Comienzan a perfilarse los candidatos para la Casa Blanca

Comienzan a perfilarse los candidatos para la Casa Blanca

Victoria de Trump en Carolina del Sur y de Clinton en Nevada. Quedan cinco aspirantes.

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21 de febrero 2016 , 09:15 p.m.

La carrera electoral por la presidencia de EE. UU. comenzó a despejarse finalmente este sábado tras las elecciones primarias en los estados de Nevada y Carolina del Sur.

Aunque todavía le queda un buen trecho, la jornada habría dejado a cinco aspirantes con opciones reales de llegar a la Casa Blanca.

Tres de ellos batallando para la nominación del partido Republicano y dos en la contienda de los demócratas. Incluso, de acuerdo con algunos analistas, el próximo ocupante de la oficina Oval estaría solo entre tres personas.

En el caso de los republicanos, el magnate neoyorquino Donald Trump volvió a sorprender obteniendo una cómoda victoria en las primarias de Carolina del Sur donde le sacó diez puntos de ventaja (32,5 por ciento) a los senadores Marco Rubio (22,5) y Ted Cruz (22,3).

Pero lo más importante de los comicios –y de allí las nuevas predicciones– es que marcaron el fin de la mayoría de los aspirantes que aún se peleaban por la nominación del partido Republicano.

El exgobernador de Florida Jeb Bush, que comenzó siendo el consentido del establecimiento republicano, suspendió su campaña tras un pésimo resultado en Carolina del Sur, un estado que en teoría debía ganar, pues tanto su hermano George W. como su padre George H. triunfaron allí en su camino hacia la Casa Blanca.

Si bien el exgobernador de Ohio, John Kasich, y el neurocirujano Ben Carson aún no retiran sus nombres de la carrera, sus posibilidades son prácticamente nulas y es cuestión de tiempo antes de que lo hagan.

En otras palabras, la candidatura republicana estaría entre Trump, Rubio y Cruz. Un cambio radical de panorama si se tiene en cuenta que hace tres semanas, cuando comenzaron los comicios, eran 15 los que se disputaban la nominación.

Sobre el papel es Trump quien lidera la batalla. Algo impensable hace seis meses cuando su candidatura se consideraba un chiste. Pero su estilo frentero y tono antiestablecimiento sigue seduciendo a un sector del partido que está harto de los burócratas en la jefatura republicana. El magnate ya había ganado en las primarias de Nuevo Hampshire y figurado de segundo en el caucus (asamblea) de Iowa. Pero de acuerdo con Larry Sabato, profesor de la Universidad de Virginia, Trump se venía beneficiando por una dinámica electoral en la que el voto se distribuía entre muchos.

“El magnate sigue sin poder superar un techo del 35 por ciento, que es lo que viene marcando tanto en los sondeos como en los comicios. Es decir que todavía existe un 65 por ciento del voto que ha preferido a alguien diferente. La pregunta ahora es si comenzará a crecer una vez se retiren los candidatos y la carrera pase a ser entre tres”, afirma.

Y eso aún está por verse. Lo más probable es que el voto del neurocirujano Carson migre hacia Cruz, que de todos es el candidato más conservador y preferido entre los evangélicos, que componen un buen segmento de la base del partido. Pero muchos creen que Cruz tiene poco espacio para crecer y no sería un buen candidato para los comicios generales donde pesan los votantes independientes y moderados.

De allí que todos los ojos se estén posando ahora en Rubio, que podría ser la carta del establecimiento para contrarrestar a Trump.

Sin duda el voto que acompañaba a Bush pasará a las toldas del joven senador, y lo mismo podría pasar con el electorado que respalda a Kasich. Rubio, de 44 años, es visto como un Obama republicano que además podría arrastrar el poderoso voto hispano, que ha demostrado ser decisivo en las tres últimas contiendas presidenciales.

El problema de Rubio es que hasta el momento no ha ganado en ninguno de los estados que ya visitaron las urnas. “El senador no puede seguir ocupando el segundo, tercer o quinto lugar si es que quiere ganar la nominación. Si no se anota un triunfo pronto, lo de Trump se podría volver una inevitable ola que lo arrastrará hasta el final”, dice Sabato.

Dicho todo esto, la carrera aún es joven y todavía faltan 47 estados por pasar al tablero.

En el sistema electoral de EE. UU. a cada estado se le asigna un número predeterminado de delegados, por lo general acorde con el tamaño de su población.

Cuando un candidato gana los comicios en uno de ellos quiere decir que los delegados que estaban en juego pasan a sus filas. Y gana quien obtenga, en el caso de los republicanos, al menos 1.237.

Para poner en contexto lo que falta, Trump, que va de primero, solo suma 67.

La próxima parada de los republicanos es este martes en el caucus de Nevada. Pero la hora de la verdad llegará el próximo martes primero de marzo, cuando van a las urnas 12 estados y un territorio estadounidense, y estarán en juego unos 700 delegados.

Si las elecciones no se resuelven en esa fecha, probablemente la nominación sí quedará confirmada para el 15 de marzo cuando ya estarán adjudicados el 60 por ciento de los delegados.

Sea cual sea el resultado será histórico, pues la presidencia de EE. UU. parece estar entre una mujer, un hispano, un magnate sin experiencia en política y un senador de ideas al extremo liberales.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
En Twitter @sergom68
Washington.

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