Completar la historia

Completar la historia

Enfoques parciales perjudican la oportunidad para que la política asuma realidades.

notitle
19 de febrero 2016 , 06:39 p.m.

Entender la turbulencia crónica de esta sociedad pasa por contar con su manipulación. Desde la absolutista, que impuso la colonia; luego la de un republicanismo indigente, que han disfrutado sus partidos dominantes, parte de la cual ha sido el encubrimiento de la violencia que ahora tienen entre manos, mutilando causas y consecuencias. Si algo positivo quedara, incluso de la frustración de lo que se pretende, sería que una realidad como esa se librara del sofocamiento en que la han mantenido los intereses de toda clase, sobre todo los de sus protagonistas: militaristas en primer plano, los politiqueros de fondo y la opinión indiferente, o sin elementos de juicio, y por eso manipulable.

Como todas, esta época, más ahora por su globalidad, está lastrada por concepciones cuya función es acomodar hechos, con la diferencia de que en periferia se les añada la deformación adicional de la falta de discernimiento que comporta el atraso, mental ante todo, explicables entonces diagnóstico y terapia equivocados. Ahora, por ejemplo, se dice que lo que habían calificado afuera como país inviable, se enderezó gracias a la intervención de esa proveniencia, sin tener en cuenta que entre las justificaciones para ese calificativo sobresale la del narcotráfico, en buena parte responsabilidad del mismo origen. La viabilidad o no de una nación tendría que juzgarla primero ella misma; muestra la madurez de persona o sociedad el grado en que tengan como prioritaria su propia percepción, sin la cual o ciegos o de manos de tuertos, lo propio de la tradición nacional ha sido engañarse a sí misma.

Entre lo que está en juego ahora figura deshacerse de más de una falsedad; aparte de atenuar la violencia, un logro sería que la política asumiera para empezar su incumbencia en la descomposición traducida en conflicto. Si la sociedad no se orienta, lo hacen otros; si su política no es solo disfrute o manejo, también idea del poder, coincidiría reflexión con realidad. Aunque la alarma por descerebramiento es en todas partes. A eso se atribuye la atipicidad de la campaña en EE. UU. Dice el filósofo Massimo Cacciari, exalcalde de Venecia: “Europa se destruye al marginar las humanidades… el continente está borrando sus huellas entendiendo su futuro por el crecimiento del PIB y exigencias del presente inmediato”.

Sin menospreciar el énfasis tecnocrático que requiere el desarrollo, alarmó aquí el recorte para doctorados en ciencia sociales en beneficio de las ciencias exactas en nombre de desarrollo económico, equivocado lo uno sin lo otro en lugar de lo uno con lo otro. Volviendo a la actualidad, se ve defectuoso apreciar lo pendiente solo desde puntos de vista predominantes: militar, jurídico, económico, donde se descalifica la pacificación por su costo, desestimando el bélico. Hay que partir de la historia completa.


Jorge Restrepo

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.