El calvario de Tatyana, víctima de su esposo por más de una década

El calvario de Tatyana, víctima de su esposo por más de una década

Lo acusa de mantenerla encerrada e incomunicada, golpearla y amenazarla de muerte.

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19 de febrero 2016 , 04:56 p.m.

Leydy Tatyana Suaza es una de las miles de mujeres que soportó, en silencio, una vida tortuosa al lado del hombre que juró amarla.

Como el suyo, Medicina Legal recibe más de 40.000 casos al año. Todos de víctimas agredidas por su expareja o compañero sentimental actual. Son al menos 100 al día, y contando. (Además: Cada día, 171 mujeres son víctimas de maltrato intrafamiliar)

Sin embargo, Tatyana decidió hablar. Con lágrimas, le relató a este diario uno a uno los ataques psicológicos y físicos que sufrió a manos de Giovanni Alberto Rodríguez, padre de su única hija y a quien –dice– aguantó por más de una década. No sabe si por amor o por miedo.

Tuvimos un noviazgo de dos años, donde tenía actitudes celosas, posesivas y dominantes, pero cuando nos fuimos a vivir empeoró. La primera vez, cuando me di cuenta que salía con otra persona, me pegó un puño y me dejó tirada en la calle”, recordó la mujer, hoy de 31 años.

Lo que vino después, tras contraer matrimonio, fue aún más grave. Lo señala –ante las autoridades– como responsable de romperle el tabique nasal, intentar asfixiarla al lado de la cuna cuando se encontraba en estado de gestación, golpearla con la hebilla de una correa, obligarla a tener relaciones sexuales y, un día frente a su pequeña –hoy de 10 años–, darle un puño en su ojo derecho, que le impidió ver bien durante un mes. Ese mismo hombre se refería a ella como vagabunda y prostituta, y a sus papás y hermanos, con palabras soeces.

Para completar, cuenta Tatyana, la dejaba encerrada e incomunicada en su apartamento (sin los cables del teléfono) mientras que cuando trabajaba en la empresa de su esposo, sin remuneración, la pellizcaba delante de los empleados si algo no salía como él esperaba.

Incluso le acusa de amenazarla de muerte, el pasado 17 de octubre del 2014. “Me dijo que estaba mamado de tanta cosa y que iba a contratar a un gatillero; que eso no le costaba más de 20.000 pesos”, recuerda. También ejerció violencia psicológica, cuando decía que era una buena para nada, bruta, incapaz, etcétera. “Pasaba el dedo por los muebles a ver si tenían polvo, y me decía: ‘usted es una bruta, ¿no sabe ni limpiar la casa?”.

Y en una ocasión rompió toda su ropa: las camisas a la altura del pecho y los pantalones, en la entrepierna.

Todas esas agresiones e intimidaciones quedaron documentadas, una a una, en un memorial, como mujer en riesgo de feminicidio, presentado ante el Centro de Atención contra la Violencia Intrafamiliar (Cavif) de la Fiscalía, en la localidad de Puente Aranda el 5 de agosto del 2015. Va dirigido al fiscal general de la Nación, Luis Eduardo Montealegre. (Lea también: Iglesia expresa su preocupación por aumento de violencia intrafamiliar)

En el documento, la víctima le solicitó formalmente al ente acusador que a Giovanni Rodríguez se le impute el delito de violencia intrafamiliar agravado y se le dicte medida de aseguramiento inmediata, “con el objeto de proteger mi vida y mi integridad, y de que se haga justicia en mi caso”.

Pese a que actualmente Tatyana no vive con él, asegura que sigue recibiendo mensajes y llamadas intimidatorias, incluso a su lugar de trabajo, donde la ha acusado de ser portadora de una grave enfermedad.

EL TIEMPO se contactó con Giovanni Rodríguez, quien aseguró que “no todo lo que dice es cierto” y que las agresiones que cometió en el pasado fueron producto de su “inmadurez”. Niega que la amenace y la acusa de abandonar a su hija y de no responder por ella.

