Crédito costoso y más impuestos, los efectos de la decisión de S&P

Crédito costoso y más impuestos, los efectos de la decisión de S&P

Cambio en perspectiva del país, por Standard & Poor's, puede encarecerle los préstamos a la gente.

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20 de febrero 2016 , 06:23 p.m.

El escrutinio que las calificadoras internacionales de riesgo le vienen haciendo desde hace algunos meses a la economía colombiana no era un simple acto de especulación de los analistas del mercado tratando de pescar en río revuelto, como se dice popularmente.

Así quedó demostrado el martes de esta semana, cuando Standard & Poor’s (S&P) anunció el cambio de la perspectiva de la calificación de Colombia, que pasó de estable a negativo, y le envió al Gobierno un mensaje claro y contundente, en el sentido de que o hace los ajustes urgentes que requiere la economía o el siguiente paso será una baja de la calificación, lo cual es mucho más grave para el país bajo las actuales circunstancias.

Roberto Sifón, director de calificaciones soberanas para Latinoamérica de S&P, le dijo a EL TIEMPO esta semana que “hay una realidad concreta y es que el país está viviendo con un nivel de ingresos que en este momento no tiene”.

Además, sostuvo que ven con preocupación que las fortalezas de la economía colombiana disminuyen, por lo que esperan que haya un tipo de acción para cambiar la trayectoria de las cuentas fiscales.

“Si no hay ningún tipo de medidas, lo que está indicando la nueva perspectiva de la calificación es que el próximo cambio sería en la calificación del país”, sentenció Sifón.

Pero, ¿en qué afecta al bolsillo de los colombianos el que al país le hayan cambiado la perspectiva de su calificación?

Aunque el tema suene muy lejano para las familias, el efecto sobre sus finanzas es más directo de lo que parece, pues sin duda el Gobierno está obligado, ahora más que nunca, a realizar una serie de ajustes inmediatos, como la reforma tributaria, para evitar que la situación se le complique aún más.

Pero no es lo único. Sin duda, una mayor percepción de riesgo y de debilidad sobre la economía colombiana, por parte de los inversionistas internacionales, no solo hará que al país le quede más difícil conseguir recursos en el mercado externo, sino que tenga que pagar por estos mayores tasas.

Juan David Ballén, estratega de renta fija de la firma Casa de Bolsa, explica que cuando un país sale a buscar préstamos en los mercados, le sucede igual que a cualquier persona –guardadas las proporciones– cuando se acerca a un banco a solicitar un crédito: le preguntan cuáles son sus ingresos y cuál su nivel de endeudamiento, para determinar el grado de riesgo que tiene.

“Lo que sucede con Colombia es que se ha venido endeudando bastante en los últimos tiempos, mientras sus ingresos caen y esto lleva a que el país esté siendo percibido como más riesgoso. Esto ha hecho que la deuda del país se encarezca, es decir, si sale a conseguir dinero a través de Títulos de Tesorería (TES) o bonos, debe pagar un interés mucho más alto que en condiciones diferentes”, dice el analista.

El Embi, el índice que mide la percepción de riesgo del país –elaborado por la banca de inversión JP Morgan–, viene en franco ascenso desde mediados del año pasado.

Hoy se encuentra en niveles de 386 y si bien no ha sido el más alto de los últimos días, el 11 de febrero alcanzó los 436 puntos, un nivel muy distante de los 96 puntos observados el 18 de octubre del 2012.

El alza en el costo del crédito para las personas se produce porque la tasa de interés de referencia para el mercado suele ser la deuda soberana del país, en la medida en que es menos riesgoso prestarle plata a la Nación, dicen los analistas.

En consecuencia, agregan, si las tasas de más bajo riesgo del país se elevan, eso se les traslada a las personas, así sus condiciones como deudores sean buenas. “Las entidades tienen la opción de invertir esos recursos a tasas del 9 por ciento en el mercado (comprando TES), pero si deciden prestarlos al público, lo hacen a una tasa más elevada porque aplica una prima de riesgo, pues de lo contrario mejor la invertirían en TES y van seguras con el Estado”, dice Ballén.

Las cinco tareas urgentes

La calificadora Standard & Poor's (S&P) indicó esta semana que Colombia necesita unos ajustes urgentes para evitar un mayor deterioro de su economía y que, por esta vía, pierda el grado de inversión que ostenta hasta ahora.

“Entendemos que hay un proceso político, lo que esperamos es que sí haya un tipo de acción para cambiar la trayectoria de las cuentas fiscales”, le dijo a EL TIEMPO Roberto Sifón, director de calificaciones soberanas para Latinoamérica de la firma.

Lo que están viendo en S&P es que detrás del debilitamiento de Colombia hay unos temas principales que necesitan ser atendidos de alguna manera:

Lograr el acuerdo de paz

Es importante que se logre concretar el acuerdo de paz. Si no se firma o surgen problemas que obliguen a extenderlo, se generaría un mal ambiente político para que avancen en el legislativo las reformas que necesita el país.

Fortalecer el frente externo

En S&P ven que las fortalezas de la economía se han debilitado, principalmente en indicadores externos; la cuenta corriente muestra un déficit elevado y continúa creciendo.

Reforma tributaria

Esta es, quizás, la tarea más urgente para compensar la caída en los ingresos de la Nación generados, entre otros, por los bajos precios del petróleo. Se estima que la renta petrolera se redujo en unos 24 billones de pesos.

Recorte del gasto público

La calificadora advierte sobre la necesidad de reducir el gasto público, que considera muy elevado: 31,5 por ciento del producto interno bruto (PIB), más del doble de lo que recibe el país en ingresos tributarios (14 por ciento del PIB).

Freno al endeudamiento

Avanzar en las medidas fiscales que ayuden a estabilizar el reciente aumento de la deuda y reducir los desequilibrios económicos.

Nuevos ingresos vendrán de los hogares

La fuerte caída en los ingresos del país debido a los bajos precios del petróleo tiene acorralado al Gobierno, que debe buscar con urgencia la forma de compensar esa escasez de recursos.

La salida más inmediata es una reforma tributaria, que para S&P es urgente e inaplazable.

Sin duda, dice Juan David Ballén, de Casa de Bolsa, es un efecto colateral que tendrán las familias, el cual se deriva del hecho de que la Nación gasta más de lo que le ingresa. “Hay un déficit cada vez mayor y se debe estabilizar disminuyendo gasto o elevando ingresos”.

Para los analistas consultados, el recorte de gastos anunciado por el Gobierno ayudará, sin duda, pero no es suficiente para estabilizar las cuentas, pues de lo que se trata es de una falta de ingresos, y los impuestos es una forma de solucionar el problema, más ahora cuando existe el riesgo de que el país pueda perder su grado de inversión.

CARLOS ARTURO GARCÍA M.
Redacción Economía y Negocios
En Twitter: CarlosGarciaM66

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