'Sin el Eln, una firma de paz queda incompleta'

'Sin el Eln, una firma de paz queda incompleta'

Cardenal Rubén Salazar habla de las negociaciones de paz y de la visita del Papa Francisco.

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20 de febrero 2016 , 06:26 p.m.

Los obispos del país analizaron esta semana, en la Asamblea Plenaria número cien, los avances de las negociaciones de paz entre Gobierno y Farc, los retos del posconflicto y los preparativos para la anunciada visita papal, en el 2017. El propio presidente Juan Manuel Santos les explicó en qué va el proceso y les pidió apoyo desde las regiones. En diálogo con EL TIEMPO, el cardenal Rubén Salazar Gómez, máximo jerarca de la Iglesia católica en Colombia, hizo un balance del encuentro, habló de la necesidad de lograr un acuerdo con el Eln y de la visita del papa Francisco.

¿Qué dejó la asamblea?

Abordamos un tema muy nuestro. Tratamos de mirarnos y de analizar la labor de los ministros ordenados (obispos, presbíteros y diáconos). Salieron líneas de trabajo interesantes.

¿Cree que la firma del acuerdo de paz no tiene reversa?

Hasta que llegue el momento en que el presidente Santos se siente con el jefe de las Farc a firmar el acuerdo final no podemos decir nada. Lo importante es que nosotros, y apelo a todos los católicos, le pidamos al Señor por la paz.

¿Qué hacer frente a la polarización que genera ese eventual acuerdo?

Se han venido dando pasos importantes en la construcción de un país más fraterno, justo y solidario. La firma de una negociación y el fin de un conflicto armado significan un paso más en un contexto muy amplio de acciones que se deben tomar. Eso hay que tenerlo muy claro, porque no podemos generarnos falsas expectativas: decir que se firmó el acuerdo y que ya el país está en paz. Para alcanzarla de verdad, todos debemos construirla a diario.

¿El país está preparado para acoger a quienes dejen las armas?

No será fácil, pero siendo 8.000, 10.000, 12.000 –no sé el número exacto–, se puede decir que se pueden integrar; son un número pequeño. Lo difícil es cambiar el clima de polarización, de enfrentamiento, y llegar a crear las condiciones que necesitamos para vivir en paz. Necesitamos el aporte de todos, y en mayor medida de las cabezas pensantes del país, que deberán comprometerse a fondo.

Ya se han logrado acuerdos con otros grupos ilegales, pero ¿cómo evitar que vuelvan a surgir otros?

Hace 30 años o más se hizo un estudio en la Conferencia Episcopal sobre la violencia en Colombia, que detectó ocho factores generadores de violencia. La situación se ha ido complicando, por lo que hoy tenemos una multiplicidad enorme de causas. El país tiene que ser cada vez más consciente de que más que a los efectos, hay que ir a las causas de violencia, algo en lo que todos tenemos que ver. Un ejemplo simple es la familia: si no la fortalecemos, si no logramos que un niño tenga las oportunidades para crecer sano física y espiritualmente, si no creamos esas células fundamentales de la vida en la sociedad, nunca vamos a tener paz. Tenemos que atacar las causas, ir al fondo de los problemas y solucionarlos. Ahí no importa el credo religioso, político, la teoría económica que se maneje. La clave es unir las fuerzas para poner al ser humano en el centro de las preocupaciones.

Si se logra el acuerdo con las Farc, ¿qué debería hacerse para avanzar con el Eln?

Sin el Eln, una firma de paz con las Farc queda incompleta. Es un actor que desestabiliza y causa problemas. Hay que llegar también a un acuerdo con esa guerrilla, y aprovecho para hacer un llamamiento a sus jefes para que tomen conciencia de que la violencia no tiene sentido. Una violencia ideológica con vistas a un cambio político y económico del país, ya no es efectiva.

Esta semana, monseñor Luis Augusto Castro (presidente de la Conferencia Episcopal) pidió al Eln entrar en la fase de diálogos públicos y un cese del fuego unilateral. ¿Comparte esa posición?

Hay negociaciones privadas que vienen desde hace mucho tiempo, pero no se ha podido llegar a la fase pública porque las intenciones del Eln no son tan claras. Parece ser que todavía no están convencidos de que hay que entregar las armas y que deben cesar la lucha armada en una democracia como la colombiana. Ellos tienen unas propuestas que vale la pena que defiendan libremente, así como lo harán los de las Farc, pero ojalá se den cuenta de que llegó el momento de cesar esa violencia y de empezar otro tipo de participación política.

La anunciada visita del papa Francisco ha generado altas expectativas en el país. Usted encabezó el encuentro en Roma con el sumo pontífice. ¿Qué se habló?

El Papa es extremadamente cordial y expresó que para él es muy importante la visita a Colombia, porque aprecia mucho al país, lo conoce –estuvo varias veces en reuniones del Celam–, sabe de su historia y de la labor de la Iglesia, por lo que tiene claros los grandes desafíos de los colombianos. La pregunta es a qué viene. No se trata de una misión política, eso debemos tenerlo claro desde el principio: el Papa no es un político. Él es el pastor de la Iglesia católica, por lo tanto su visita tendrá un carácter evangelizador. Vendrá a traernos el evangelio a la luz y a iluminar situaciones concretas que podamos vivir en el país.

Se ha especulado mucho sobre fechas y lugares que visitaría. ¿Qué hay claro?

La única certeza es que el Papa viene y, muy posiblemente, será en el primer semestre del 2017. Fechas o lugares concretos no hay. Nosotros le presentamos al santo padre un programa tentativo, una especie de borrador de lo que podría ser su visita al país, el cual fue trabajado con la Conferencia Episcopal. Pero ahora el Papa tiene primero que consultar con sus asesores y llegar a unas conclusiones.

¿Cuándo habría una fecha?

Pienso que solo a final de este año o principios del entrante vamos a tener un comunicado del Vaticano que diga que el Santo Padre visitará Colombia en tales días y hará tales actividades.

Viendo el reciente viaje del Papa a México y todas las actividades que lideró, surge la pregunta de cómo se financian estas visitas…

Sin duda es una visita costosa y hay que invertir. La Iglesia, con sus fieles, será una fuente importante de financiamiento. Pero desde ya hago un llamamiento a todos los industriales, comerciantes y grandes capitalistas del país para que también estén dispuestos a ayudar.

El Presidente ha expresado su satisfacción por el anuncio de la visita papal. ¿Ha hablado con el Gobierno sobre el tema?

Tuvimos una reunión con el Presidente, quien manifestó su alegría. No soy infidente cuando repito la frase que él dijo: “Sería lo más importante que podría pasarme en los ocho años de Gobierno”. Una visita del santo padre potencia las reservas morales, las riquezas que tiene el país en humanidad, fraternidad, reconciliación, perdón. Es una visita que va a producir frutos importantes y duraderos.

NICOLÁS CONGOTE GUTIÉRREZ
Redactor de EL TIEMPO

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