Donald Trump, el excéntrico candidato que rompe todas las predicciones

Donald Trump, el excéntrico candidato que rompe todas las predicciones

Su aspiración presidencial, que al principio no se tomó en serio, hoy hace dudar a sus rivales.

23 de febrero 2016 , 01:40 p.m.

El magnate Donald Trump ha demostrado en ocho meses que su candidatura a la Casa Blanca no era una fantasía.

Si su aspiración presidencial comenzó siendo el “chiste” de la política estadounidense, hoy pone a dudar a los más escépticos y ha hecho que sus contendores tomen más en serio a su rival. (Lea también: Elecciones presidenciales en Estados Unidos 2016)

Ante el asombro del mundo de la política, su victoria en las primarias republicanas es ahora algo más que posible. Su candidatura ha mutado en un movimiento nacional de protesta contra las élites y los políticos tradicionales, y agrupa en forma heterogénea tanto a republicanos conservadores como moderados, lo que podría garantizarle la victoria final, aunque ello dependerá del comportamiento de los otros aspirantes que siguen en carrera.

Sus salidas de tono, sus radicales pronunciamientos sobre la comunidad latina o sobre la inmigración, sus peleas con ciudadanos o, incluso, sus públicos desencuentros hasta con el papa Francisco, parecen tener un efecto teflón en su aspiración a la Casa Blanca.

Hasta ahora, Trump se ha alzado con la victoria de dos de tres primarias en los estados de New Hampshire (35 %), Carolina del Sur (32,5 %), perdiendo solo en Iowa (24,3 %), donde ganó Ted Cruz. El republicano podría este martes ganar de nuevo en el estado de Nevada, y así ir sumando puntos dentro del partido.

Carrera de tres

En la carrera por la nominación republicana solo quedan cinco candidatos, aunque tres con posibilidades reales de lograrla.

Tras las primarias de Carolina del Sur, el precandidato Jeb Bush, heredero de la dinastía Bush, tiró la toalla, con lo que solo quedan Ted Cruz, senador de Texas; Marco Rubio, senador de Florida; Trump, y dos aspirantes marginales: el neurocirujano retirado Ben Carson y el gobernador de Ohio, John Kasich. (Lea también: 'Me dan ganas de soltarle un puñetazo en la cara': Donald Trump)

Foto: Efe



Trump, luce por el momento seguro. Los sondeos nacionales le atribuyen un 34 % de las adhesiones y ese nivel de apoyo se reflejó los dos estados en los que ganó, mientras que los votos restantes se dividirían entre los otros cuatro candidatos.

"Yo estimo que Trump tiene como máximo alrededor del 40 % de los votos", dijo Brian Schaffner, un politólogo de la Universidad de Massachusetts. Para él, los votantes de Ben Carson, en el caso de que se retire, se unirán a Trump, pero no los del resto de los candidatos.

De hecho, los electores no obedecen necesariamente las consignas de voto ni las predicciones de los politólogos. Pueden ser más sensibles a la personalidad del candidato que a sus ideas.

Contra los pronósticos

Pero Trump, de 69 años, hace sus propios cálculos. ¿Quién puede culparlo? El multimillonario ha desafiado innumerables predicciones de expertos desde junio pasado.

"El talento de Trump consiste en mantener la atención sobre su persona" y no sobre sus propuestas, por otro lado nada claras, apunta Timothy Hagle, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Iowa.

 



"Es hora de dejar de lado la lógica basada en la fe, que no reconoce que Donald Trump es ahora el gran favorito para la nominación republicana", escribió Josh Marshall, editor de la web 'Talking Points Memo', en un artículo titulado "Es hora de enfrentar los hechos".

Pero quedan otros obstáculos en el camino de Trump hacia la nominación, incluyendo de logística. "¿Va a gestionar su campaña en más de un estado a la vez?" se pregunta Timothy Hagle. El primero de marzo habrá primarias en once estados, en el denominado "supermartes", y el equipo de Trump cuenta con menos profesionales en su campaña que sus rivales.

Un escenario posible es que Donald Trump, Marco Rubio y Ted Cruz permanezcan en carrera hasta la convención de julio, y ninguno de ellos logre obtener la mayoría absoluta de los delegados (1.237 de 2.472).

En este caso, después de una primera ronda, los delegados serían liberados de su compromiso inicial y podrían votar por un candidato de su elección en la segunda vuelta.

El calendario todavía es largo. Después de las convenciones en el Partido Republicano (18 de julio) y el Demócrata (25 de julio), seguirán las elecciones generales el próximo 8 de noviembre. ¿Quién puede predecir qué resultado habría entonces?

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