Vamos a cine en mecedora / El otro lado

Vamos a cine en mecedora / El otro lado

La vida es mejor que el cine y la gente con imaginación es la que hace de la vida una película.

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28 de febrero 2016 , 03:57 p.m.

El cine es mejor que la tele, no siempre, pero esta vez sí. En San Marcos (Sucre), la profesora Aracelis López Díaz me contó una historia alucinante.

Ir a cine en San Marcos consiste en salir a la puerta, sacar las mecedoras y mirar la vida cotidiana pasar como en una película.

Aracelis cuenta que “el cine en la puerta de la casa de mi madre es una experiencia fantástica”. Y que “los fines de semana, previamente convidadas, mi hermana y yo nos ‘vamos para cine’, con antelación informamos a nuestra madre, no sea que se vaya a un velorio, a misa o a visitar un enfermo; a veces se suman parientes y vecinos”.

Luego, “nos disponemos a ver la película que narran todos los que pasan y nos saludan. Algunos se detienen y nos cuentan las cosas que pasan en el pueblo, al tiempo que piden nuestra opinión y nos indagan sobre lo que quieren saber.

“Esta interrelación se constituye en un acto de comunicación agradable, de entretenimiento, y se ha generalizado en la familia, tanto que los hermanos que viven en otros municipios nos preguntan si hemos ido a cine.

“Ha cobrado tanta importancia que evitamos contestar el teléfono o chatear, porque la idea es que el cine nos permita integrarnos y dialogar fuera de la tecnología, abstrayéndonos de la televisión, el celular, la tableta. Porque si nos dispersamos, perdemos el hilo conductor de la conversación.

“Nuestra crítica se manifiesta en ‘jajajaja, es buenísimo, es divertido, esto es más rico que trabajar’. De este ir a cine surgen historias, alegrías, tristezas, suspensos, humor... Se comenta lo familiar y el trabajo, y hasta tareas quedan, pues a veces hay que indagar sobre los temas que conversamos, historias que quedan en modo continuará.

“Hay burlas entre nosotras, porque cuando un tema es laboral, pero no tiene profundidad o ha sido repetitiva la situación, la chuleamos y gritamos ‘no queremos saber de eso’.

“También ha pasado que alguna sale contando algo como nuevo y ya está pasado de moda, ‘correo en burro, mija, ay, nooooo, actualízate, por favor, película ya vista’.

“La importancia de la película y de ir al cine radica en que las protagonistas somos nosotras. Este acto de comunicación contiene narrativa, entretenimiento y goce; integra y genera camaradería, acerca a los vecinos y se basa en murmuraciones, chismes y comentarios que hacen la vida feliz”.

La vida es mejor que el cine y la gente con imaginación es la que hace de la vida una película. Por eso, cuando la tele lo aburra, haga como Aracelis: haga su propia película.

ÓMAR RINCÓN
Crítico de televisión

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