La confusión constituyente

La confusión constituyente

Una propuesta de constituyente en estos momentos confunde el objetivo de las negociaciones.

notitle
18 de febrero 2016 , 05:33 p.m.

Pareciera que viviésemos constitucionalmente confundidos. Así lo sugiere el debate en días recientes sobre la propuesta de una asamblea constituyente para refrendar lo eventualmente acordado en La Habana.

“A pesar de lo que afirma el Gobierno, la constituyente no es descartable”, observó un informe de Semana (14/2/16). Aunque al final aclaró que lo que no se descarta es la posibilidad de una asamblea donde, en el futuro, se aborden reformas no contempladas en la actual mesa de negociaciones. Rodrigo Uprimny lo ha llamado “constitucionalismo multietapas”: aprobado el acuerdo con las Farc, tras un “tiempo razonable” (entre dos y cuatro años), se convocaría entonces una constituyente ¡para profundizar la democracia!”.

En principio, ambas son valiosas sugerencias para salir de un pantano. Pero es preciso preguntarse si tales planteamientos aclaran o confunden más el panorama. Como importa preguntarse si estas nuevas propuestas, por interesantes que parezcan, están simplemente abonando la inevitabilidad de una constituyente que dé al traste con la Carta de 1991, mientras prolongan el estado de incertidumbre que naturalmente ha vivido el país como resultado del proceso de paz.

El objetivo de las conversaciones en La Habana, iniciadas en el 2012, es darle fin al conflicto armado con las Farc, acordar la “paz” con este grupo guerrillero. (Desafortunadamente el lenguaje dominante –también el oficial–, ha querido distinguir entre paz y fin del conflicto, pero esto es tema de otra discusión).

Su propósito no es transformar la constitución de 1991; esta es el marco constitucional del proceso de paz. Este, creo, debe ser el punto de partida del debate que ha vuelto a resucitar sobre otra constituyente.

El inicial acuerdo entre el Gobierno y las Farc, firmado en febrero del 2012, se refirió en su última cláusula a un “mecanismo de refrendación de los acuerdos”, el punto hoy de controversia. Debería ser claro que una constituyente, lejos de servir a cualquier refrendación, abriría nuevamente el proceso negociador –como lo ha reiterado el Gobierno–. El mismo Uprimny ha señalado, además, las enormes dificultades prácticas que la ruta de la constituyente representaría. Es necesario insistir en un principio fundamental: en La Habana no se está discutiendo la Constitución de 1991, ni su legitimidad, ni su vigencia.

Y el argumento práctico que debe prevalecer es el de la urgencia de brindarle mayor certidumbre al país sobre su futuro. Por eso, el documento que firmaron el Gobierno y las Farc, en febrero del 2012, estipuló “concluir el trabajo sobre los puntos de la agenda (...) en el menor tiempo posible, para cumplir con las expectativas de la sociedad sobre un pronto acuerdo”.

Una propuesta de constituyente en estos momentos, creo, pasa por alto aquel principio fundamental y confunde así el objetivo de las negociaciones.

Y aunque se proponga tal asamblea hacia el futuro (una posibilidad siempre existente, ya que es uno de los mecanismos contemplados por la Carta de 1991 para su reforma), el efecto de proponerlo hoy es mantener a los colombianos en permanente suspenso.

“Estamos convencidos de que una constituyente se sabe dónde empieza, pero no dónde termina, y contribuiría a la incertidumbre institucional del país”: fueron las palabras del senador Alfredo Rangel, cuando se discutía la reforma de la justicia hace un año (Semana, 24/3/15). Sus colegas del Centro Democrático harían bien en registrar la advertencia. La constituyente no sería un mecanismo de refrendación. Tampoco es una ruta práctica. Se necesitarían mayores esfuerzos para liberarnos del estado de revolución eterna al que parecemos condenados.


Eduardo Posada Carbó

Despierta con las noticias más importantes.Inscríbete a nuestro Boletín del día.

INSCRIBIRSE

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.