El arte urbano que nos acompaña

El arte urbano que nos acompaña

¿Cómo los herederos del grafiti y del arte mural se convierten en motivo de recorridos turísticos?

notitle
19 de febrero 2016 , 08:05 p.m.

¿Puede el lector sustraerse un momento de la chorrera de noticias casi apocalípticas que se nos han venido encima en Colombia en este nuevo año? Lo digo para que pensemos el entorno desde la calle, desde un techo, quizá desde un muro o una intersección vial o desde un bus o parándonos arriba en una torre. Esta es la misión de los nuevos artistas urbanos que vienen impactando sus urbes con figuras expresionistas o hiperrealistas con manchas de colores o con figuras abstractas y muy pocas palabras.

¿Cómo entender que estos herederos del grafiti y del arte mural se conviertan hasta en motivo de recorridos turísticos? Una ciudad como Miami, de playas y compras, recibe ahora al visitante con un distrito de arte, Wynwood, que obliga a hacer cola para ver sus ingeniosas fachadas. En São Paulo, contiguo a la catedral San José, dialogan ahora en los edificios más altos figuras fantasmales, dándoles a las viejas construcciones un sentido humano. En Nueva York, unos artistas dejaron escurrir tarros de pintura en un edificio medio abandonado del Bronx y su fachada se convirtió en un 'action painting', algo parecido a una obra del expresionista Jackson Pollock, una de las claves de la identidad estadounidense.

Y Bogotá está entre las primeras. Se dieron tres polos creativos que se fueron juntando. La Universidad Nacional, llamada hace años la meca mundial del grafiti, que de panfletario evolucionó hacia el arte visual con una nueva estilística que empezó con intentos de hacer del rock imágenes en los muros; La Candelaria, donde fueron apareciendo esculturas (Olave) sobre sus techos coloniales en década pasada, generando impacto emocional en sus transeúntes; y las avenidas largas, como la 26, hoy en día la más caracterizada galería al aire libre de Bogotá.

Si se hace un recorrido por estas galerías callejeras se podrán encontrar obras de alto contenido plástico, humorístico o existencial, como tigres y panteras que “salen de los muros para tus cerebros”, o infinidad de escenas con episodios urbanos, como una jardinera gigante que echa agua a la ciudad como si fuese una planta. Mientras personajes de alto poder político nos avergüenzan con sus fechorías, acosos o ventajismo, estos artistas callejeros, llamados vándalos, nos hacen pensar y le dan a la urbe nuevas figuraciones que nos acompañan por la ciudad.


Armando Silva

ciudadesimaginadas@gmail.com

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.