Ideas disparatadas por escribir con descuido / En defensa del lenguaje

Ideas disparatadas por escribir con descuido / En defensa del lenguaje

Con las herramientas de la tecnología, las conversaciones se van alejando de la lógica simple.

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23 de febrero 2016 , 07:15 p.m.

Cada día que pasa, los avances en la ciencia y las sorpresas de la tecnología obligan a los habitantes de este planeta a revaluar las consideraciones que nos proporcionaba la lógica simple. Hace ya varios años, si a alguien se le ocurría decir que habló esta mañana con un amigo que vive en las llanuras de Australia, pensábamos que tal idea se acercaba a la locura. Con las herramientas de la tecnología, conversaciones como esas hoy son muy frecuentes, sin importar la distancia.

Sin embargo, en los talleres de redacción surgen repetidamente ciertas apreciaciones acerca de la realidad que, a pesar del desarrollo innegable de los artefactos electrónicos, aún llevan a pensar que persiste (y hasta se incrementa) el subdesarrollo en otros campos, quizás de mayor relevancia. Ignoro el alcance de ciertas afirmaciones o negaciones, que a la primera lectura se califican de absurdas; es decir, irracionales, disparatadas, arbitrarias o faltas de toda lógica. Por eso, en esos casos solo surgen preguntas para las que, ojalá, alguien tenga respuestas.

1. Aparte de los seres humanos, ¿los artefactos adquieren actitudes patológicas?: “Saqué unos audífonos que tenían la manía de estar muy enredados...”.

2. Preocupa mucho que algunas personas ignoren tanto su destino o que derrochen el tiempo sencillamente vagando en círculo, pero, a pesar de ello, caminan aunque no lleguen a ningún lado… o lleguen al mismo punto de donde partieron. Intento entenderlas: “Salgo de mi casa y me voy caminando alrededor de cinco cuadras…”.

3. ¿Cómo puede alguien recoger un desorden que no existe, que no hay? Sin embargo, un escribiente comenta: “Me levanto de la cama y recojo el desorden que hay” (¡obvio!).

4. Tampoco sabíamos que una organización previa es anterior, o posterior: “Todos los útiles los he organizado previamente la noche anterior…”.

5. La celeridad de este mundo lleva a que uno salga corriendo a toda carrera: “A toda carrera, me lavé los dientes, cogí mi maleta y salí corriendo…”.

6. Un estudiante confesaba: “Al levantarme, la pereza matutina jamás falta en las mañanas…”. Yo también estoy seguro de algo parecido: “El sueño nocturno jamás faltará en la noche…”. Definitivamente, ¡cómo se aprende!

7. ¿Habrá sonrisas en la espalda? Quizás, sean las que sirven para recordar los momentos tristes: “Con una sonrisa en el rostro, recuerdo todos los momentos felices”.

8. “Muchos se esconden detrás de mi espalda” ¿Podrá esconderse alguien delante de su espalda?

9. De verdad, nadie tenía idea de que había rayos de sol que fueran oscuros: “Algunos luminosos rayos de sol han atravesado el manto blanco…”.

10. “Escuché el ruido que hacía el agua al caer…”. Si había ruido que hacia el agua al caer, pues era el ruido del agua…. ¿Acaso no es mejor “escuché el ruido del agua al caer…”? ¡Redundante uso del verbo hacer!)

11. Una misma persona escribió las dos siguientes frases, y por el contenido de estas se deduce que es una persona asombrosa: “En el momento [en] que me visto, arreglo mi habitación” y “al desayunar, me lavo los dientes”. ¡Para desayunar, yo sí prefiero la fruta fresca a la crema dental!

12. Se habla de la lentitud; pero, si se trata de romper una marca, ya vamos entendiendo por qué algunos estudiantes llegan tarde: “Entro a clase por dos horas…”. (¡Qué demora para entrar!).

13. En el hogar, en ese privado refugio donde se cultiva la alegría, cada quien cena con quien quiere o con lo que quiere. Sin embargo, cuando se dice que “voy al comedor para cenar con mis papas…”, se piensa en la posibilidad de cenar con “mis” yucas, plátanos, arracachas, etc. No solo con papas. ¿O será “voy a cenar con mis padres”? (¡Y hay quienes dicen que las tildes no importan!).

14. ¿Ignorábamos que existieran mañanas listas para un nuevo día de estudio? ¿Habrá mañanas tontas?: “Todos los miércoles me despierto a las 5: 30 de la mañana lista para un nuevo día de estudio”.

15. Aunque es más fácil imaginar en el futuro lo que ya pasó, a veces hay quien cree que la máquina del tiempo ya existe. Entonces, debe de ser muy difícil recordar el pasado que ya ocurrió. Todo lo que va a pasar (créanme) pasará en el futuro. Alguien dijo: “Imagino lo que en un futuro va a pasar…”.

16. ¿Podrá uno bañarse en la mañana por la noche?: “La noche anterior me había bañado en la noche para poder dormir unos minutos más”.

17. Uno cree que las camas son inofensivas, que las escenas de las películas de terror son solo una invención. ¡Cuántos muebles habrá por ahí esperando un descuido nuestro!: “Me levanto de un golpe de la cama”. (¡Despertará atontado!).

18. ¿Habrá gente que se peina los codos, los dedos, los dientes, las orejas…?: “Me aplico crema para peinar en el cabello”.

19. Quizás en un terremoto se vean situaciones asombrosas, pero, por ahora, ¿desde cuándo los parques se mueven y, sobre todo, atraviesan calles?: “Jugaba en un parque que se encontraba atravesando la calle…”. (¡Qué parques tan inquietos!).

20. ¿Hay carros afanados, como algunas personas?: “Mi amigo aceleró el carro afanado”.

21. Con tantos deberes, ¿estaremos perdiendo la noción del tiempo?: “Me doy una ducha antes de que sea tarde para llegar a tiempo…”.

22. Otras afirmaciones causan sorpresa. ¡Vaya: qué modales!: “Preparo huevos y me siento sobre la mesa para desayunar”.

Con vuestro permiso

JAIRO VALDERRAMA V.
Profesor de la Facultad de Comunicación
Universidad de La Sabana

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