Ya ni ciclistas ni carros respetan a TransMilenio

Ya ni ciclistas ni carros respetan a TransMilenio

En el Museo Nacional, la carrera 10.ª y San Mateo (Soacha), buses esquivan a los más imprudentes.

notitle
02 de marzo 2016 , 10:56 p. m.

No importa que haya ciclorruta, ni que el Código de Tránsito diga que los ciclistas deben ir por la vía a no más de un metro del andén donde no haya infraestructura cicloinclusiva. No les hacen ni cosquillas las señalizaciones que dicen muy claro ‘solo bus’.

“Las bicicletas hacen el efecto cortina (aparecen de la nada y se atraviesan de un extremo a otro en el carril) y es difícil esquivarlas. Por eso, en Soacha, por la estación San Mateo, evitamos ir a más de 30 kilómetros por hora, para que nos dé tiempo de reaccionar”, explicó Juan Carlos Quintero, uno de los conductores de TransMilenio, del Consorcio Express, que a diario padece las imprudencias de los ciclistas.

Y frenar en una mole de estas no es cosa sencilla, sobre todo si está llena. Un bus articulado, por ejemplo, pesa unas 19 toneladas sin pasajeros. Con pasajeros son 10 toneladas más. “Estos buses tienen frenos ABS, pero con todo ese peso el carro se arrastra varios metros y el espacio de frenado es larguísimo”, insistió el conductor.

Y de ahí parte de la accidentalidad de los ciclistas. Según la Secretaría de Movilidad, el año pasado se vieron involucrados en 1.485 choques. Es alarmante si se considera que de ahí salieron 1.207 heridos y murieron 64.

De todos esos accidentes, 18 se dieron con buses articulados o biarticulados y 14 con buses padrones del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP).

También se ve con frecuencia en el túnel de la estación del Museo Nacional, en la carrera 7.ª con calle 27: a pesar de que en la superficie hay una ciclorruta bien demarcada y pasos seguros, los ciclistas buscan la adrenalina de la velocidad en la pendiente y serpentean entre los buses.

“Esto sucede mucho es los viernes y fines de semana. Se ven grupos de 30 o 40 ciclistas que se meten por el túnel, y ¿quién los para? En diciembre, en el día sin carro, se metían sin miedo, así que intenté atajarlos con una cinta amarilla, pero la rompieron y siguieron pasando. Y si uno por accidente los hace caer, el problema es para uno”, señaló uno de los vigilantes de la estación.

Dice que también se meten muchos jóvenes en patineta para deslizarlas en el andén y aprovechar la bajada. “A uno le dicen sapo por pedirles que se salgan. Uno se cayó a la vía. ¿Se imagina donde hubiera pasado un bus? Es que no miden el riesgo”, contó el funcionario.

En esta estación, EL TIEMPO vio cómo algunas motos de la Policía y carros particulares ingresan al túnel. Uno de ellos, ante la advertencia del guardia, giró en ‘u’ y salió. “Ahí está la señalización, justo en los semáforos antes de entrar. No sé si no la ven”, insistió el guardia.

Y uno de los funcionarios de infraestructura de TransMilenio aseguró que en la carrera 10.ª con calle 17 también son frecuentes los conflictos entre buses y ciclas.

BOGOTÁ

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.