Escándalo Petrobras deja cercado a Lula da Silva

Escándalo Petrobras deja cercado a Lula da Silva

El caso del Lava Jato llegó a su clímax con la detención del líder político para una indagatoria.

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04 de marzo 2016 , 08:56 p.m.

Brasil entero se estremeció este viernes con la detención temporal del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva en las horas de la madrugada y en medio de un operativo de un grupo especial de la Policía Federal (PF) y la Fiscalía, destinado a investigar y a detener a indiciados en el escándalo del Lava Jato, desatado tras el descubrimiento de sobornos a políticos y empresarios usando recursos de Petrobras.

Una delación negociada, la del exministro de la Casa Civil Delcidio Amaral, fue la que más terminó salpicando al exlíder sindical metalúrgico, al igual que a la actual presidenta brasileña, Dilma Rousseff, en un supuesto entramado de sobornos con capitales de la petrolera estatal.

Según las investigaciones, Lula habría recibido alrededor de 8 millones de dólares entre pagos por conferencias, viajes y regalos, incluida la lujosa remodelación –cortesía de la empresa Odebrecht– de dos predios de los que niega su propiedad: un apartamento tríplex en Guarujá, en el estado de São Paulo, y una lujosa casa en Atibaia, también en el mismo estado.(Lea también: Indagatoria a Lula pone en su punto más alto escándalo de 'Lava Jato')

Ya el año pasado, en pleno desarrollo de las investigaciones, el nombre de Lula comenzó a ser relacionado con el Lava Jato a través de sus relaciones con Marcelo Odebrecht y su gigante constructor, a quien, según asegura la PF en su acervo probatorio, el expresidente sirvió de cabildero para la obtención de contratos tanto en Brasil como en el exterior.

La operación policial, que tenía como objetivo conducir a Lula a una indagatoria convocada el 29 de enero pasado, fue ordenada por el juez Sérgio Moro, quien desde el 2014 ha tenido sobre sus hombros, junto con el fiscal Carlos Fernando Dos Santos Lima, y desde la ciudad de Curitiba, la conducción de las investigaciones.

Los cargos por los que Lula fue conducido de forma “coercitiva” a una dependencia judicial en el aeropuerto de Congonhas, en el estado de São Paulo, son lavado de dinero y ocultación de bienes. El expresidente rindió testimonio durante tres horas y luego fue liberado. (Lea también: 'El exmandatario no tiene mucho que decir a su favor')

“Me sentí prisionero”, aseguró Lula, de 70 años, en la sede nacional del PT en la capital paulista. “Si querían escucharme, solo tenían que llamarme que yo iba, porque nada debo y no temo” a la justicia, sostuvo ante decenas de correligionarios.

El juez Moro no necesitaba haber mandado a la policía a mi casa, solo tenía que haberme invitado (a declarar), insistió. Sin embargo, agregó que “lamentablemente prefirieron utilizar la prepotencia, el espectáculo y la arrogancia”. (Además: 'Estoy indignado, me han ofendido con este proceso': Lula da Silva)

El hecho produjo un enorme revuelo en todo el país, tanto que partidarios y detractores del exmandatario se liaron a puños en el lugar de la detención (São Bernardo do Campo) y en las afueras del aeropuerto de Congonhas.

En el Palacio del Planalto, sede del Ejecutivo en Brasilia, el ambiente se tensionó tanto que reporteros del diario 'O Globo' oyeron decir a ministros y funcionarios que la detención de Lula fue “un paso muy grande” que la PF y la fiscalía tendrían que “justificar”.

Rousseff convocó a una reunión de urgencia de su gabinete y reiteró su “más absoluto inconformismo” con la operación policial. Con respecto al testimonio de Amaral sobre su actuación en el Lava Jato, la mandataria aseguró que “este tuvo el único objetivo de atentar contra mi persona y mi gobierno, por el deseo inmoral y mezquino de venganza”.

La Fiscalía, en su documento de 70 páginas remitido al juez Moro, asegura que Lula estaba al tanto de todo lo malo que ocurría en Petrobras.

“Lula sabía que algunas empresas realizaban donaciones electorales ‘por fuera’ y que había una ávida repartición de cargos públicos. No es creíble, por tanto, que Lula desconociera la motivación de los pagos de caja en las campañas electorales”, afirman los investigadores.

La acusación por ocultamiento de bienes deviene directamente, según las investigaciones policiales, de la relación entre Lula y la empresa de Odebrecht, quien fue detenido en julio del año pasado por sus vinculaciones con políticos acusados en el escándalo.

La policía asegura que, en el caso de la propiedad en Guarujá, Jonás Suassuna y Fernando Bittar, quienes figuran como sus dueños, son en realidad testaferros del expresidente. (Lea: Las fechas claves del caso de Petrobras por el que detuvieron a Lula)

La Fiscalía y la Policía también están detrás de los fondos que Odebrecht entregaba a la Fundación Lula para charlas de este tanto en Brasil como en el exterior.

La presencia de Odebrecht en varios países de América Latina se vio beneficiada por los buenos oficios de Lula, según el acervo probatorio.

En Perú, uno de los países en que Odebrecht tiene más contratos en la región, el Lava Jato tuvo hace una semana uno de sus capítulos al descubrirse en la contaduría de la constructora una anotación con las iniciales ‘OH’ y la palabra “Proyecto”, relacionada con una suma equivalente a tres millones de dólares, en el 2011.

El portal Globo.com asegura que “OH” se refiere a las iniciales del presidente peruano Ollanta Humala. (También: Asesor de Dilma y Lula da Silva, involucrado en caso Petrobras)

Las cifras que maneja la investigación de Fiscalía

1. El Instituto Lula

El Instituto Lula recibió un total de 20 millones de reales (cerca de 17.000 millones pesos colombianos) de las constructoras entre el 2011 y el 2014, es decir, el 60 por ciento del total de las donaciones recibidas.

2. En conferencias

Las mismas compañías pagaron casi 10 millones de reales (unos 8.600 millones de pesos) por conferencias a la empresa Lils (de Lula), es decir, el 47 por ciento de los ingresos de la empresa.

3. El apartamento

Las obras en el apartamento tríplex del edificio Solaris, presuntamente propiedad de Lula en la playa del municipio de Guarujá, tuvieron un costo de 700.000 reales (casi 600 millones de pesos).

4. A sus hijos

Los hijos de Lula firmaron un contrato por casi un millón de reales (cerca de 860 millones de pesos) con el Instituto Lula. No se conoce la razón del contrato, por lo que se investiga si fue por el pago de sus servicios.

5. En total

Lula habría recibido cerca de 30,7 millones de reales (25.000 millones de pesos), entre conferencias y donaciones, de las cinco compañías constructoras involucradas en el escándalo.

LUIS ALEJANDRO AMAYA E.
Subeditor Internacional
* Con Efe, AFP y O Globo/GDA

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