Afiliaciones a cajas de compensación crecieron 9,5 % en el 2015

Afiliaciones a cajas de compensación crecieron 9,5 % en el 2015

El número de trabajadores llegó a 8,8 millones y los beneficiarios a 23 millones.

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22 de febrero 2016 , 10:12 a.m.

Tras la reforma tributaria del 2013 en el país, se eliminaron los cobros a empresas de los parafiscales destinados al Sena, al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y a la salud, y se suplió a través del impuesto sobre la renta para la equidad (Cree).

Aunque las reglas de juego para las Cajas de Compensación Familiar (CCF)  no cambiaron, se mantuvo el aporte de 4 por ciento sobre el valor de la nómina por parte de las compañías.

El espíritu de la medida, según dijo entonces el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, era crear un millón de nuevos empleos, aunque empresarios advirtieron que el efecto causaría un efecto contrario, pues representaba una mayor carga laboral y un probable aumento de la informalidad.

Las cifras del gremio Asocajas indican que sí puede haber tenido un efecto en el nivel de ocupación en el país tras el Cree, porque se pasó de 6,3 millones de trabajadores cubiertos en el 2011 a 8,8 millones el año anterior, mientras que el número de empleadores creció de 350.000 a 529.000.

El presidente de Asocajas, Álvaro José Cobo, dice que el modelo de las CCF sigue siendo fundamental para el propósito del empleo y el número de empresas afiliadas ha crecido dos dígitos anuales.

Además, estima que el sistema, que beneficia a 23 millones entre trabajadores y familiares, se extiende a una población potencial de 4 millones más entre los que se encuentran trabajadores del servicio doméstico, madres comunitarias, trabajadores por semana y pensionados.

“A pesar de la desaceleración, el número de afiliados al sistema se ha elevado  porque, entre otros, más empresas se han formalizado”, asevera el directivo.

Sostiene que se debe precisamente a la formalización y la oferta de servicios en recreación, salud, turismo, vivienda, que son algunos de los beneficios que se obtienen con la vinculación a las CCF.

Sin embargo, el manejo de estos recursos, por lo menos la forma como se administran, deben sufrir modificaciones en una eventual reforma tributaria próxima.

En efecto, en el 'pliego de peticiones' que presentó la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi) al Gobierno en agosto propone que la tributación simplificada deberá llegar en el largo plazo a una estructura basada exclusivamente en el impuesto a la renta, los aranceles y el IVA, aplicable a la generalidad de los contribuyentes.

Por ello, proponen eliminar los impuestos territoriales y los aportes de todo tipo y surtirlos con mecanismos de liquidación, declaración y pagos simples.

También sugieren que la Nación recaude y fiscalice a través de la Dian, fusionada con la Unidad de Gestión Pensional y Parafiscales (UGPP), los recursos para los entes territoriales y a las entidades que administran la seguridad social, las cajas de compensación, el Sena e ICBF, y en general los demás que administran recursos parafiscales.

En el debate, insistirán en que los aportes a Sena, ICBF y CCF no contribuyen a "romperle el espinazo la informalidad". Por ejemplo, según indican, en el 2015, con los parafiscales y demás cargos, el sueldo mínimo era de 644.350 pesos y se tornaba en un egreso de 1'044.817 pesos para las compañías, incluidos prestaciones, otras garantías, subsidios y parafiscales.

Se estima que las cajas de compensación reciben cerca de 5 billones de pesos al año de los empleadores, para distribuirlos entre los asalariados y sus familias, aunque cumplen otras responsabilidades que les han impuesto los Gobiernos.

Sin embargo, analistas piden al Gobierno acabar con esa transferencia de recursos del sector privado empresarial a las cajas, porque supuestamente encarecen la mano de obra y reducen la competitividad de las compañías.

La Comisión de Expertos Tributarios en el documento que divulgó recientemente recomendó que el Gobierno se comprometa a incluir en el presupuesto anual una partida para las CCF equivalente al valor del subsidio familiar pagado.

“Aunque los parafiscales tienen como fin la financiación del Sena y las cajas de compensación, lo que demuestran los autores, es que los costos laborales no salariales no han permitido reducir la tasa de desempleo por debajo del 10-11 por ciento”, dice el reporte.

Por tanto, se propone financiar las CCF con carga al presupuesto de la Nación, a través de aumentos en los tributos generales, por ejemplo, el impuesto a la renta o el IVA.

Rechazo sindical

El presidente de la Confederación General de Trabajadores (CGTD), Julio Roberto Gómez Esguerra, dice que hay que proteger las CCF porque ningún otro sistema asegura, entre otros, una cobertura en salud, educación, vivienda para elevar la calidad de vida de los trabajadores.

En su opinión, si no existieran las CCF habría que crearlas, porque afianzan la democracia y contribuyen a la inclusión social de beneficiarios y las familias.

“Son una serie de valores agregados, y si bien defendemos el papel de las cajas, creemos que deben hacer un esfuerzo mayor por cubrir mayores sectores de menores y recursos, especialmente en el campo”, añadió Gómez.

Igualmente, señala que es solo una parte de los empresarios los que quieren la "muerte´ de las cajas porque a la gran mayoría les suple servicios que por otra vía tendrían que estar obligados a prestar.

El director de Comfaboy, Fredy García- Herreros Rossi, afirma por su parte que tras la reforma tributaria los aportes a las CCF han aumentado es por la vinculación de empleadores, no por la aparición del Cree.

“El buen comportamiento de la economía en Boyacá en 2013 y 2014 ha influido en mayores aportes parafiscales porque se crearon más empresas u otras se formalizaron”, agregó. Se trata de 1.000 empleadores nuevos, con unos 10.000 trabajadores vinculados.

¿Cómo ha influido entonces la formalización en aportes a las cajas? “La formalización no depende solo de las cajas, sino que se ha requerido pedagogía de las Cámaras de Comercio, la Dian y los gobiernos municipales”, dice.

Sin embargo, el directivo percibe un bajo nivel de formalización en las zonas rurales, que no son objeto de subsidios ni beneficios de recreación, salud o turismo, por los niveles de desigualdad social, falta de vías y educación. Allí también considera que falta cubrimiento, y como Julio Roberto Gómez, de la CGDT, el representante de la CCF debe llevar más cobertura.

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