La esperanza se pinta de púrpura

La esperanza se pinta de púrpura

La 'Línea Púrpura Distrital Mujeres que escuchan mujeres' atiende a víctimas de violencia.

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24 de febrero 2016 , 04:15 p.m.

Diana Rojas una propaganda que escuchó en una estación de Transmilenio le salvó la vida. “Si te pegan, si te están maltratando psicológica y mentalmente, busca ayuda, llama a la Línea Púrpura”, decía una voz femenina. Esa invitación le quedó resonando a esta madre de cinco niños que estuvo 17 años casada con un hombre al que en los últimos 15 le había aguantado golpes y todo tipo de agresiones emocionales.

Ella apuntó el teléfono, pero no fue sino hasta que tocó fondo en una de sus recurrentes crisis que decidió llamar.“Estaba tan desesperada. Me sentía muy sola. A veces buscas a una amiga a quien contarle con total confianza, pero no la encuentras. Ese día me desahogué con la señorita que me contestó porque no la conocía y sentía que no me podía juzgar por lo que intentaba hacer, quitarme la vida. Le dije que estaba aburrida y quería terminar con todo porque mi pareja me decía que yo no servía para nada, me golpeaba cuando yo regresaba de trabajar y me amenazaba con quitarme a mis hijos si lo dejaba”, recuerda.

Diana acudió a la Línea Púrpura Distrital que se creó para prevenir el feminicidio y las heridas emocionales y problemas en la salud de las mujeres que sufren violencia física, emocional, sexual o económica. Esta es una estrategia creada entre la Secretaría Distrital de la Mujer, la Secretaría Distrital de Salud y la Alcaldía Mayor de Bogotá. Una llamada basta para que un grupo interdisciplinario de profesionales comience a hacerle seguimiento a la víctima de maltrato y a guiarla para que retome las riendas de su vida.

Psicólogas, enfermeras y trabajadoras sociales brindan acompañamiento, orientación y hacen seguimiento a cada uno de los casos. Si la mujer no vuelve a llamarlas, este equipo de expertas coordinado por la trabajadora social Luz Dary Pedraza, la busca para darle continuidad, registrar sus avances o retrocesos y, por supuesto, alentarla a salir adelante.

Apoyan a mayores de edad de todos los estratos sociales y, de acuerdo con su experiencia, han podido advertir que quienes llaman, en su mayoría, no son mujeres con dependencia económica sino afectiva. “Recuerdo la historia de una mujer de estrato alto, pero pobre autoestima y llena de inseguridades a pesar de que manejaba una empresa con su pareja. Tras sus tres embarazos, él la descalificaba con frases hirientes como: '¡Mire esa barriga como le quedó, y esos senos... Está tan gorda!'”, cuenta Pedraza. La menospreciaba tanto y criticaba hasta lo que comía, que ella decidió no volver a sentarse a la mesa con su familia.

Otro de los aspectos interesantes de la línea, que opera desde febrero del año pasado, es que no solo está diseñada para orientar a víctimas de cualquiera de estas formas de violencia, sino para asesorar con problemas aparentemente más simples, como plantearse cambios radicales de vida, sentirse agobiadas por la soledad, infidelidad o que atraviesan por duelos o pérdidas afectivas, hasta casos más complejos como acoso laboral o sexual, manejo de diagnóstico de enfermedades como depresión, esquizofrenia, trastorno bipolar y maltrato físico y emocional, no por parte de sus parejas sino de los propios hijos o nietos, como sucede con adultas mayores.

“Y, claro, también intenta ser una estrategia de soporte para mujeres que por su dependencia económica continúan o regresan con su agresor, que se estima son el 30 por ciento de las que llaman”, explica Santiago Álvarez, director de mercadeo y asuntos públicos de Masglo. Esta firma cosmética se sumó a la línea porque quiere ayudar a disminuir ese porcentaje capacitándolas y dándoles herramientas para que luchen por su independencia financiera y emocional.

“Por eso el próximo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, en un evento que será liderado por el alcalde Enrique Peñalosa, se obsequiarán 10.000 esmaltes púrpuras que en su etiqueta promueven la línea, para que más víctimas de violencia física, verbal, emocional y económica se enteren de que cuentan con una completa red dispuesta a apoyarlas de manera gratuita”, precisa Álvarez.

“A diferencia de otras líneas de atención para mujeres, esta hace un acompañamiento psicosocial y protección integral continuos, según el caso. Es una completa red de apoyo que cuenta con asesoría legal en procesos de denuncia, y escenarios de protección como las Casas Refugio y Casas de Acogida para ayudar a las que tienen su vida y las de sus hijos menores de edad en alto riesgo”, explica Cristina Vélez, secretaria distrital de la mujer.

La labor no solo es de escucha. Se orienta a la mujer respecto a sus derechos y se le redirecciona a las instituciones competentes de acuerdo con su necesidad, como fiscalías, comisarías de familia, hospitales y Casas de Justicia, entre otras. Esa ayuda recibió Diana Rojas, de 31 años, amenazada de muerte por su esposo. Ella fue acogida en una Casa Refugio junto con sus cinco hijos menores de edad y su nieto de cuatro meses.

