue capturado, la Fiscalía le imputó cargos y posteriormente se impuso en su contra una medida de aseguramiento.

En medio del proceso la Fiscalía solicitó la preclusión del caso al concluir que se demostró que el soldado era adicto y consumidor de marihuana, por lo que en esa ocasión sobrepasó la dosis mínima personal, lo que debía entenderse como "aprovisionamiento", ya que estaba acuartelado e iba a patrullar y no tenía la posbilidad de obtener la droga de manera continua.

Para esa argumentación se expusieron conceptos de la Clínica Unidad Mental Villa María, de Santander, y la valoración del psiquiatra Adrián Villanueva, además de averiguaciones de la Fiscalía que indicaban que, en realidad, el soldado era adicto a la marihuana.

También se argumentó, por parte de la defensa, que el fin del porte de la droga no era comercializarla, sino que se trataba de un consumo individualizado.

Esa solicitud fue negada por parte del juez y Arias fue condenado el 31 de agosto del 2012 a una pena de nueve años de prisión y una multa de cuatro salarios mínimos mensuales, así como la inhabilidad por el mismo tiempo de pena. El fallo fue confirmado por el Tribunal de San Gil el 13 de mayo del 2013.

La Corte lo absolvió y ordenó su libertad inmediata, considerando que se demostró que la droga era para su uso personal, recogiendo testimonios de amigos que afirmaban que era consumidor desde niño. "Resulta palmario que dada la dependencia de Arias Pinto a la marihuana y su próxima salida del cuartel, la cantidad de sustancia hallada de manera razonable se ubica en la que él necesitaba".

JUSTICIA

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