El pasado común de los meteoritos de Boyacá

El pasado común de los meteoritos de Boyacá

Investigación plantea que hallazgo en la Floresta sería parte del famoso meteorito de Santa Rosa.

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18 de febrero 2016 , 07:51 p.m.

El 20 de abril de 1810, exactamente tres meses antes del grito de Independencia, la caída de un meteorito en cercanías de Santa Rosa de Viterbo marcaría un antes y un después en la historia de esta pequeña población boyacense llena de historias.

El llamado meteorito de Santa Rosa fue hallado en la colina de Tocavita por una lugareña y es hoy un acontecimiento reconocido por científicos y coleccionistas de estos objetos alrededor del mundo.

Pese al asombro que generó el suceso, solo hasta el 20 de octubre 1823 el naturalista Alexander von Humboldt reportó el descubrimiento en la Academia de Ciencias de París; una noticia muy bien recibida por la comunidad científica, pues para la época se conocían muy pocos meteoritos de su tipo.

Meteorito de Santa Rosa de Viterbo (Boyacá), hallado el 20 de abril de 1810. Foto: María Elvira Escallón

En su libro ‘Memorias’, el naturalista francés Jean-Baptiste Boussingault escribiría cómo el meteorito de Santa Rosa se usó para fabricar la espada del Libertador, Simón Bolívar, la cual le fue entregada con estas palabras: “Esta espada ha sido hecha con hierro caído del cielo para defensa de la libertad” ¡Simplemente sublime!

La clasificación de meteoritos se hace bajo criterios geológicos como composición geoquímica (material que los componen) y textura (apariencia). A partir de esto existen dos grandes grupos: diferenciados (rocosos acondríticos, rocosos-metálicos y metálicos) y no diferenciados (rocosos condríticos).

El de Santa Rosa es un meteorito metálico con características únicas que lo diferencian de cualquier roca o mineral terrestre, entre ellas las denominadas estructuras de Widmanstätten, formadas por minerales de kamacita (aleación de hierro y níquel exclusiva en meteoritos) orientados de tal forma que crean una textura grillada.

Su estudio es clave, pues guardan pistas acerca de la edad del Sistema Solar y de procesos de formación planetaria, indispensables para entender la evolución de alrededor del Sol y de otras estrellas.

El caso de Floresta

Si bien el de Santa Rosa es el caso más emblemático, otros meteoritos metálicos se han encontrado en poblaciones como Floresta y Betéitiva, lo que confirma a Boyacá como el departamento donde se ha encontrado el mayor número de estos objetos.

Por muchos años, estos meteoritos fueron considerados por como cuerpos aislados y sin relación alguna con el evento ocurrido ese 20 de abril 1810, pero una reciente investigación muestra que sí podrían compartir detalles.
Investigadores del Grupo de Ciencias Planetarias y Astrobiología (GCPA), de la Universidad Nacional de Colombia, en colaboración con otras instituciones académicas adelantaron la caracterización geoquímica de meteoritos conocidos como Floresta (a) y Floresta (b), de los que no se tiene claridad absoluta sobre la fecha de su hallazgo.

El estudio reveló que ambos presentan texturas, composiciones mineralógicas y químicas muy similares a las encontradas en el meteorito de Santa Rosa, lo que indica que estos fragmentos podrían correlacionarse con el evento observado en 1810. Es decir que el meteorito de Santa Rosa y el de Floresta, hoy en poder de las universidades Nacional y Sergio Arboleda, podrían ser el mismo.

Aunque es una de las múltiples hipótesis en consideración, la presencia de rasgos únicos, como minerales de kamacita elongados, sugieren que el asteroide original se desintegró en la atmósfera y esparció varios fragmentos en Boyacá, entre ellos los encontrados en Floresta.

La investigación está en su fase final y se espera que sea enviada a una publicación científica especializada hacia mediados de este año.

Interés comercial

La información que estos cuerpos guardan es material preciado para los científicos. Pero el interés sale al campo comercial debido a que son piezas poco comunes. Eso lleva a los coleccionistas a pagar millonarias sumas. De hecho, varias joyerías han empezado a incluir meteoritos en sus piezas. Pero detectar si son o no legítimos es también una tarea compleja. Se estima que en el 90 por ciento de los casos lo que se vende no son más que rocas de origen terrestre y no espacial.

Para establecer si una muestra de roca corresponde a un meteorito o no esta debe pasar por varias pruebas de laboratorio, en las que se evalúan algunas propiedades, como magnetismo (en el caso de meteorito metálico o metálico-rocoso), texturas y minerales típicos, y detección de elementos trazas (aquellos que constituyen menos del 0.1 por ciento de la composición de la muestra).

DAVID TOVAR Y SERGIO MONTES
Especial para EL TIEMPO
*Miembros del Grupo de Ciencias Planetarias y Astrobiología (GCPA). Universidad Nacional de Colombia

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