Este es Gianni Infantino, presidente de la Fifa, que visita a Colombia

Este es Gianni Infantino, presidente de la Fifa, que visita a Colombia

El ejecutivo llegar esta tarde y tiene prevista una rueda de prensa en la sede de la Federación.

notitle
27 de febrero 2016 , 04:59 p.m.

Dentro de la gira que está teniendo por algunos países suramericanos, Gianni Infantino, presidente de la Fifa, aterrizará este jueves en la tarde en Bogotá. El ejecutivo tendrá un encuentro con el presidente de la República, Juan Manuel Santos, y ofrecerá una rueda de prensa en la sede de deportiva de la Federación Colombiana de Fútbol.

Infantino, nacido el 23 de marzo de 1970 en Brig (Suiza), y de padres italianos, asumió como secretario general de la Uefa en 2009 y ese fue su impulso mediático, pues transmitía sonrisas, esperanzas y temores a millones de aficionados en los sorteos de la Liga de Campeones, la Liga Europa y las diferentes competencias de selecciones.

Su amor por el fútbol ha estado tan impregnado como su ascendencia italiana, pero no para demostrarlo dentro de la cancha porque, como él dice, “no tenía talento para jugar”.

Por eso decidió dedicarse a la parte directiva y a los 11 años ya organizaba torneos, además de ayudar a la fundación de un equipo, Folgore, que juega en divisiones de ascenso en Suiza y ha tenido buen rendimiento en las últimas temporadas.

Aparte de que no niega sus raíces italianas, dice: “Estoy muy orgulloso de mis orígenes”, tanto así que es hincha del Inter de Milán: “Mis héroes son Alessandro Altobelli y Evaristo Beccalossi”, dice en referencia a dos jugadores de gran importancia en la historia nerazzurra. Inclusive, Altobelli, también en la selección, ya que marcó en la final del Mundial de España-1982, ganada 3-1 a Alemania.

En una visita que hizo a la Conmebol, con gracia se refirió a su club: “Los hinchas del Inter somos muy sufridos, pero en el 2010, con el triplete, nos desquitamos”, dijo el monarca de la Fifa sobre aquel equipo de José Mourinho y en el que estuvo el defensa central colombiano Iván Ramiro Córdoba.

Sus orígenes

El padre es de Reggio Calabria (sede del Reggina) y su madre, María, de Val Camonica. Pero antes del nacimiento de Gianni, ellos se trasladaron a Suiza para trabajar. María estaba a cargo de un quiosco de prensa y su papá trabajaba en la compañía de ferrocarriles, con una tarea específica en los coches cama, y por eso podía aprovechar para llevar a su pequeño hijo en los días de descanso al estadio San Ciro.

“Soy hijo de inmigrantes y crecí en aquella estación. Para pagar mis estudios trabajé en los coches cama y la limpieza de vehículos, además de ayudar a mi madre en el quiosco, donde también se vendían chocolates”, dijo el abogado de la Universidad de Friburgo, que tiempo después terminó una especialización en derecho deportivo.

Este hombre, casado con Lina Al Achkar, libanesa, y con cuatro hijos: Alessia, Sabrina, Shanïa Serena y Dhalia Nora, es más reconocido como italiano, y él se siente así, tanto que dicen que se mantiene más en una casa que compró en Reggio Calabria que en la que tiene en Trelex, en el cantón de Vaud, a un paso de la sede de la Uefa, en Nyon. Y como si fuera poco, en 2006 fue condecorado con el Oro San Giorgio, distinción cívica que entregan en la tierra de su papá.

Este hombre, que es un fanático del jamón, es considerado carismático, para lo cual tiene la ventaja de ser políglota. Español (por su trabajo en la Liga de España, italiano (por sus padres), inglés, francés y alemán (en la escuela) parece que fueran sus lenguas maternas, además de un conocimiento en árabe por la nacionalidad de su esposa. Una habilidad para comunicarse con todo el que necesita como en un mano a mano, además de tener tres hermanos: Daniel, Daniela y Mirela.

Su familia ha sido un impulso para su carrera, en especial Lina, quien como groupie más fervorosa pasó por encima de todo mundo para darle un beso y un abrazo apenas se oficializó su triunfo, el cual lo pone en la historia como el noveno presidente de la Fifa en los 112 años de fundación.

Una larga carrera

Infantino, quien durante varios años fue la mano derecha del francés Michel Platini, nació a unos 10 kilómetros de Viège, la localidad natal de Joseph Blatter, el anterior presidente de la Fifa.

Los primeros contactos deportivos de Infantino fueron como secretario general del Centro Internacional de Estudio del Deporte (Cies) de la Universidad de Neuchâtel (Suiza), antes de ser asesor de diversas entidades, entre ellas las ligas de fútbol de España, Italia y Suiza.

Especialmente en España donde fue becario en la entonces Liga Nacional de Fútbol Profesional. Ahí aprendió español y su gusto por la carne del cerdo, la cual le gusta acompañar con huevos.

El sitio preferido para esa comida era Casa de Lucio, un lujoso lugar de Madrid que le sirvió no solo para ser aficionado del jamón, sino también para conocer más gente, mucha de ella relacionada con el fútbol ibérico.

Y su paso por todas esas ligas le dejó buenos recuerdos, uno de estos cuando le ayudó a Sion a ganar una demanda contra el Spartak de Moscú en la Copa de la Uefa de 1997-1998, por unos temas de logística, aunque, finalmente, el equipo suizo fue eliminado, pero tuvo una recompensa económica.

Infantino entró en la Uefa en el año 2000, como encargado de cuestiones jurídicas y comerciales.

En enero de 2004 lo nombraron director de la división jurídica de la organización y después ocupó la secretaría general adjunta de la Uefa, hasta que por fin alcanzó la secretaría general en 2009.

“Queridos amigos, es difícil expresar mis sentimientos. Estos meses han sido un viaje que me ha hecho conocer a gente fantástica que ama el fútbol y trabaja por él todos los días. Vamos a trabajar todos juntos. Necesitamos el respeto del mundo entero y podemos otra vez centrarnos en este magnífico juego”, expresó con mucha emoción cuando se conoció la votación en la cual se impuso con 115 sufragios en la segunda vuelta.

Y su idea de que la Fifa solo se dedique a tocar temas de fútbol ha hecho que grandes personalidades como Luis Figo, Roberto Carlos, Fernando Hierro, Samuel Eto’o, Cafú, Mourinho, Fabio Capello y Alex Ferguson lo apoyen.

Todos le dan la camiseta número 10, la que sus capacidades técnicas no le permitieron usar, pero que él espera poder llevar con sus capacidades administrativas para hacer el mejor pasegol en la historia de la Fifa. Ese será el que le devuelva la credibilidad que hace unos años tuvo el que es el más grande ente del mundo y de esta forma todos los aficionados gritarán gol.

ANDRÉS FELIPE VIVEROS B.
Redactor de EL TIEMPO
En Twitter: @afviveros

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.