Esta es la nueva cara del Parque Berrío de Medellín

Esta es la nueva cara del Parque Berrío de Medellín

El alcalde entregará el emblemático sitio con más espacios públicos, limpieza y menos inseguridad.

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29 de febrero 2016 , 07:24 a.m.

El Parque Berrío, que hace dos meses era uno de los puntos más peligros de Medellín, con narcomenudeo, hurtos, homicidios, extorsiones, explotación sexual infantil y otros delitos clandestinos, hoy muestra una cara distinta, positiva.

Este espacio era invadido por venteros informales, estaba sucio y desordenado, lo que facilitaba el camuflaje y las acciones de los delincuentes, aunque a algunos no les importaba robar o asesinar delante de los transeúntes y comerciantes.

Pero eso quedó atrás, hoy está un poco más libre de ilegalidad, se percibe tranquilo, limpio e incluso ya no huele a grasa, marihuana, sacol, ni a orines.

Desde hoy la ciudad notará ese cambio. El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, irá al centro para devolverle a los ciudadanos este espacio. “El primero de enero tomamos la decisión de recuperar el centro y de empezar por el sitio más complejo, el Parque Berrío. Este lunes lo entregaremos cambiado, con el compromiso de mantener el control y seguir atacando la criminalidad”, advirtió el alcalde.

El primer cambio que las personas notarán será la recuperación del espacio público. Por allí transitan cerca 100.000 personas al día, pero casi no había espacio para caminar, respirar aire puro ni para sentarse.

Paradójicamente, más que un parque parecía una plaza de mercado. Había más de 200 puestos de comida, frutas, cigarrillos, dulces y hasta de licor.

Ahora hay más control, los vendedores están ordenados, hay unos cinco, que no obstaculizan el paso de peatones.

Milena Foronda, vendedora de minutos de celular, es una de las pocas que queda. Lleva cinco años en el parque y habla con criterio de la transformación. “Hay más aire, uno trabaja más tranquilo porque los ladrones no están todo el tiempo, despojando a los clientes de sus pertenencias”, contó.

Entre tanto, otro comerciante, ubicado en el viaducto del metro, a pocos pasos de Berrío, aseguró que los ‘pelados’ que cobran extorsiones no han vuelto porque saben hay policías que vigilan y que hacen inteligencia.

El vendedor advirtió que todavía quedan ‘cosquilleros’– que roban sin que las personas se den cuenta– pero reconoció que disminuyeron. “Ellos buscan el desorden, tumultos y muchas veces los mismos vendedores les ayudan a robar” afirmó.

Intervención

El Berrío es uno de los sitios más concurridos e importantes de Medellín, no solo porque tiene más de 360 años de historia, sino también porque alrededor se consigue todo tipo de comercio. Allí hay una estación del metro, están la tradicional iglesia La Candelaria y los edificios La Bolsa y el Banco de la República.

Pese a eso, hay percepción de inseguridad, que poco a poco irá cambiando, si la recuperación sigue. Allí hay una mezcla de lo legal y lo ilegal.

El alcalde desafía la denuncia que reveló que bandas diseñan un plan para matarlo y caminará hoy por el Parque Berrío para demostrar que en parte, lograron arrebatarle ese lugar a los delincuentes.

Las advertencias contra la vida del alcalde son precisamente por las acciones que adelanta para atacar la criminalidad. “Lo anormal no podía ser normal, tomar el control territorial era necesario para la seguridad de la gente, pero no se trata solo de recuperarlo, hay que mantener el control”, sostuvo Gutiérrez.

El proceso se logró con más presencia de uniformados, inteligencia y cámaras de seguridad, así como con diálogos con las personas que frecuentan el parque, intervenciones sociales y reubicación de habitantes de calle. Igualmente, con capturas en flagrancia de extorsionistas, vendedores de droga y ladrones, que poco a poco con la intervención se alejan del sector.

El Parque Berrío lucía así en enero, con más presencia policial, pero con menor orden y menos espacio público pata peatones.

El alcalde explicó que diseñarán intervenciones sociales y espacios artísticos para mantener el avance y para que la ciudad se apropie de esos espacios.

