El bienestar de comunidades vulnerables

El bienestar de comunidades vulnerables

La difícil situación de miles de personas se revertiría mediante un programa de desarrollo educativo

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19 de febrero 2016 , 06:45 p.m.

Nuestra sociedad necesita de procesos educativos que la ayuden a apropiarse de los valores requeridos para que dejemos de ser uno de los países más inequitativos del mundo, con un vergonzoso número de desplazados por la violencia, y con unas estremecedoras estadísticas de abuso a nuestros niños y ancianos en las zonas rurales y urbanas.

Es necesario realizar ajustes institucionales que propicien en las regiones iniciativas innovadoras, estructuradas y concertadas, no solamente para mejorar la calidad de vida de nuestros niños, sino la de los adultos que carezcan de la formación necesaria para mejorar sus condiciones de trabajo y participar en las decisiones que los conducirían a un desarrollo económico, social y cultural.

La problemática de las comunidades vulnerables –muchas de las cuales incorporan a los desplazados, a los reintegrados, a los afectados por los desastres naturales, a los deportados de Venezuela y los que se reintegrarán en el periodo del posconflicto– es compleja y abarca todos los componentes que afectan la calidad de vida. Las características particulares de estos grupos pueden ser consecuencia de diferentes factores, pero en todas se expresan los mismos síntomas de deterioro social tales como el desempleo, las enfermedades, la desnutrición, la mala calidad de la educación, la descontextualización de sus competencias laborales, la falta de autonomía y la baja autoestima.

El tejido social de los desplazados, deportados y reintegrados se ha roto, no solamente por el desarraigo y la separación de sus raíces biológicas y culturales, sino por el temor a regresar a las condiciones que originaron su desplazamiento. Se encuentran dispersos en muchas regiones, donde la necesidad los conduce generalmente a priorizar la búsqueda de la satisfacción de sus necesidades básicas dejando a un lado su realización personal y familiar.

Esta situación puede revertirse mediante el diseño de un programa de desarrollo con un alto componente educativo, estructurado con claridad conceptual y metodológica. Es conveniente, para que sea sostenible, contextualizarlo con especial énfasis en nuestras fronteras, e implementarlo sin intervenirlas, con la participación de los líderes comunitarios a través de la acción coordinada del Estado, de los empresarios, la academia y la sociedad civil en pro del desarrollo de las capacidades de las personas de modo que se disminuya con el tiempo la dependencia de la ayuda de fuentes externas paternalistas, y del recurso a la ilegalidad para la generación de ingresos.

Las estrategias de este programa propenderán por la equidad e inclusión, por el desarrollo integral de las comunidades vulnerables en por lo menos ocho áreas que afectan su calidad de vida, por la integración espacial en función de los conceptos de arraigo y comunidad de intereses, por la financiación condonable condicionada a la integración comunitaria, al desarrollo de empresas solidarias y al fomento de la convivencia ciudadana y de la Paz de Colombia.

No me cansaré de afirmar que solo aprendemos de quien amamos y educamos con nuestro ejemplo.


María Claudia Espíndola
*Educadora de la Universidad Javeriana
mcespind@gmail.com

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