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No todos los colombianos celebran violentamente

No todos los colombianos celebran violentamente

Podría decirse que son pocos, pero no se sabe cuántos porque no hay estudios sobre el tema.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
01 de marzo 2016 , 09:28 p. m.

"El Estado debe comenzar con la elaboración, ejecución seguimiento y evaluación de una política pública integral de prevención de la violencia juvenil".

¿Por qué son violentos los colombianos al celebrar?
Lo primero que hay que aclarar es que no todos los colombianos celebran usando violencia; se podría asegurar que son pocos, aunque no sé de porcentajes, porque no hay estudios al respecto. Segundo, después de establecer que son unos pocos los violentos, creo que estos ciudadanos trasladan a los escenarios donde puede existir la confrontación física o de ideas, las figuras de amigo/enemigo y desde allí se relacionan con los demás, asumiendo lo que consideran son sus derechos, pero irrespetando los de los demás. Y tercero, los ciudadanos que se comportan de esta manera tienen algunos antecedentes que los hacen actuar así.

¿Qué factores sociológicos nos mueven a celebrar de manera agresiva?
Enumere algunos y explíquelos brevemente. Hay varias investigaciones que relacionan múltiples causas de nuestra violencia, entre las cuales pueden mencionarse las siguientes:

- La violencia intrafamiliar y el maltrato infantil: crean en niños, niñas y adolescentes que crecen en esas condiciones, comportamientos de aceptación y de ejercicio de la violencia como una forma de relación y comunicación.

- El “madresolterismo” y más recientemente el “padresolterismo”: hacen que muchos niños, niñas y adolescentes crezcan sin referentes de autoridad y afecto; es decir, sin el control y orientación requeridos para comportarse atendiendo a normas. Sostengo que muchos, porque hay madres y padres solteros que con autoridad y afecto logran formar hijos que reconocen sus derechos, respetan los de los demás y cumplen con sus deberes.

- El consumo de alcohol y recientemente de drogas en algunos hogares: este hecho posibilita descuidos en la crianza y sirven como detonador de la violencia al interior de las familias.

- Entornos comunitarios violentos donde crecen niños, niñas y adolescentes: en ellos se aprende, se sufre y se practica la violencia.

- Deserción escolar.

- Niños, niñas y jóvenes al cuidado de los abuelos por migración o ausencia de los padres.

- Falta de oportunidades de ingreso económico legal, y

- Violencia de las autoridades y comunidades en contra de los jóvenes, a quienes ven como “el problema”.

Estos factores, en mayor o menor medida, contribuyen a motivar comportamientos desde los cuales se acepta o ejerce violencia en la vida cotidiana, incluidas las celebraciones.

¿Quién debe asumir la solución del problema?
Son variados los responsables, comenzando por el Estado, que debe tener una política pública de prevención de la violencia juvenil, a la que –desde la justicia– algunos denominan “política criminal juvenil”. Le corresponde también a la familia, a la escuela, a todo el sistema educativo, a las iglesias y en general a las organizaciones de la sociedad civil, es decir a todos. Sin embargo, al final del día nadie responde. Creo que el Estado debe comenzar con la elaboración, ejecución seguimiento y evaluación de una política pública integral de prevención de la violencia juvenil. Lo que hagan las instituciones de seguridad y justicia en este campo, ojala lo hicieran en el marco de esta política.

¿Qué puede hacer cada uno de nosotros para modificar esta situación?
Creo que la mejor manera como cada uno de los ciudadanos puede contribuir es ejerciendo sus derechos y cumpliendo con sus deberes, dentro de los cuales se incluyen el deber de apoyar a las autoridades legítimamente constituidas con la denuncia sobre hechos que afecten la seguridad y la convivencia de los ciudadanos. Por otro lado, para apoyar al Estado todos debemos pagar los impuestos que nos corresponden y no escudar el comportamiento ilegal de la evasión con el argumento que “no se pagan los impuestos porque se los roban”.

Perfil

Sociólogo de la Universidad Nacional. Exacadémico de las universidades los Andes y Externado. Asesor presidencial de las Consejerías de Paz y Seguridad Nacional (1993-1995). Subsecretario de Asuntos para la Convivencia y Seguridad, Alcaldía Mayor, Bogotá (1997-2003). Exasesor del director de la Policía Nacional y director del Programa Nacional de Departamentos y Municipios Seguros. Como consultor del PNUD, el BID, el Banco Mundial y Corpovisionarios, ha elaborado Planes de Convivencia y Seguridad Ciudadana y Planes Maestros de Equipamientos de Seguridad y Justicia en Colombia y países de la región. Asesor de la Alcaldía de Barranquilla y la Veeduría Distrital de Bogotá.

Bibliografía recomendada

Alvares, Miguel. Guerreros Sombra. Niños, niñas y jóvenes, vinculados al conflicto armado. Procuraduría General de la Nación. ICBF. Arfo Editores. Bogotá, 2002.

Arturo, J., Aguirre, E., Ruiz, J., Henao, A. y Hernández, M. La carrera delincuencial en Bogotá: el caso de la delincuencia menor. Secretaría de Gobierno, Alcaldía Mayor de Bogotá. Universidad Nacional de Colombia, D.C., 2001.

Claves, Jean. Estudios sobre pobreza y violencia. http://ow.ly/YZ74w

Navia, José. Confesiones de un delincuente. Intermedio Editores. Bogotá, 2000.

HUGO ACERO
EDICIÓN: MAURICIO SALAS

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