Las mamás no siempre tienen la razón / Le tengo el remedio

Las mamás no siempre tienen la razón / Le tengo el remedio

Bañarse después de comer no es malo, ni las manchas en la cara son culpa del hígado.

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23 de febrero 2016 , 03:48 p.m.

Aunque a las mamás hay que oírlas siempre, en cosas de salud a veces no siempre tienen la razón; muchas de las advertencias que lanzan, y que aprendieron de tías y abuelas, no son del todo ciertas.

No se bañe después de comer porque se desmaya. La comida y el baño en una piscina de agua tibia hacen que el cerebro disminuya la circulación sanguínea; en el primer caso, este envía una gran cantidad de sangre al intestino para favorecer la absorción de los alimentos ingeridos, y en el segundo, genera una vasodilatación en la piel expuesta al agua caliente para regular la temperatura. No obstante, ambos procesos –que en teoría dejarían poco irrigado al cerebro– no son suficientes para llevar a una persona al desmayo. El cuerpo tiene mecanismos para regular muy bien esta situación.

Si se traga el chicle se le pegan las tripas. Si hay algo suficientemente capaz de disolver de manera selectiva lo que llega al estómago y aledaños, son los ácidos y enzimas digestivas. Y el chicle no es la excepción. Aun así, mejor no se lo pasen y tampoco lo peguen en ninguna parte.

No se duerma si se pega en la cabeza. Esta creencia confunde la preocupante somnolencia que puede ocurrir después de un golpe grave. A ver: no se trata de que la gente no pueda dormir; la recomendación consiste en estar pendientes y vigilar si el totazo le produce sueño. Si ese es el caso, corra al médico.

Si sale al sereno, tápese la boca y la nariz. Aquí también se equivocan las mamás. Cuando el aire entra por la nariz, el cuerpo se encarga de ponerlo inmediatamente a la temperatura adecuada. Así que no es necesario andar con bufandas y pañuelos para defenderse del aire frío.

Si mira cerquita televisión, se le dañan los ojos. Eso no es cierto. Al contrario: si una persona tiene que acercarse mucho al aparato es porque ya tiene un problema de agudeza visual. En lugar de regañarla, es mejor convencerla de que se haga un chequeo.

Si un niño rechina los dientes, es porque tiene gusanos. La verdad es que el bruxismo, como se conoce a este síntoma, tiene varias causas, algunas de ellas relacionadas con el funcionamiento de los nervios y los músculos en el proceso de desarrollo de los niños; con el estrés en los adultos y la tensión muscular en las estructuras orofaciales.

¿Tiene manchas en la cara? Eso es el hígado. No hay ninguna razón para relacionar una cosa con la otra; las despigmentaciones que algunas mamás relacionaban con problemas hepáticos, están vinculadas a problemas cutáneos, que pueden incluir micosis y descamaciones.

Por último. Tampoco es cierto que lavar el pelo a diario lo tumbe, que la mezcla de leche y aguacate es tóxica, que hay que purgarse cada año y que si uno tuerce los ojos, se queda así. Aclaro: las mamás no lo hacen por maldad, sino para cuidarnos.

CARLOS F. FERNÁNDEZ
Asesor médico de EL TIEMPO

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