El acompañamiento no solo se realiza en sus hogares, sino en su lugar de trabajo y distintos espacios personales. Rojas contó con el apoyo de su jefe, quien le autorizó una licencia laboral gracias a la gestión de la línea, y pudo permanecer 10 días en la Casa Refugio donde recibió asesoría jurídica, económica y psicosocial, y sus hijos, a su vez, orientación psicopedagógica.

A María Moreno, de 52 años, quien sufre artrosis degenerativa de cadera, la recibieron en una Casa de Acogida por dos meses y medio porque estaba en situación de riesgo al ser víctima constante de maltrato emocional por parte de dos de sus cuatro hijos, consumidores de sustancias alucinógenas.

Esta técnica en instalaciones de gas, que se rebuscaba el dinero para pagar la rehabilitación de sus hijos, recibió orientación de las instituciones que podían ayudarles en ese proceso. Ellos, que solían asaltar tiendas en el sur de Bogotá para financiar su vicio y fueron apuñalados por miembros de pandillas, están intentando rehacer sus vidas.

“Uno, que se declaró habitante de la calle, vive en un hogar de paso y estudia para chef. El otro está terminando su bachillerato”, cuenta con alegría María, líder comunitaria que rescataba a muchachos de la drogadicción pero, irónicamente, veía con frustración cómo su hogar se destruía por la adicción de sus hijos mayores y los reclamos de su esposo por esa situación. “Eso me lo criticaban mis hijos, porque monté una fundación para niñas de 11 a 16 años en embarazo, y ellos me decían que yo era una porquería porque no les dedicaba tiempo ni los ayudaba... Sé que si no hubiera sido por la línea, ellos hoy estarían bajo tierra”, confiesa María, que se alista para un trasplante de cadera y quiere ayudar a otras mujeres a recuperar su vida.

Psicólogas, trabajadoras sociales y enfermeras atienden la Línea Púrpura Distrital.

Doce horas diarias de escucha

Conscientes de que cualquier persona tiene una necesidad inmensa de ser escuchada en momentos de crisis, en la línea extendieron horarios y funciona de domingo a domingo, de ocho de la mañana a ocho de la noche, es gratuita y mantiene la reserva. La mujer llama desde teléfono fijo o celular así no tenga minutos y el pago corre por cuenta de esta red de apoyo.

Y aunque su foco no es nacional, ha apoyado a mujeres en diferentes zonas del país, “como ocurrió con una docente de La Guajira, que alterada por la infidelidad y celos de su pareja contactó a las profesionales bajo los efectos de una sobredosis de medicamentos y, por fortuna, recibió asistencia psicológica y médica oportuna”, recuerda Pedraza.

De acuerdo con la trabajadora social, los picos de violencia física y sexual se reportan los fines de semana y en épocas festivas, como el Día de la Madre y diciembre. Desde febrero del 2015 hasta el pasado 14 de febrero, la línea púrpura registró 3.695 llamadas, de las cuales 1.510 fueron nuevos casos y 2.185 seguimientos. El lunes es el día que más se comunican y a diario se reciben en promedio 14 llamadas, cada una dura entre 45 minutos y una hora porque se trata de escuchar a la mujer y desde el primer momento darle una luz respecto a lo que necesita.

Su impacto ha sido alto y positivo. Diana Rojas, que se separó de su esposo, vive con sus cinco pequeños y se prepara para iniciar una carrera. Ella confiesa que ha renacido: “A los de la línea les agradezco mi vida, porque estuve en una situación deplorable, en unas condiciones que no se las deseo a nadie. Me salvaron porque me recordaron que valgo como mujer y me ayudaron a reconocerme como una luchadora que puede sacar adelante los proyectos que quiera y, sobre todo, que mi mundo no gira alrededor de una persona y que cuando un hombre te ama de verdad no te hace daño ni con golpes, malas palabras, silencios o ausencias”. 

¿Para qué sirve la línea?

* Orienta y apoya en caso de violencias cometidas contra mujeres en su ámbito privado o público.
* Afectaciones en la salud mental de las mujeres.
* Información sobre derechos sexuales y reproductivos.
* Orientación sobre las instituciones que garantizan los derechos de las mujeres.
* Barreras de acceso a servicios de salud.
* Asesoría a mujeres en embarazo.
* Acompañamiento psicosocial.
* Activación, acompañamiento y seguimiento telefónico en rutas de atención de acuerdo con cada caso.

3.695
Llamadas de mujeres

Ha registrado la 'Línea Púrpura Distrital Mujeres que escuchan mujeres', desde el 20 de febrero del 2015 hasta el pasado 14 de febrero.

13.164
Mujeres víctimas de violencia intrafamiliar
Se registraron en el distrito capital en el 2015. En los hombres se reportaron 4.652 casos.

Fuente: Sistema de Información de Clínica y Odontología Forense (Siclico). Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses (Inmlcf). Grupo Centro de Referencia Nacional sobre Violencia (Gcrnv).

"Mi expareja me amenazaba con que me mataba y me despedazaba si lo dejaba, y que me iba a quitar a mis hijos": Diana Rojas, víctima de violencia intrafamiliar.

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01 8000 112 137

 

"Mi expareja me amenazaba con que me mataba y me despedazaba si lo dejaba, y que me iba a quitar a mis hijos": Diana Rojas, víctima de violencia intrafamiliar.

FLOR NADYNE MILLÁN M.

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