Llegar a Bogotá

Llegar a Bogotá

Se llega a un aeropuerto que, aunque nuevo, es muy incómodo.

25 de febrero 2016 , 04:13 p.m.

Hace unos días se publicó una entrevista en su periódico a Adriana Gutiérrez, directora del Instituto de Turismo de Bogotá, en la que hablaba de cómo cambiar la imagen de la ciudad para que a los ejecutivos extranjeros le gustara.

Como antiguo ejecutivo, quien tuvo que viajar mucho a Bogotá, hago algunos comentarios de porqué viajar allí es un ‘camello’, como dicen los bogotanos. Mi último viaje fue la semana pasada.

Primero, se debe entender que la percepción de Bogotá en el exterior es una de gran inseguridad y peligro. Se llega a un aeropuerto que, aunque nuevo, es muy incómodo. Hace honor a su administrador Opain, ya que la traducción de este nombre del inglés al castellano es: 'O dolor'. Y así es.

Al desembarcar y ser golpeado por la altura, encuentra uno muy pocos baños disponibles y usualmente por lo menos hay uno cerrado por aseo. Después de una cola no muy demorada se llega a reclamar las maletas. Para sorpresa y frustración, no hay quién ayude a descargar las maletas de la cinta. Solo los mismos pasajeros por lástima o cortesía colaboran con los mayores y señoras. Inaudito que después de tener un muy buen grupo de maleteros los hayan eliminado.

Esto es una gran falla, la altura golpea duro y tener que cargar maletas inmediatamente sale uno del avión es un peligro. En todos los aeropuertos del mundo, siempre hay quien ayude. 'O dolor'. El soroche golpea muy feo al llegar a Bogotá que esta “más cerca de las estrellas”.

Así que uno sale con sus maletas en un carrito a buscar un taxi. 'O dolor', pues al haber escuchado mil relatos sobre la inseguridad de Bogotá: paseos millonarios, atracos, cobros excesivos, etc., encuentra el ejecutivo un grupo de personajes con gran algarabía invitan a que uno tome su taxi que dizque es “autorizado” (¿por quién?). No hace mucho abordamos uno, y para susto y sorpresa encontramos que la foto del tarjetón no era la del conductor. 'O dolor'. Otra tristeza, pues en el Terminal antiguo había orden para tomar los taxis y uno recibía una tarjeta con el monto a pagar y teléfonos para poner quejas. ¿Qué pasó? ¿Por qué eliminaron tan buen servicio que daba algo de confianza. 'O pain'.

Otra cosa, la mayoría de los taxis son diminutos, cuando uno trae algo de equipaje hay que contratar una “van” cuya tarifa es el doble de lo normal.

Así que para empezar, la llegada a Bogotá de cualquier ejecutivo extranjero es poco agradable, y se dice que la primera impresión es definitiva.

Álvaro E. Cardoso

La tragedia guajira

Señor Director:
Siguen muriendo los niños en la Guajira por física hambre. Esto ya es una dolorosa realidad que conoce el mundo. Pero aún muy pocos hacen esfuerzos por superar esta tragedia. Porque ya la podemos calificar de tragedia nacional. Se necesita la solidaridad de todos, que alguien canalice los esfuerzos. Tal vez la misma gobernación, e instalar puestos de salud bien dotados y llegar pronto con suficiente ayuda alimentaria. Además de planificar planes sostenibles en salubridad.

Carmen Rosa Novoa
Bogotá

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opinion@eltiempo.com - @OpinionET

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