Refugiados

Refugiados

La tendencia de inmigración mundial exacerba el espíritu xenofóbico y nacionalista en Europa y EE.UU

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03 de marzo 2016 , 05:16 p.m.

No son ciudadanos del mundo, como lo expresó Goethe, para destacar el carácter cosmopolita del hombre moderno. Ni siquiera han alcanzado el estatuto de ‘ciudadanos’ porque fueron expulsados de sus ciudades y no son bien recibidos en la ciudad a donde llegan. Son refugiados, emigrantes, trashumantes.

Desde la Segunda Guerra Mundial, Europa jamás había vivido una situación como esta. De Siria arriban miles de refugiados que ha vomitado una guerra que con el tiempo se ha convertido en un conflicto a escala internacional. De África, para esta época del año, comienzan a llegar a las costas del Mediterráneo cientos de pateras llenas de africanos que huyen de su país por las guerras y el hambre.

En América, la meta de los migrantes de alcanzar el “sueño americano” se ha convertido en una pesadilla que no tiene fin.

Esta tendencia del mundo globalizado, que hasta hace poco soñaba con un planeta más justo y equilibrado, ha exacerbado, curiosamente, el espíritu xenofóbico y nacionalista en Europa y Estados Unidos.

El ascenso de Marine Le Pen en Francia y el fenómeno del candidato republicano Donald Trump en Estados Unidos, que no ahorra palabras para poner en la picota a los migrantes latinos, son pruebas fehacientes del proceso de derechización que vive el mundo en la actualidad.

Las migraciones y desplazamientos se producen por las guerras y el hambre. Los líderes del capitalismo global, que soñaron con la libertad de los mercados y la apertura de fronteras económicas, nunca pensaron que la competencia salvaje iba a profundizar aún más las diferencias entre los países ricos y pobres.

Los Estados Unidos y Europa jamás han comprendido a Oriente. La invasión de Irak ordenada por George W. Bush bajo el supuesto de acabar con las armas de destrucción masiva que escondía Sadam Hussein en su país exacerbó las fuerzas fundamentalistas del islam, lo que dio pie a la creación del Estado Islámico, que hoy tiene en jaque a países como Francia.

Estados Unidos con el monstruo de Trump a la cabeza quiere castigar a los cincuenta millones de latinos que han ayudado a construir el país del norte. La Unión Europea, un proyecto utópico creado después de la posguerra, hoy está en crisis, ante el ascenso de los partidos extremistas que no comprenden que después del arribo de 600.000 sirios y 100.000 africanos subsaharianos al Viejo Continente, Europa será otra.

Como lo pronosticó el escritor francés Michel Houellebecq en su novela de política ficción ‘Sumisión’, es posible que en el año 2022, llegue al Eliseo un presidente musulmán. Así como a la Casa Blanca, y contra la voluntad de Trump y los miembros millonarios del Tea Party, arribe un ‘manito’ mexicano.


Fabio Martínez

www.fabiomartinezescritor.com

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