'En el 2011, la paz parecía una posibilidad muy remota'

'En el 2011, la paz parecía una posibilidad muy remota'

Carta de Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, califica de ejemplo al proceso de paz.

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12 de marzo 2016 , 06:58 p. m.

Cuando visité Colombia en el 2011, la paz parecía una posibilidad muy remota. Hoy en día, y durante estos últimos tres años, Colombia ha demostrado al mundo su compromiso con la paz.

Que dos partes que han estado en conflicto armado por más de cinco décadas hayan decidido sentarse a resolver sus diferencias a través del diálogo es un ejemplo para tantos conflictos que enfrentamos en el mundo. Mis más sinceras felicitaciones al Gobierno de Colombia y a las Farc por haber tomado esta valiente decisión.

En las últimas semanas, el proceso de paz de Colombia ha generado acontecimientos inusuales en las Naciones Unidas: el 19 de enero, el Consejo de Seguridad recibió una petición conjunta del Gobierno de Colombia y de las Farc para que se involucrara en la verificación de su futuro cese del fuego. Hacía más de 10 años que la ONU no había recibido una solicitud bilateral de partes en un conflicto interno.

Luego, el 25 de enero, el Consejo respondía con una resolución estableciendo la Misión de Naciones Unidas en Colombia, la cual no solo fue aprobada por sus 15 miembros sino que, en una demostración de la firmeza de su apoyo al proceso de paz de Colombia, fue copatrocinada por el conjunto del Consejo. Nuevamente, un acontecimiento nada común en la historia de la institución.

Es un marco alentador tanto para la finalización del conflicto armado en Colombia como para el rol de las Naciones Unidas en el proceso de paz. Más allá de la decisión de las partes y de la resolución del Consejo, nos complace el hecho de que dentro de Colombia se haya interpretado la solicitud a la ONU como una señal de seriedad del compromiso del Gobierno y las Farc con el fin del conflicto y de la irreversibilidad del proceso. Es también inusual, e innovador, el pedido de las partes para que el trabajo de verificación de la Misión de Naciones Unidas en Colombia se realice en el marco de un mecanismo tripartito con la participación de representantes del Gobierno y de las Farc.

Y si bien esta fórmula no tiene precedente exacto en la historia de la observación de ceses del fuego por parte de la ONU, vemos que presenta varias ventajas.

En primer lugar, este monitoreo tripartito ofrece a cada parte y a la sociedad colombiana una doble garantía: la observación imparcial por parte del ente internacional y la observación directa por cada parte, en el terreno, del cumplimiento de los compromisos de la otra parte. Si a esto añadimos el protagonismo de las organizaciones de la sociedad civil del país, con la cual está previsto que el mecanismo tripartito mantenga una estrecha articulación, llegaremos a altos niveles de transparencia que serán un aporte importante al desarrollo de esa fase crucial del proceso de paz.

Apostamos también a que la observación conjunta del cese del fuego ayudará a superar rápidamente los desacuerdos que puedan surgir, y será un factor de generación de confianza entre los integrantes de la Fuerza Pública y de las Farc.

La verificación del cese del fuego por la ONU es una experiencia inédita en Colombia, y podría por lo tanto prestarse a confusión y despertar inquietudes antes del despliegue de los observadores internacionales. Es importante recalcar que su cometido no es la realización de proyectos de cooperación, como es el caso de otras agencias de la ONU en Colombia, quienes seguirán haciendo sus aportes importantes a la construcción de la paz, en paralelo al trabajo de la misión. No es tampoco un despliegue con mandato de seguridad: los observadores internacionales no portarán armas y no se involucrarán en acciones armadas de ningún tipo.

El objetivo único de esa observación internacional es simple: que se cumpla en Colombia lo pactado en La Habana en materia de cese del fuego y dejación de armas; que se implementen plenamente los compromisos adquiridos al respecto por el Gobierno de Colombia y las Farc, uno frente a otro y de cara a la sociedad. Este es el mandato que las partes han solicitado, que el Consejo de Seguridad ha autorizado y que desde la Secretaría de Naciones Unidas estamos determinados a cumplir a cabalidad. El cese del fuego será un elemento esencial para el cumplimiento del conjunto de los compromisos del Acuerdo Final.

Teniendo en cuenta los avances en la mesa de conversaciones hacia un acuerdo sobre cese del fuego y dejación de armas, no hay tiempo que perder. Hace unos días he informado al Consejo de Seguridad sobre los pasos por tomar para que los observadores internacionales estén ya presentes en Colombia cuando se firmen los acuerdos de paz.

Para liderar nuestros esfuerzos, he nombrado al señor Jean Arnault como mi representante especial y jefe de la Misión Política de Naciones Unidas en Colombia. El señor Arnault no es extraño al proceso, ya que ha estado trabajando estrechamente con las partes en La Habana desde agosto de 2015, cuando lo nombré mi delegado para las conversaciones de paz.

Con el apoyo de todos los Estados miembros de las Naciones Unidas y, en particular, de los países de la región, estamos comprometidos a hacer todo lo necesario para el éxito de este proceso. En mi último año como Secretario General, es un privilegio poder participar de ese acontecimiento histórico que es la construcción de una paz estable y duradera en Colombia.

BAN KI-MOON
Secretario General de la ONU
Nueva York.

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