El futuro de María Luisa Calle

El futuro de María Luisa Calle

Parece increíble que una carrera deportiva llena de logros y de coraje llegue así a su final.

11 de marzo 2016 , 09:12 p. m.

Podría tomarse como una mala noticia más en el mundo del deporte, pero lo cierto es que queda mucho por decir ahora que la ciclista antioqueña María Luisa Calle ha sido sancionada por la Unión Ciclística Internacional –por dopaje en los Juegos Panamericanos de Toronto del 2015– con cuatro años lejos de las pistas.

Por un lado, Calle, que hace unos años consiguió recobrar su medalla olímpica luego de haber sido acusada de 'doping' en los Olímpicos del 2004, ha dicho que tenía a la mano un par de pruebas científicas de que de nuevo se estaba cometiendo una injusticia contra ella, pero que, nueve meses después de la acusación, prefirió reconocer una culpa que, insiste ella, no es cierta a cambio emprender sola una defensa que no va a poder costear: “Nunca firmé ni aceptaré que me he dopado o que he utilizado sustancia alguna para mejorar mi rendimiento”, precisó.

Por otra parte, ha quedado claro que la ciclista dio positivo de la sustancia GHRP-2, potenciador muscular que no produce el cuerpo. Y preocupa que su caso no ha sido el único recientemente en Colombia. Hace poco, muestras de los también pedalistas Rafael Infantino e Iván Parra dieron resultado positivo por la misma sustancia.

Por lo pronto, habría que preguntarse por qué la defensa de Calle, de 47 años –que fue declarada inocente tras la acusación del 2004–, esta vez no encontró apoyo de Coldeportes ni del Comité Olímpico de Colombia. Luego, interpelar a estas entidades, así como a la Federación de este deporte, para que muestren algo más que buenas intenciones a la hora de la rendición de cuentas de su deber de luchar eficazmente contra el dopaje.

Y es que parece increíble que una carrera llena de logros y de coraje llegue así a su final. Quizás sea lo más justo que el temple y el nombre de Calle le sirvan para, por ejemplo, un día liderar una campaña en contra del doping, que les devuelva a los seguidores la confianza en sus ídolos. Cuánta falta hace. Es importante que la ciclista colombiana insista con valor en su inocencia. Pero su incansable valor también puede servir para llevar al extremo el debate sobre –y el combate contra– las sustancias prohibidas que han descargado al deporte de su gloria.

editorial@eltiempo.com

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