“Hay algunas cosas que han sucedido, pero no todo es cierto. (...) No tenemos ningún contacto. Llevamos los procesos de la custodia de la niña, pero ella y yo ni nos hablamos”, aseguró.

Golpeada y encerrada

Uno de los momentos más difíciles para ella ocurrió el 17 de junio del 2011 –ocho años después de iniciar su relación.

Ese día sufrió la lesión en su ojo, luego de asistir a una terapia para salvar su matrimonio.

“La niña iba recostada en el carro y yo iba atrás. Empezó a decirme cosas horribles, y le dije ‘Giovanni, yo quiero la separación’. Pero siguió. Dijo que era una imbécil, que me dejaba lavar el cerebro de cualquiera, envenenarme”
Entonces, “yo –recuerda Tatyana–, siendo una debilucha, que llegué a pesar 45 kilos estando con él, le mandé un puño en la cabeza, que no le hizo nada, y él me pegó otro en la cara. Miré por el vidrio y tenía una pelota, un morado alrededor; solo decía que perdía mi ojo. No se imagina la angustia, mientras la niña gritaba ‘papá, vas a matar a mi mami’ ”.

Y pese a la gravedad de los hechos, ni siquiera recibió atención médica. Por el contrario, Tatyana denuncia que su esposo la encerró en su apartamento y le impidió que viera a su familia durante 30 días.

Pero finalmente, desesperada por la soledad, en medio de la convalecencia, llamó a su mamá y le contó lo que había pasado. Ella le pidió que alistara sus pertenencias y aseguró que la sacaría con Policía. Y así fue.

No obstante, cuenta Tatyana, el hombre alcanzó a llegar al apartamento. Notó que algo extraño sucedía, encontró las maletas que escondía en el clóset, impidió que se las llevara y no permitió que se quedara con su hija.

Medidas de protección

Tatyana, además de sufrir por años los ataques de su esposo, con quien se casó en el 2005 tras quedar embarazada, ha tenido que enfrentar un viacrucis ante la justicia.

La primera acción jurídica que tuvo lugar en su caso fue el 10 de febrero del 2009 en la comisaría de familia de Puente Aranda. Aunque le otorgaron medida de protección para que Giovanni no se acercara a ella ni la ofendiera, las agresiones se mantuvieron, por lo que volvió nuevamente, un año más tarde, por otra agresión psicológica. Después hubo varias diligencias más que han quedado en el limbo.

Las denuncias penales, durante este tiempo, tampoco se hicieron esperar. La primera fue en el 2007 ante la Fiscalía, por agresión física. En ese entonces, Medicina Legal le dio cuatro días de incapacidad por las heridas en el rostro y en la muñeca derecha. Dos años más tarde interpuso una nueva denuncia ante el Cavif, por la agresión que le produjo una incapacidad de siete días. Así mismo, hizo lo propio el 15 de mayo del 2013 y el 14 de abril del 2014.
Pese a ello, las autoridades no adelantan un proceso serio en su contra.

Por todos esos hechos, que hoy no dejan vivir a Tatyana en paz, la fiscal 245 de la seccional Unidad de Libertad Individual le pidió a la Policía, el primero de diciembre del año pasado, “se soliciten actividades pertinentes para proveer de protección policiva y afectaciones futuras en la vida e integridad” de la víctima. La respuesta, hace tres semanas, fue positiva. Hoy, ella goza de medida de protección y él no debe acercársele. “Lo único que le hace falta es matarme, lo veo rondando todo el tiempo; por eso le pido a la justicia que me escuche y pague por todo lo que ha hecho”.

Denuncias contra ella

En contra de Tatyana avanza un proceso por alimentos pendientes a su hija. De acuerdo con Giovanni Rodríguez, ella no responde económicamente por ella y “ni siquiera la visita”. Sin embargo, la mujer explica que, a pesar de que la custodia es compartida, él no permite verla desde el 16 de diciembre. También la denunció por injuria.

ALEJANDRA P. SERRANO GUZMÁN
Redactora de EL TIEMPO
En Twitter @alejandraPSG

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