“Cualquier persona que haya circulado hace un mes por el parque notará el cambio. Tenemos un lugar seguro, la gente lo tiene que sentir, todavía faltan muchos puntos, pero el compromiso es mostrar que es posible”, agregó el mandatario.

Si se miran los indicadores de criminalidad del centro, la mayoría se concentraban en el Parque Berrío. En el 2015, allí se registraron seis homicidios, 309 riñas, 231 capturas por microtráfico y casi 900 hurtos, de esos, 404 fueron atracos, los demás bajo la modalidad de raponeo, cosquilleo y otras.

Gutiérrez aseguró que cuando se analizan los indicadores de hurtos y homicidios se evidencia que el parque y su alrededor es un punto rojo.

También explicó que ese sitio, uno de los más emblemáticos, se convirtió en un nicho de criminalidad. “La gente me decía hace un mes: usted está loco, cómo va a recuperar el centro en tan poco tiempo, mire todos los años que lleva deteriorado, pero es cuestión de voluntad y de liderazgo”, añadió el mandatario.

Además se necesitó de articulación de las autoridades: Policía, Fiscalía, y las secretarías de Inclusión Social, Espacio Público, Gobierno y Seguridad. Al igual que investigaciones e intervenciones integrales.

El alcalde anunció que sigue la segunda fase: combatir la explotación sexual infantil, la drogadicción y recuperar sitios que nadie daba por recuperados.

“La agenda continúa, la consolidación del centro no parará, la denuncia contra la criminalidad en diferentes sectores persiste y esto es lo que les molesta a algunos grupos, que son los que se han lucrado de la actividad ilegal”, agregó.

El alcalde entrega un espacio que tenía un deterioro acumulado de años con muchos avances, pero es consciente de que la criminalidad no se acaba de un día para otro, por lo que la lucha debe ser constante y exigente.

Más de 220 venteros salieron del sector

Por más de dos décadas Flor Ruiz, desplazada de Urabá, vendió platos de comida en el Parque Berrío, pero hace por lo menos dos semanas, al igual que otros 223 vendedores, ella salió de ese lugar.

La razón radica en que esa fue una de las primeras estrategias del alcalde de medellín, Federico Gutiérrez, para recuperar ese espacio, que estaba deteriorado y en manos de delincuentes, que se aprovechaban del desorden.

Ruiz contó que vendía al día más de 100 platos de frijoles con chicharrón, espaguetis o sancocho por 2.000 pesos cada uno. “El comercio informal aumentó a finales de los 80 con la violencia y llegada del metro, se volvió insostenible”, aseguró.

A ella le tocó irse unas cuadras más abajo del parque, mientras hay una solución económica. Aseguró que la mayoría de los comerciantes informales son desplazados por el conflicto, que no tienen otros ingresos. “Ahora no vendo ni la mitad de los platos”, por lo que exigió una solución.

Entre tanto, Francisco Henao, subsecretario de Espacio Público, explicó que “la salida de los venteros empezó con un proceso de sensibilización, y que ellos aceptaron irse con tres condiciones”.

La primera, crear una mesa de diálogo para escoger sitios de reubicación convenientes. Segundo, realizar un censo. El primero arrojó que en la zona había 250 vendedores, pero luego de una depuración la cifra bajó a 223. “De esos, 70 vendían licor, lo que es prohibido en espacio público”, detalló el subsecretario.

Entre tanto, la tercera condición fue un estudio socioeconómico para determinar quiénes son los vendedores y a qué se dedican. Analizan si tienen vivienda propia o arrendada, si dependen económicamente de esa venta o tienen otros ingresos como jubilación. “Después habrá un cruce institucional para ver si lo que encontramos corresponde a la realidad. Ese estudio avanza un 60 por ciento”, explicó.

El funcionario agregó que el objetivo es ofrecerles a los informales alternativas como reasignarles cupos y permisos en otro espacio o brindarles trabajo en el Banco de los Pobres y estudio en el Sena.

Deicy Johana Pareja M.
Redactora de EL TIEMPO
MEDELLÍN

 

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