Colombia y la paz en el Sahara

Colombia y la paz en el Sahara

Ambos llevamos décadas en guerra y estamos ahora en la búsqueda de una paz justa y duradera.

notitle
25 de febrero 2016 , 06:38 p.m.

Mañana se cumplirán cuarenta años de la constitución de la República Árabe Saharaui Democrática (Rasd) conformada por los pueblos del Sahara Occidental y Río de Oro, que fueron colonia española hasta mediados del siglo pasado y por cuya posesión se mantuvieron en disputa, hasta 1967, España, Marruecos y Mauritania, mientras que los pobladores originales saharauis rompieron sus andrajos coloniales y comenzaron su lucha por la independencia unidos en el Frente Polisario (Frente por la Liberación del Sahara y Río de Oro). Luego de fracasar en 1967 la propuesta de la ONU a España para otorgar la independencia al Sahara Occidental, debido a la oposición de Marruecos y Mauritania, y a la ocupación ilegal de gran parte del territorio saharaui por asentamientos marroquíes apoyados militarmente por el rey Hasan II, el Frente Polisario declaró la guerra a los invasores.

La lucha de los patriotas saharauis, por un lado, y por otro el forcejeo entre España, Marruecos y Mauritania, originaron un clima de grave inestabilidad en la región. Por iniciativa de España se reunieron los tres países en Madrid y firmaron acuerdos que creaban una Administración Tripartita del Sahara occidental con vigencia hasta el 28 de febrero de 1976, en que debía celebrarse un referéndum, propuesto por Marruecos, en el que el pueblo saharaui decidiría su futuro. En vísperas de la fecha acordada, y en vista de que Marruecos efectuó toda suerte de maniobras para sabotear el referéndum, España se retiró el 26 de febrero de 1976 y el 27 los saharauis proclamaron la creación de la Rasd.

El Frente Polisario, apoyado por Argelia, continuó la guerra contra Marruecos y Mauritania. En 1979 Mauritania abandonó el conflicto, retiró sus tropas del territorio que ocupaban en el Sahara Occidental, y además reconoció la legitimidad de la Rasd y del Frente Polisario. Marruecos ocupa desde esa fecha ilegalmente (de facto) el 65 por ciento del territorio saharaui. La sangrienta guerra librada entre los patriotas del Frente Polisario y los invasores marroquíes pasó de la fase bélica a la fase diplomática a finales del siglo pasado. La Rasd ha conseguido hasta hoy el reconocimiento oficial de 84 Estados miembros de la ONU, que respaldan la pronta realización del referéndum saharaui, saboteado por Marruecos durante años, pues determinaría su retiro total del territorio de la Rasd y la liberación de los miles de saharauis que hoy padecen bajo la implacable opresión de los marroquíes.

Colombia se contaba entre los Estados que establecieron relaciones con la Rasd. Le brindó su apoyo a la realización del referéndum y a la terminación definitiva del conflicto entre la Rasd y Marruecos, para configurar la estabilidad política y económica de la región. Sin embargo el Gobierno colombiano actual ha enfriado las relaciones con la Rasd, inclinándose, inexplicable e innecesariamente, al lado marroquí, donde impera un régimen que no es democrático y cuyas relaciones no representan para Colombia ninguna ventaja comercial. Las economías de Colombia y Marruecos no son complementarias. En cambio sí son afines la economía saharaui con la colombiana. La Rasd está en capacidad, cuando recupere el control de su territorio y la soberanía republicana democrática, de ofrecernos muchos productos que Colombia requiere, y de comprarnos muchos de los que ellos necesitan.

Además los colombianos y los saharauis vivimos una situación política semejante. Ambos llevamos décadas en guerra y estamos ahora en la búsqueda de una paz justa, sostenible y duradera. El presidente Santos de Colombia está empeñado en un plebiscito nacional que refrende el apoyo de nuestro pueblo a los acuerdos de paz de La Habana. Los saharauis reclaman el referéndum, tantas veces procrastinado, que les permitirá manifestar su decisión política de ser un pueblo libre, republicano, soberano y democrático. La guerra en Colombia se recrudecería a extremos impensables si el plebiscito recibiera una mayoría de votos negativos. Los saharauis están resueltos a reanudar la guerra si Marruecos insiste en sabotear el referéndum y tiene éxito en hacerlo. Ambos países enfrentan un dilema similar, al que la posición contradictoria de la diplomacia colombiana siembra de dudas y desconciertos que no favorecen a Colombia, cuando nuestros vecinos suramericanos y la Unión Sudafricana han expresado sin vacilaciones su apoyo tanto el proceso de paz de Colombia como al de la Rasd. Tampoco es de menospreciar el factor de que a Colombia y a la Rasd las une cierta tácita fraternidad, que no existe por ningún lado entre Colombia y Marruecos.

Colombia ha pedido y ha encontrado en el mundo apoyo sincero para llevar a buen puerto, en una de las travesías más tormentosas de su historia, el proceso de paz, como bien lo sabe el antiguo marino que hoy capitanea la nave de la República. ¿Cómo puede negarle el Gobierno que se lo ha jugado todo por la paz, su apoyo fundamental para una nación que también se lo está jugando todo por la paz y por la libertad?

Semejante inconsecuencia puede resolverse con facilidad mediante el restablecimiento de relaciones con la Rasd y el apoyo manifiesto de Colombia a la realización del referéndum que deberá llevar la paz y la libertad al pueblo saharaui.


Enrique Santos Molano

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.