Cerca de 1000 personas, entre mujeres sobrevivientes de violencia sexual y hombres que se unieron a la campaña, realizaron este sábado el segundo retorno simbólico a lugares donde la violencia sexual ha dejado centenares de víctimas.
"Logramos hacer el segundo recorrido simbólico, les cumplimos a las mujeres del Putumayo y dejamos una gran experiencia y mensaje de cambio", afirmó al cierre la periodista Jineth Bedoya Lima, también sobreviviente de violencia sexual y líder de la campaña ‘No es hora de callar’, que tiene el apoyo de EL TIEMPO Casa Editorial.
La caminata inició sobre las 8 de la mañana en la plaza central de La Hormiga (Putumayo) y finalizó sobre el mediodía en el corregimiento de El Placer, en el Valle del Guamuez. Fue un trayecto de 10 kilómetros aproximadamente, por medio de trochas que no frecuentaban desde que la guerra las sacó huyendo de sus tierras.
Las mujeres fueron pintadas en sus rostros con flores, lágrimas, entre otras figuras, mientras otras arreglaron las pancartas que contenían mensajes de aliento y de perdón por las múltiples violaciones a sus derechos.
Foto: Juan Manuel Vargas / EL TIEMPO |
"Putumayo gracias por abrirnos las puertas de su corazón. Lo importante de la reconciliación es saber que se debe transformar el dolor. Colombia debe conocer este trabajo de resistencia y pedagogía", dijo Bedoya en una presentación previa al inicio de la caminata, e invitó a las mujeres a preguntarse sobre el significado de este recorrido.
"Tenemos el valor de transformar y perdonar. Le decimos a Colombia que llegó el momento de la paz y que desde el dolor le aportamos al país y que tenemos el corazón limpio para perdonar y transformar. Ese es el valor de las mujeres sobrevivientes", añadió.
Fátima Muriel, representante desde hace 10 años de la Alianza de Mujeres del Putumayo Tejedoras de Vida, señala que la importancia de este evento es dignificar el papel de la mujer y hacer un llamado al Gobierno y a las instituciones. "Aquí estamos de pie, no queremos la guerra", afirmó Muriel.
Primeras paradas por la vida
Durante la caminata se realizaton cuatro paradas en diferentes veredas para hacer homenaje a diferentes mujeres víctimas de violencia sexual.
La primera fue en la vereda de El Tigre. Allí realizó una pequeña ceremonia en memoria de Nancy Eliza Muñoz Torres, de 30 años. una activista de la región que murió por violencia sexual.
Foto: Juan Manuel Vargas / EL TIEMPO |
La segunda parada fue en La Dorada San Miguel y homenajeó a Elisa Lara Álzate, otra víctima de 15 años, mientras que en la tercera, realizada en la unión de las veredas Las Brisas y Las Vegas, la ceremonia fue por Melva Montero.
La cuarta se hizo en la entrada de la inspección El Placer, punto final del recorrido. Después de ello, los asistentes compartieron un almuerzo en olla comunitaria.
El Place es uno de los corregimientos más afectados por la violencia sexual. En 1999, fue testigo de la masacre de once personas a manos de los paramilitares. En la zona se vivía una dura confrontación entre los ‘paras’ y las Farc por el control del narcotráfico. En medio de esta disputa, la población fue sometida a ocho años de miedo. Muchos de ellos sufrieron torturas y violencia sexual.
"Estas mujeres estuvieron marcadas por todos los hechos de violencia, pero hoy nos están enseñando que su dignidad es más grande que la violencia y las armas", afirmó Bedoya.
Este es el segundo retorno que se hace en el país. El primero se realizó el 22 de agosto del 2015 en El Salado, en los Montes de María, donde más de 500 mujeres caminaron 19 kilómetros.
Los demás retornos se harán en La Guajira, Norte de Santander, Cauca y Valle. Las personas que quieran sumarse simbólicamente a la marcha lo pueden hacer desde sus redes sociales con la etiqueta #RetornoAElPlacer y #NoEsHoraDeCallar.
ANGY ALVARADO RODRÍGUEZ
Enviada Especial EL TIEMPO
Putumayo

