Xibelly, la primera astrónoma graduada en Colombia

Xibelly, la primera astrónoma graduada en Colombia

La joven es la primera mujer que consigue este título en el país.

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21 de febrero 2016 , 09:43 a.m.

La primera astrónoma de Colombia quiere llegar al fondo de la formación de galaxias y planetas. Entender algo nuevo sobre el origen y la evolución del universo. Sacudir a otros jóvenes con la chispa de la inquietud.

Sabe que triunfar en las ciencias físicas cuesta un poco más si se es mujer. Entonces, repasa el legado de su heroína, la matemática y astrónoma Hipatia de Alejandría, yrecuerda sus batallas para convertirse en la primera mujer científica de la historia: sus ideas progresistas en pleno siglo IV, la persecución que sufrió por estas y su fin en manos de cristianos en tiempos de oscurantismo.

La historia de Hipatia y una tenacidad que desarrolló con dificultad para entender términos de física (recuerda un primer parcial con un resultado de 0,6), la mueven a vencer nuevos desafíos.

Así, el 5 de febrero pasado, Xibelly Eliseth Mosquera se graduó del pregrado en Astronomía de la Universidad de Antioquia, el único que se dicta en universidades del país. Antes, tres astrónomos, todos hombres, culminaron allí sus estudios. No obstante, los profesores celebran que la joven sea la primera mujer.

Xibelly tiene 23 años y no vio el primer alunizaje en vivo, como muchos de los hoy astrónomos cuando fueron niños. De pequeña nunca fue al Planetario, tampoco asistió a un club de aficionados y nunca le dieron un telescopio. Su afán por comprender el universo resultó de seguir la afición de su padre: conocer el espacio en documentales de 'Discovery Channel' y ver con fervor la serie 'Cosmos' remasterizada.

Aunque ni padre (mecánico automotriz) ni madre (ama de casa) pasaron por la universidad, en casa siempre reinó un ambiente en el que la educación con sacrificio era la meta, la forma de escapar del círculo de la escasez y la herencia que unos padres tenían que entregarle a sus hijos.

En el camino aparecieron obstáculos. Uno: el tránsito por varios colegios, porque el esmero académico de ella y de su hermana eran motivo de ‘matoneo’ y de que incluso las acorralaran afuera de una institución y las golpearan.

Luego, los cuestionamientos: “¿Usted para qué estudia eso?”, “con esa carrera no va a ganar nada”, “¿por qué no estudia algo más productivo?”.

Después, ser mujer científica. “El hecho de que pocas mujeres tomemos este camino da la impresión de que no servimos para esto, cuando lo que pasa es que el nivel académico de las escuelas no es adecuado para que nos abramos a lo abstracto”, reflexiona Xibelly, y se pregunta si algún día existirán verdaderas alternativas para que las mujeres puedan ser madres, esposas y científicas destacadas.

Para Juan Carlos Muñoz, maestro de Xibelly y asesor de su tesis, si bien no es tan frecuente encontrar mujeres en los campos de las ciencias físicas, tampoco es improbable. Su argumento es que la vida académica es demandante y muchas veces no es condescendiente con la maternidad.

No obstante, las victorias de su estudiante, “de esas estudiantes que preguntan insistentemente, que pudo adaptarse a una exigencia tremenda”, le confirman cuán lejos pueden llegar.

La tesis de grado de Xibelly sobre simulación de piezas del universo y estudio de propiedades de halos de materia oscura (aquella que no se ha podido medir, pero cuya existencia se infiere por observaciones astronómicas) es “excelente” para el docente.

Por ahora, la estudiante considera como ganancia haber logrado ver el universo con un lenguaje matemático, ser profesora de cátedra de su 'alma mater' y estar cursando una maestría en Física, en la que volvió a encontrarse con los retos académicos que hace cinco años la inquietaron, la movieron y la convirtieron en una astrónoma prominente, la primera en formarse en Colombia.

Lo siguiente será asumir el reto de comprender el universo desde un laboratorio, sin que este se pueda manipular como cualquier otra materia de estudio, sino simular su infinidad de posibilidades.

También le queda entender más del mar de dudas que aloja, aunque para ella eso no es del todo imposible: “La ciencia sirve, predice. Hace unos años era impensable volar, que existieran aviones y dispositivos para llegar muy alto, no estaba en la mente de alguien. Ahora el espacio parece igual de lejano, pero estamos acercándonos”.

MEDELLÍN

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