¿Deben ser dos discusiones separadas?

¿Deben ser dos discusiones separadas?

El Gobierno debe iniciar pronto la discusión de la reforma tributaria.

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11 de marzo 2016 , 07:26 p.m.

La firma del acuerdo de paz con las Farc parece ser un hecho inminente. Es, sin duda, una buena noticia. Disminuirán las muertes inútiles, la violencia contra la población civil, la destrucción y el miedo. La firma del acuerdo de paz tiene, además, el potencial de generar impactos económicos positivos. Estos beneficios se concentrarán principalmente en las regiones de conflictos, que son por lo general regiones rurales y aisladas de los centros productivos.

Estudios cuantitativos de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes muestran que el conflicto deteriora los mercados laborales rurales, lleva a los propietarios de la tierra a explotar un menor porcentaje de sus predios y obliga a los productores agropecuarios a cultivar bienes de baja rentabilidad. Además, afecta las condiciones sociales al reducir la asistencia educativa y deteriorar la salud. La economía urbana y formal también se podría beneficiar con mayor inversión y con una mayor productividad de la industria manufacturera, entre otros aspectos.

Considero importante, sin embargo, ser clara. Sin inversión, las oportunidades económicas que podrían brindar la firma del acuerdo de paz pueden no materializarse. Capturar los retornos de la paz requiere que el Estado invierta recursos para fortalecer su presencia en las regiones de conflicto. Esto significa que el Gobierno Nacional necesitará recursos y una economía vigorosa que los pueda generar. La discusión de la paz no debe entonces desligarse de la política económica.

El panorama económico actual es incierto, mas no desastroso. La caída de los ingresos fiscales por el precio del petróleo ha causado un déficit que se debe corregir. La devaluación acelerada del peso ha generado presiones inflacionarias y un incremento en el déficit externo. La economía se ha desacelerado un poco, pero continúa creciendo, creando empleos y atrayendo inversión. Para evitar un deterioro de las condiciones económicas, el Gobierno Nacional debe tomar decisiones y no posponerlas. Las reducciones del gasto son necesarias mientras aumentan los ingresos fiscales. Sin embargo, la discusión de fondo es cómo incrementar los ingresos fiscales y esto pasa por una reforma tributaria, reforma que es necesaria para reducir los desincentivos de las firmas para invertir y para contar con recursos frescos necesarios tras la firma del acuerdo.

Aprovechar la oportunidad que brinda el acuerdo de paz requiere decisión y generosidad de todos. El Gobierno debe iniciar pronto la discusión de la reforma tributaria y no esperar la refrendación de los acuerdos. El sector privado debe entender que la actual estructura tributaria plagada de exenciones para aquellos sectores con más capacidad de cabildeo se debe modificar.

Los ciudadanos y el sector productivo debemos ser conscientes de que sin un mayor pago de impuestos no habrá recursos para las inversiones necesarias luego de la firma del acuerdo. El Senado y la Cámara deben dar una discusión basada en ideas y argumentos. Las autoridades locales deben asignar inversiones especiales en sus planes de desarrollo para complementar los recursos del Gobierno Nacional. Todos debemos contribuir a unas inversiones fundamentales para superar en una década los cincuenta años de guerra que hemos vivido.


Ana María Ibáñez

* Deacana de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes

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