Indicios de corrupción hunden imagen de Luiz Inácio Lula da Silva

Indicios de corrupción hunden imagen de Luiz Inácio Lula da Silva

Investigaciones en Brasil indican que habría recibido favores del gigante constructor Odebrecht.

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27 de febrero 2016 , 06:46 p.m.

El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva es objeto de la atención mediática al verse cada vez más ligado a uno de los más graves escándalos politicoeconómicos de la historia brasileña: el ‘Lava Jato’. Lula ya es parte formal en procesos judiciales tras aparecer su nombre y el de varios allegados en los dudosos balances decomisados por la justicia brasileña a la empresa constructora de Marcelo Odebrecht, también procesado por el mismo escándalo.

Evidencia recopilada por el Grupo Especial ‘Lava Jato’ de la Policía Federal (PF) de Brasil tiende a demostrar que Lula estaba muy presente en la contabilidad de Odebrecht.

En uno de los capítulos de este caso, una anotación en una hoja de cálculo llamó la atención de los investigadores: “Predio IL”, relacionada con la cifra de 12 millones de reales. Según la PF, la anotación y la cifra correspondían a una “ayuda” de Odebrecht para la construcción del Memorial de la Democracia, en un sitio entregado en comodato en el 2012 por la alcaldía de São Paulo al Instituto Lula (IL), según relata el diario O Globo. El Memorial no se construyó porque el Ministerio Público anuló la acción y se querelló contra la alcaldía y el instituto.

Pero el suceso más llamativo de esta relación es la de la ampliación de una propiedad de 14.500 metros cuadrados en Atibaia (estado de São Paulo), que figura a nombre de Jonás Suassuna y Fernando Bittar, socios de Fabio Luiz da Silva, hijo del expresidente, pero que la PF cree que son testaferros, según el diario O Estado de S. Paulo.

Según las pesquisas policiales publicadas por el diario, todos los indicios dan cuenta de que Odebrecht estuvo detrás de las obras, e incluso Frederico Barbosa, ingeniero de la firma que dirigió los trabajos del polémico estadio Itaquerao (murieron varios obreros y el techo se desplomó), coordinó el proyecto. “Tras un cierto tiempo en el que habían perdido influencia, las empresas contratistas recobraron su poderío bajo el gobierno de Fernando Henrique Cardoso (1995-2002), pero aún más con el de Lula, quien estableció nexos orgánicos con ellas. Lula prácticamente se convirtió en un ‘lobista’ de Odebrecht en muchas regiones”, le aseguró a EL TIEMPO el analista Roberto Romano, profesor de Ética Política de la Universidad Estatal de Campinas.

El acervo de pruebas policiales indica que Lula ejerció labores para interceder ante gobiernos amigos para que se le concedieran gigantescos contratos en el exterior a la constructora. Estos lazos también preocupan a ONG como Transparencia Internacional (TI), que en países como Panamá y Venezuela cuestionan la enorme participación de Odebrecht en grandes proyectos de infraestructura, como la expansión del Aeropuerto Internacional de Tocumen. Además, se le concedió la construcción de la segunda línea del Metro de Ciudad de Panamá, con un contrato por US$ 1.857 millones.

En Venezuela, esta empresa maneja la manutención del Metro de Caracas, pero los montos de los contratos son otras más de las cifras que no publica el Gobierno y que TI reclama hace un año. Odebrecht hace presencia en varios países del mundo, incluyendo Colombia.

El diputado Rubens Bueno, del Partido Popular Socialista (PPS), en declaraciones a Folha de São Paulo, aseguró que Lula “recibió millones de dólares de constructoras por charlas, viajando por el mundo en jets de esas compañías. Esto, y las reformas a sus casas, podrían ser considerados como ‘propinas’ ”.

Pero el exlíder sindical no habría sido la única personalidad política de renombre beneficiada por Odebrecht. Esta semana la liebre saltó por Perú, ya que las autoridades brasileñas encontraron anotaciones en los balances de la empresa que presuntamente implicarían al presidente, Ollanta Humala. Globo.com aseguró el martes que Humala recibió en el 2011 3 millones de dólares, denuncia sustentada en la aparición de las iniciales “OH” junto a la palabra “Proyecto” y la cifra citada en una hoja de cálculo de una administradora de la empresa: María Lucía Guimaraes Tavares.

Nombre por el piso

“No veo cómo Lula pueda escaparse de estas acusaciones. Son varios hechos de los que se le acusa y hasta el momento no ha sido capaz de presentar respuestas convincentes para ninguno de ellos”, le afirma a este periódico Bolívar Lamounier, director de Augurium Análisis y columnista de O Globo.

Más allá de esto, el escándalo puede llevarse por delante a su discípula, la actual presidenta, Dilma Rousseff.

“Por supuesto que hay muchas interconexiones. Hay una presión considerable contra Lula por todo lo que pasó en Petrobras, la incuestionable formación de una red criminal (caso Petrolao), pero no hay que olvidar que Dilma presidía el consejo de administración de la empresa cuando se cometieron los hechos más graves”, añade Lamounier.

“Lula no se dio cuenta de que esas relaciones peligrosas con las contratistas le irían a traer consecuencias políticas”, dice Romano.

LUIS ALEJANDRO AMAYA E.
Subeditor Internacional
En Twitter: @luisamaya2

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